EL-SUR

Jueves 06 de Agosto de 2026

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Terminan sin acuerdo las conversaciones de paz entre Irán y EU en Islamabad

El vicepresidente J.D. Vance lamenta la falta de garantías iraníes sobre su programa nuclear mientras Teherán critica la falta de flexibilidad diplomática norteamericana. El país islámico asegura que está “totalmente dispuesto a llegar a un acuerdo equilibrado y justo” con los estadunidenses. El presidente de Rusia Vladimir Putin ratifica su apoyo a los iraníes

Abril 13, 2026

Europa Press

Madrid

Estados Unidos e Israel terminaron sin acuerdo sus conversaciones de paz en Islamabad, la capital de Pakistán, tras una maratoniana jornada única de negociaciones directas sin precedentes desde la Revolución Islámica, insuficiente para que dos de los grandes antagonistas internacionales por excelencia consiguieran salvar de golpe más de 40 años de rivalidad, y que vuelve a dejar en el limbo las perspectivas para poner fin al conflicto abierto el pasado 28 de febrero, ahora bajo un precario alto al fuego de futuro incierto.
El encargado de dar la puntilla fue el jefe de la delegación norteamericana, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien se limitó a resaltar, al término del encuentro en el Hotel Serena de la capital paquistaní, un solo punto de fricción entre los muchos que separan a los dos países: la falta de garantías iraníes a la hora de verificar la naturaleza pacífica de su programa nuclear.
“La simple realidad es que necesitamos ver un compromiso firme de que no buscarán un arma nuclear y de que no buscarán las herramientas que les permitan conseguir rápidamente un arma nuclear”, afirmó Vance, insistiendo en que ese es el objetivo principal de la administración estadunidense. La única buena noticia, según Vance, fue el mero hecho de reunirse cara a cara y mantener “estas sustanciosas conversaciones” que se prolongaron durante casi un día entero.
“Creemos que hemos sido bastante flexibles y razonables. El presidente nos pidió que viniéramos con buena fe y hiciéramos el máximo esfuerzo para lograr un acuerdo, y eso hemos hecho”, indicó, antes de confirmar que la delegación estadunidense regresa a su país sin pacto y de avisar a Irán que será la parte más afectada: “No hemos llegado a un acuerdo, y creo que eso es mucho más perjudicial para Irán que para los Estados Unidos de América”, señaló.
Vance deja Islamabad con una “oferta final”, la “mejor” que va a recibir Irán por parte de Washington, a la espera de que reaccione su jefe, el presidente Donald Trump, quien se pasó la noche disfrutando de una velada de artes marciales mixtas en Miami acompañado de su secretario de Estado, Marco Rubio.
La primera valoración oficial de Irán procedió del portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, quien criticó la falta de cintura diplomática de una delegación estadunidense que esperaba, a su parecer, solucionar cuarenta años de diferencias, y 40 días de combates, de una tacada.
“Estas negociaciones se celebraron tras 40 días de guerra impuesta y en un clima de recelo. Es natural que desde el principio no esperáramos llegar a un acuerdo en una sola sesión”, explicó Baqaei.
Sobre los detalles concretos, fuentes iraníes próximas a las negociaciones confirmaron desencuentros en temas cruciales como el estatus del estrecho de Ormuz, ahora bajo control iraní, la situación de los casi 400 kilos de uranio altamente enriquecido en posesión de Irán y la liberación de unos 25 mil millones de euros en activos iraníes congelados por las sanciones.
Todas estas cuestiones quedaron sin resolver tras la reunión de Islamabad, Ormuz en particular: la delegación iraní expresó, según las fuentes del ‘New York Times’, que solo reabrirá por completo y sin restricciones el estrecho cuando se firme un acuerdo de paz definitivo.
Sin cerrar la puerta a próximas conversaciones, Baqaei insistió en que, si quiere resolver este conflicto, Estados Unidos debe hacer un ejercicio de comprensión. “El éxito de este proceso diplomático depende de la seriedad y la buena fe de la contraparte, la abstención de exigencias excesivas y demandas ilegales, y la aceptación de los derechos legítimos e intereses justos de Irán”, añadió.
Tampoco ayudó el confuso incidente ocurrido en el estrecho de Ormuz en plenas negociaciones: una operación preparatoria para su desminado, protagonizada por dos destructores estadunidenses, cuya aparición desató una alerta generalizada en el sistema de defensa iraní. El Ministerio de Exteriores iraní aseguró que el despliegue de respuesta obligó a dar la vuelta a ambos barcos mientras que el ejército de Estados Unidos aseguró que la misión exploratoria, y amparada en el “derecho internacional a la libre navegación” terminó sin incidentes.
Sucesos como éste desalentaron profundamente a los negociadores iraníes, quienes lamentaron constantemente que Estados Unidos acudió a Islamabad con ideas preconcebidas y con aspiraciones de obtener un resultado cantado a su favor. En este sentido, voces iraníes tan destacadas como quien fuera ministro de Exteriores Javad Zarif insistieron en la idea de que Estados Unidos cometió la aproximación equivocada. “A ver si aprenden que a Irán no se le pueden imponer términos. Todavía no es tarde”, manifestó en redes sociales.
El presidente estadunidense, Donald Trump, aseguró este sábado que a él le “da igual” llegar a un acuerdo o no con Irán porque “pase lo que pase” Estados Unidos “ganó”.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, afirmó que su país está “totalmente dispuesto” a llegar a un acuerdo “equilibrado y justo” con Estados Unidos durante una conversación telefónica mantenida con el presidente ruso, Vladimir Putin, difundida por canales oficiales iraníes.
Por su parte, Putin mantuvo ayer una conversación telefónica con Pezeshkian, en la que le expresó todo el respaldo de Moscú ante el fracaso de las conversaciones de paz mantenidas en la víspera entre las delegaciones de alto nivel entre Estados Unidos e Irán.
Mientras, el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, trató con el sultán de Omán, Haitham bin Tarik al Said, la situación en el estrecho de Ormuz, ahora bloqueado por partida doble por Irán y Estados Unidos, en una conversación telefónica en la que ambos dirigentes aprovecharon para pedir a ambos rivales que vuelvan a sentarse a la mesa de negociaciones a pesar del fracaso de las conversaciones del sábado en la capital de Pakistán, Islamabad.