La República islámica desmiente al presidente estadunidense y asegura que no se ha llegado a ningún tipo de acuerdo sobre el estratégico paso de Ormuz, anuncia que las conversaciones con Omán sobre el futuro de dicho estrecho entraron en su fase final y reitera que Washington no tiene absolutamente nada que ver en estas negociaciones
Agosto 03, 2026

Europa Press / Agencia Reforma
Madrid / Teherán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer el inicio de una nueva ronda de conversaciones con Irán en la tarde de este lunes tras sus declaraciones acerca de la supuesta suspensión de un ataque contra la República Islámica después de que, según él, las partes hubieran alcanzado un acuerdo para la reapertura del estrecho de Ormuz.
“Lo que vamos a hacer es hablar con ellos en forma de una negociación. Comienza mañana (hoy lunes) por la tarde”, indicó el magnate republicano en declaraciones a la prensa desde el Air Force One desde la base militar de Andrews, próxima Washington.
Al hilo, el inquilino de la Casa Blanca volvió a incidir en el supuesto ataque contra Irán que habría suspendido, vinculando dicha decisión con las negociaciones con Teherán.
“Me lo pidieron Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán”, detalló Trump, antes de anotar que tendría lugar en torno a medianoche de este lunes y que “habría sido un ataque masivo”.
A renglón seguido, el presidente estadunidense aseguró que “la razón por la que pidieron” la suspensión del ataque “es que creen que hay un acuerdo”. “Hay un acuerdo sobre Ormuz y luego habrá un acuerdo sobre la desnuclearización de Irán”, subrayó.
Sus palabras llegaron tras declarar el sábado que habría accedido a dejar en suspenso un eventual ataque contra Irán después de que éste y otros países de Medio Oriente solicitasen el fin de cualquier acción armada tras haberse alcanzado un entendimiento sobre las bases para un acuerdo, si bien también amenazó con implementar una capacidad de respuesta militar “nunca vista” desde 1945.
“Estados Unidos está preparado para atacar a la República Islámica de Irán con un nivel de terror militar, fuerza y poderío no visto desde la Segunda Guerra Mundial”, sostuvo el mandatario en una publicación en redes sociales, antes de matizar que decidió “cancelar el ataque por el bien del mundo y, asimismo, por la supervivencia de un Irán próspero”.
En el mismo mensaje, Trump explicó que su decisión de no poner en marcha una nueva ofensiva de gran envergadura contra Irán pasa necesariamente por la rúbrica de un acuerdo que, según detalló, contemplaría “la apertura inmediata, completa y total del estrecho de Ormuz y el fin de la amenaza nuclear iraní”.
De cualquier modo, responsables políticos y militares iraníes salieron ayer a desmentir tal mensaje asegurando que no se llegó a ningún tipo de acuerdo sobre el estratégico paso.
“Simplemente es falso”, según fuentes del equipo negociador iraní a la agencia semioficial del país Fars, que también recibió el desmentido de responsables militares bajo el anonimato. “Mientras continúen los actos hostiles y maliciosos de Estados Unidos, el estrecho seguirá cerrado”, añadieron.
La agencia iraní Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, también desmintió el mensaje enviado por Trump hace unas horas, en el que explicaba que había decidido suspender las últimas operaciones contra Irán, a petición de Teherán, con vistas a la posible reapertura del estrecho.
En este contexto, las autoridades iraníes advirtieron de que podrían extender las restricciones a otras vías marítimas estratégicas si Estados Unidos mantiene el bloqueo naval contra el país y defendieron la necesidad de reforzar sus capacidades militares, todo ello tras el anuncio este pasado viernes de ataques a dos petroleros que trataban de cruzar el estrecho de Ormuz con ayuda de la “escolta aérea” de Estados Unidos.
Por otro lado, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, anunció ayer que las conversaciones con Omán para definir el estatus futuro del estrecho de Ormuz entraron en su “fase final” y reiterado que Estados Unidos no tiene absolutamente nada que ver en estas negociaciones, que en cualquier caso solo sirven para concretar una ruta segura y en nada afectan a una hipotética reapertura del paso.
Irán y Omán llevan semanas enfrascados en unas conversaciones bilaterales para terminar de definir un trayecto seguro para los barcos y para concretar con el gobierno omaní un mecanismo de comunicación. En modo alguno, avisa Teherán, Omán tendrá capacidad para imponer o levantar restricciones de manera unilateral.
El control actual que ejerce Irán sobre el estrecho es absoluto, insiste Teherán, con el enorme impacto que conlleva sobre el mercado internacional de petróleo, es su gran baza estratégica en la guerra contra Estados Unidos, que solo pudo imponer hasta ahora un bloqueo perimetral.
Mientras Araqchi anunciaba el esprint final de las conversaciones, su portavoz titular del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, compareció en una entrevista con la radiotelevisión estatal IRIB en la que insiste una vez más que “el estrecho de Ormuz no volverá a su estado anterior bajo ninguna circunstancia”, en referencia a la libre navegación que existía antes del estallido de la guerra.
Baqaei, quiso puntualizar sin embargo, que Irán sigue persiguiendo la vía diplomática con Omán en busca de un “acuerdo mutuo” que “sirva a los intereses iraníes” y sin presiones norteamericanas.
“Las conversaciones entre Irán y Omán son bilaterales y no conciernen a la otra parte”, añadió Baqaei en entrevista a la radiotelevisión estatal iraní IRIB. “El acuerdo entre Irán y Omán sobre la nueva ruta no tiene nada que ver con la apertura o el cierre del estrecho de Ormuz”, añadió, “sino que se trata de crear una vía que garantice los derechos soberanos de ambas partes”.
Baqaei también quiso precisar que las negociaciones bilaterales con Omán siguen los parámetros del Memorándum de Entendimiento firmado con Estados Unidos, única guía hasta el momento de las negociaciones y que estipula que las autoridades omaníes solo desempeñarán un papel “consultivo”, de acuerdo con su interpretación del artículo 5º del memorándum. Este artículo, textualmente, estipula que Irán y Omán dialogarán para “definir la futura administración y los servicios marítimos en el Estrecho de Ormuz”.
En tanto, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, avisa a Estados Unidos que cualquier acto hostil contra su país será respondido de “manera proporcional” y supondrá el retorno abierto a las hostilidades tras horas de relativa calma.
Araqchi trasladó este aviso a través de su homólogo saudita, Faisal bin Farhan, en una conversación telefónica en la que trataron “la continuación de las conspiraciones y acciones agresivas de Estados Unidos y el régimen sionista en la región”, en referencia a Israel.
El ministro de Exteriores iraní, en este sentido, declaró que “cualquier agresión, acción hostil por parte de Estados Unidos y el régimen sionista, o la participación y el acompañamiento de países de la región, recibirá una respuesta decisiva y proporcional de nuestras poderosas fuerzas armadas, y la responsabilidad de todas las consecuencias derivadas de tales aventuras recaerá sobre los responsables”, según un mensaje publicado en su cuenta de Telegram.
Además, las autoridades iraníes advirtieron este sábado de que podrían extender las restricciones a otras vías marítimas estratégicas si Estados Unidos mantiene el bloqueo naval contra el país, en un nuevo mensaje de presión en plena escalada de tensión regional.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohammad Bagher Zolghadr, aseguró en declaraciones recogidas por los medios iraníes que Teherán está dispuesto a endurecer las medidas adoptadas sobre el estrecho de Ormuz y avisó de que la estrategia podría ampliarse a otros puntos clave para el comercio marítimo internacional.