Originaria de San Cristóbal, municipio de Tlacoachistlahuaca, Nayeli Urbano afirma ser la única candidata mujer indígena a jueza federal. Dice que es importante porque “en Guerrero todos los jueces y juezas federales son originarios de otras entidades”. Para ella, la elección del próximo 1 de junio es la oportunidad de “ocupar los lugares que se les permitía a grupos privilegiados”. Nunca antes “una persona de pueblo pudo aspirar a un cargo así”. Es un reto, sobre todo para alguien que “no ha sido política”
Mayo 28, 2025

Guillermo Rivera
El Sur / Ciudad de México
Años atrás, para Nayeli Urbano Juárez era inimaginable soñar con ocupar un cargo de jueza dentro del Poder Judicial de la Federación, pero hoy, a pesar de provenir de una comunidad indígena con muchas carencias, esa posibilidad es una realidad; por eso, dice, se animó a hacer campaña con los escasos recursos que tenía. No contar con mucho dinero no fue impedimento, cuenta a El Sur.
Nayeli es originaria de San Cristóbal –donde la población habla tu’un savi–, municipio de Tlacoachistlahuaca, en la Costa Chica de Guerrero, y es la única candidata mujer indígena que aspira al cargo de jueza de distrito en materia mixta del vigésimo primer circuito del estado.
En el caso de materia mixta, se establecieron seis espacios para jueces: tres destinados a hombres y tres a mujeres. Son cargos a nivel federal con funciones en Guerrero. Nayeli compite contra otras cinco mujeres. “Incluso de las 11 candidatas que vamos para jueza de distrito, soy la única indígena”, enfatiza.
Tras la reforma al Poder Judicial, ahora es posible que compita por ese puesto el próximo 1 de junio, cuando serán elecciones judiciales en todo el país por primera vez en la historia.
En entrevista vía Zoom, desde Chilpancingo, Nayeli indica que la reforma judicial “nos da la oportunidad a las mujeres y hombres de poder acceder a los mismos espacios de manera igualitaria”.
Para dedicarse a hacer campaña pidió licencia de su trabajo como funcionaria en el Centro de Conciliación Laboral del Estado de Guerrero. Adscrita a la delegación de Chilpancingo, se encarga de resolver controversias laborales y conflictos entre trabajadores y patrones. Además, da asesorías gratuitas.
Es mamá de una bebé que va a cumplir cuatro meses. Cuando se postuló como candidata estaba embarazada y, al arranque de la campaña, el 30 de marzo, todavía tenía licencia de maternidad. En mayo solicitó la licencia sin goce de sueldo para seguir con su promoción de tiempo completo.
“Me autorizaron el permiso y eso me ha servido mucho para abarcar más territorio”, comenta.
De 31 años, por mucho tiempo ha sido abogada litigante y atiende un despacho jurídico junto con su esposo que trata casos de materia laboral y administrativa. “He sido abogada y servidora pública. En ambos lados he tenido la oportunidad de servir a muchas personas”.
Cuando salió la convocatoria para postularse a los cargos dentro del Poder Judicial, Nayeli no lo pensó. “Me dio la inquietud de participar como candidata a jueza de distrito”. Así lo hizo. A pocos días de la elección, se dice tranquila, contenta, porque pronto conocerá el resultado.
Oportunidades que eran
“sólo para privilegiados”
De acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Guerrero cuenta con más de 3.5 millones de habitantes, de los cuales 10 por ciento son indígenas: 376 mil 716.
Nayeli Urbano Juárez es una de esas personas indígenas y hoy aspira a formar parte de la estructura del Poder Judicial pues, considera, está preparada para ello. Luego de cursar la carrera en la Facultad de Derecho en la Universidad Autónoma de Guerrero, hizo una maestría en derecho laboral y otra en derecho con opción terminal constitucional.
Tiene en su haber, añade, trabajo permanente a favor de la comunidad y ha apoyado amparos colectivos en la universidad.
“Trabajo con responsabilidad de conciencia de un deber a la sociedad”, resalta. Ahora se ha metido de lleno en este proceso electoral en el que se elegirán, en todo el país, 881 cargos en el Poder Judicial de la Federación.
–En un contexto donde suele excluirse a los grupos indígenas, eres candidata a jueza federal.
–En la comunidad a la que yo pertenezco, como en muchas comunidades, hay carencias, limitaciones. A pesar de que existen esas condiciones que son factores que impiden que las personas salgan adelante, las mismas te orillan a querer superarte. Motivan a seguir soñando y prepararnos. Años atrás, era imaginable soñar con ocupar un cargo de jueza dentro del Poder Judicial. Ya no es un sueño inalcanzable. Las capacidades las tengo y puedo desempeñar un cargo tan importante.
Para Urbano Juárez, la reforma judicial aprobada el año pasado da la oportunidad de participar, en el actual proceso electoral, a personas con nuevos criterios y pensamientos.
Cuando se enteró de la convocatoria, vio una oportunidad única, insiste Nayeli.
Incluso, resalta, ningún guerrerense ha tenido la oportunidad de ser juez de distrito dentro del Poder Judicial.
“En Guerrero, todos los jueces y juezas federales son originarios de otras entidades. Por eso digo que era algo inimaginable: ocupar los lugares que se les permitía a grupos privilegiados. Nunca se había dado la oportunidad a una persona de pueblo a aspirar a un cargo así”, reitera emocionada.
Investigó y comprobó que contaba con los requisitos. “Considero que soy apta. Se abrieron tres comités de los tres poderes. Yo me postulé por parte del Poder Judicial y aparecí en la primera lista que se publicó”, recuerda. Tras varios filtros, logró la candidatura.
“Es una reforma justa, con muy buenos objetivos”, dice.
“Se puede hacer campaña
con el mínimo de recursos”
El Instituto Nacional Electoral (INE) permite a las candidatas y candidatos hacer campaña en redes sociales y de la manera tradicional: yendo a las calles a buscar el voto, casa por casa, pueblo por pueblo. Muchas veces los aspirantes se dan a conocer de boca en boca. Es el caso de Nayeli.
“Por mi trabajo, he tenido relaciones con trabajadores, clientes y abogados, pero no he sido política. Nunca me había inmiscuido. Es un reto porque, como candidatos, hacemos campaña en todos los municipios de Guerrero. Es complicado”, reconoce.
Puede ser riesgoso por la complejidad de inseguridad en diversas regiones. “Por la distancia también es difícil visitar”.
Nayeli buscó respaldo con sus amigos, quienes la invitaron a sus comunidades para que ella acudiese a dar charlas y participar en foros con pobladores donde pudo exponer sus objetivos y, de paso, explicar de qué tratan estas elecciones, pues en varias ocasiones se dio cuenta de que hay mucho desconocimiento sobre la elección judicial.
Sus amistades le decían: “Quiero que vengas a mi comunidad y des una plática”. Entonces ella aprovechaba para “explicar a la gente cómo se va a votar, en qué consiste”.
Sobre las restricciones del INE opina que a veces son buenas porque los candidatos tienen el piso parejo: “Soy candidata con un nivel económico bajo o medio, y hay otros con más recursos, jueces en funciones que concursan. Cada uno con sus medios, hace su objetivo: ir a las comunidades a conocer a la gente. Que nos identifique y nos regale su voto el 1 de junio”.
Si explicas en qué beneficia
la elección, surge el interés
–No se les permitió el financiamiento público ni privado.
–Usamos recursos propios para la campaña. El INE fiscaliza cuánto y en qué gastamos. Tenemos que rendir los informes. Sólo está autorizado cierto monto a gastar en toda la campaña; en el caso de jueces de distrito, son unos 220 mil pesos. Si realmente tienes el interés de hacer una campaña y ganar, lo harás con el mínimo de recursos. A veces te arriesgas a visitar esas comunidades lejanas, pues la inseguridad es alta en el estado, sobre todo en ciertas zonas.
En esta recta final, continúa la abogada, “puedo decir que me ha ido bien. Es complejo porque hay mucho desconocimiento. La gente no está interesada en el proceso de elección. Cuando explicas en qué beneficia, cambia la forma de ver”.
Mucha gente piensa que se trata de una elección para elegir candidatos de partidos y por eso no quieren participar, admite Nayeli.
“Yo no he visitado todas las regiones de Guerrero. Radico en Chilpancingo y me he movido más en las regiones Centro, Costa Chica, de donde soy, y Montaña. Pero sí he trabajado de manera constante en las redes sociales, yendo a colonias, pueblos, municipios. Gracias a amigos nos hemos vinculado con otras personas que nos van a hacer fuerte en la campaña”.
Busca convencer a
las comunidades
A casi dos meses de haber comenzado, Nayeli hace un balance de su campaña. “Como todo candidato, he tenido altas y bajas. He hecho conexión con mi gente de la Costa Chica, de las comunidades indígenas. Cuando me pregunto si realmente hago lo correcto, las personas me dan el ánimo y el motivo para continuar y seguir creciendo”.
Cada vez que tuvo que hacer recorridos en comunidades que no conoce, deseaba toparse en su camino con gente positiva: “Podemos tocar las fibras de los corazones de todas las personas, sobre todo de nuestros paisanos. Todo lo que hacemos, suma, y hará que el día de mañana el resultado sea favorable. Me he sentido muy contenta porque he tenido buena reacción y acompañamiento de todos mis paisanos, sobre todo de la gente indígena, de pueblo, que es una gente muy cariñosa y atenta”.
La red social que usa Nayeli Urbano Juárez es Facebook. Pero su fuerte es el trabajo de campo. “Me dije a mí misma que me dedicaría a trabajar en territorio”, dice. Más tarde, sube la evidencia: fotos o un video que tiene de fondo música de una comunidad visitada.
“Eso me ha ayudado a que mis contactos vean que estoy activa, que he estado trabajando y, con esa razón, se animen a darme su voto el 1 de junio”, finaliza.