El fenómeno podría convertirse en la catástrofe natural más cara de la historia de Estados Unidos. Mientras, en el Atlántico, el ciclón Irma se dirige rumbo a las Antillas Menores y la semana que viene podría convertirse en un potente huracán de categoría cuatro
DPAHouston, Texas
Septiembre 03, 2017

El presidente estadunidense, Donald Trump, y la primera dama Melania visitaron ayer un refugio de víctimas del huracán Harvey en Houston, donde el mandatario estrechó manos, abrazó a varias personas y charló con niños.
Trump incluso dio un beso en la mejilla a una niña y luego él y su esposa ayudaron a repartir la comida a las personas albergadas en el estadio NRG.
Esta fue la segunda visita de Trump a la zona de catástrofe, aunque en la primera no tomó contacto con víctimas del huracán, sino que se informó del desarrollo de las acciones de rescate.
Durante un recorrido por las zonas afectadas, Trump comprometió ayudas del gobierno para los damnificados por las inundaciones en la cuarta mayor ciudad estadunidense, mientras las aguas comenzaban a bajar y se comienza a notar más la escala de la destrucción.
El número de muertos por la tormenta ha superado los 50 y es probable que aumente mientras las autoridades siguen registrando hogares inundados, informó el diario Houston Chronicle ayer en base a información de funcionarios locales.
Trump estuvo acompañado de Melania, varios miembros de su gabinete y el jefe de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en su segundo viaje a Texas en una semana.
El mandatario dijo a periodistas que los esfuerzos del Gobierno para asistir a las víctimas de la tormenta fueron “bien recibidos” y que esperaba que su pedido de ayuda inmediata sea rápidamente aprobado por el Congreso.
“Están muy contentos con lo que está pasando”, dijo Trump sobre sus conversaciones con las víctimas sobre la respuesta del gobierno.
La Casa Blanca pidió el viernes al Congreso que apruebe 7.850 millones de dólares en ayudas de emergencia para hacer frente a la devastación. A esto se sumará pronto otro pedido de 6.700 millones de dólares, según el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.
El presidente firmó además una declaración de desastre para ayudar al estado de Texas a hacer frente a las secuelas de Harvey.
Trump visitó luego Luisiana, donde Harvey volvió a tocar tierra y provocó fuertes lluvias.
Trump se reunió además con legisladores, miembros de la Guardia Nacional y ciudadanos que ayudaron a organizar rescates de las personas afectadas con botes.
Los niveles de agua estaban bajando en Houston y no se esperan lluvias en el área durante el fin de semana, pero las autoridades aún están lidiando con los daños y necesitan recomponer los servicios básicos.
En Beaumont, unos 160 kilómetros al este de Houston, los residentes seguían sin agua corriente y hacían largas filas para recibir cajas de agua embotellada.
Las primeras estimaciones auguran que Harvey podría convertirse en la catástrofe natural más cara de la historia de Estados Unidos. Más de 440 mil personas han solicitado ya ayuda estatal y sólo una parte de las víctimas de Texas poseía un seguro contra inundaciones.
Mientras tanto, sobre el Atlántico se está formando la próxima tormenta potencialmente peligrosa. Según informó ayer el centro de prevención de huracanes, Irma se dirige rumbo a las Antillas Menores y la semana que viene podría convertirse en un potente huracán de categoría cuatro.