“Este es un cambio revolucionario, y los mayores ganadores serán los trabajadores de clase media, porque los empleos volverán a nuestro país, las compañías empezarán a competir por los trabajadores estadunidenses, y los salarios seguirán creciendo”, prometió el presidente. El plan, divulgado conjuntamente por la Casa Blanca y líderes del Partido Republicano del Congreso, simplificaría las categorías de pago de impuestos de la renta individual al reducirlas de las siete actuales a tres: del 12%, del 25% y del 35%. El senador demócrata, Chuck Schumer, denunció que dicho plan supondría un “alivio fiscal para los más ricos”
EFE / DPAWashington
Septiembre 28, 2017

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó ayer un ambicioso plan que supondría la mayor reforma fiscal del país en décadas y recortaría los impuestos a las empresas y a muchos estadunidenses, pero que enfrenta la oposición de los demócratas, quienes creen que el proyecto beneficia a los más ricos.
Deseoso de lograr un triunfo legislativo cuanto antes, Trump anunció ayer un plan con el que pretende “simplificar y hacer más justo” el código fiscal estadunidense y acelerar el crecimiento económico del país, al rebajar del 35 por ciento al 20 por ciento la tasa impositiva para las empresas.
“Este es un cambio revolucionario, y los mayores ganadores serán los trabajadores de clase media, porque los empleos volverán a nuestro país, las compañías empezarán a competir por los trabajadores estadunidenses, y los salarios seguirán creciendo”, prometió Trump en un discurso en Indianápolis (Indiana).
El plan, divulgado conjuntamente por la Casa Blanca y líderes republicanos del Congreso, simplificaría las categorías de pago de impuestos de la renta individual, al reducirlas de las siete actuales a tres: del 12 por ciento, del 25 por ciento y del 35 por ciento.
Las nuevas cifras suponen reducir el tipo máximo, actualmente del 39 por ciento, y elevar levemente el mínimo, del 10 por ciento.
La propuesta también eliminaría el impuesto de sucesiones, elevaría las deducciones fiscales para las familias con hijos y crearía una nueva para adultos dependientes, como personas mayores o enfermos.
“Haremos todo lo posible para reducir la carga impositiva para ustedes y sus familias”, aseguró Trump a los estadunidenses.
El plan, que supondría la mayor reforma del código fiscal desde 1980, no tardó en recibir las críticas del líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, quien denunció que el plan republicano supondría un “alivio fiscal para los más ricos”.
La oposición demócrata, que no controla ninguna de las Cámaras del Congreso pero tiene una minoría suficiente en el Senado como para frenar algunas de las propuestas republicanas, también criticó el plan por elevar la tasa básica del 10 al 12 por ciento.
Trump respondió a esas críticas al asegurar que su reforma está centrada “en los hombres y mujeres trabajadores, no en aquellos que tienen los mayores ingresos” del país.
“Esta reforma fiscal protegerá a las familias de ingresos medios y bajos, no a los ricos. Pueden llamarme lo que quieran, pero no va a servir de nada, porque estoy haciendo lo correcto”, afirmó el presidente, quien aseguró que el plan republicano no será “bueno” para él, dado que es un multimillonario.
El mandatario también destacó que su plan simplificaría el proceso de declaración de impuestos, y permitiría que “la gran mayoría de las familias puedan presentarla en una sola hoja de papel”.
No obstante, la propuesta republicana no aclara cómo se compensará el descenso de ingresos fiscales derivado de los recortes a empresas y personas, para poder equilibrar las cuentas públicas y que no genere aumento en el déficit presupuestario.
Según una estimación preliminar de la organización no partidista Comité para un Presupuesto Federal Responsable, la propuesta republicana costaría a Estados Unidos alrededor de 2.2 billones de dólares a lo largo de una década.
Así también, Trump, dijo ayer que negociará con los demócratas para sacar adelante una nueva ley de salud que reemplace a Obamacare y adelantó que prepara una orden ejecutiva para dar más libertad a los ciudadanos en la compra de seguros médicos.
Antes de volar hacia Indiana, donde dará ayer un discurso sobre su plan de reforma fiscal, Trump hizo declaraciones a los periodistas e insistió en que, como ya había afirmado a primera hora en Twitter, los republicanos “tienen los votos” para aprobar una nueva ley sanitaria en el Congreso.
Por otro lado, Trump admitió ayer que está molesto con su secretario de Salud, Tom Price, por el uso que ha hecho de aviones privados para viajes oficiales y no descartó la posibilidad de despedirlo.