A juicio de la ONG, que trabaja con menores “en contacto con la violencia en México”, la cinta de las directoras Fernanda Valadez y Astrid Rondero, sin ser sangrienta, “sensibiliza y muestra la realidad de una manera excepcional”. Es importante, remarca, porque “no basta solamente con saber que las niñas, niños y adolescentes de nuestro país están en peligro, que están siendo reclutados por el crimen organizado, que no nada más son entrenados para cometer delitos”, también hay que conocer “la historia atrás” de ellos
Diciembre 24, 2024

Guillermo Rivera
El Sur / Ciudad de México
Cada adolescente, joven y adulto o adulta que está en una cárcel por cometer un delito, tiene una historia. Y en este caso, Sujo. Hijo de sicario, de las directoras Fernanda Valadez y Astrid Rondero y premiada en el Festival de Cine de Sundance de este año que termina, muestra eso: por qué un niño, en algún momento, comete delitos.
“En esta película no se ve una gota de sangre. Se muestra la violencia desde la parte más cuidada. Sensibiliza y muestra una realidad de una manera excepcional”, comenta Sandra Izquierdo, líder del proyecto de reinserción social de la organización Reinserta, que trabaja con menores víctimas de la violencia en México.
A propósito del estreno de la película en el país, después de su paso por festivales como el de Sundance o el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Izquierdo charla con El Sur sobre uno de los temas que aborda la película: el reclutamiento de menores por parte de grupos criminales y por qué se ven forzados a delinquir.
La película, que fue elegida por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar a México en los premios Oscar –y que ha sido prácticamente descartada de la premiación, al no ser incluida en la short list que compite por la estatuilla–, está contada desde el punto de vista de un niño, Sujo, cuyo padre, integrante de un cártel, es asesinado.
A lo largo de la cinta Sujo se enfrenta a diversas circunstancia para separarse de ese legado criminal heredado.
“La importancia del tema es clave para sensibilizar. Es importante mostrar y hablar del tema porque no basta solamente con saber que las niñas, niños y adolescentes de nuestro país están en peligro, que están siendo reclutados por el crimen organizado, que no nada más son entrenados para cometer delitos”, advierte Izquierdo.
“La relevancia es también parte de la sensibilización, porque en esta película se muestra lo que nosotros hemos querido mostrar durante tantos años de trabajo: la historia atrás de una persona inmiscuida en la comisión de delitos y en el crimen organizado”, explica en la entrevista, realizada vía telefónica.
El gobierno, omiso
en prevención
Para Reinserta, Sujo es una representación cinematográfica que refleja los resultados de estudios que viene realizando la organización desde 2013, cuando fue fundada con el propósito de brindar “acompañamiento y protección” a menores “en contacto con la violencia en México a través de 3 modelos integrales enfocados en atención sicosocial y sicolegal”, según se explica en su sitio web.
Año tras año, sus investigaciones “visibilizan cómo la violencia estructural, la pobreza extrema, los factores de riesgo y la falta de redes de apoyo convierten a niñas, niños y adolescentes en víctimas potenciales de la delincuencia organizada”, dice Sandra Izquierdo.
Dichos estudios han revelado “cifras alarmantes”, como las siguientes:
1. Más de 60 por ciento de las y los jóvenes reclutados por la delincuencia organizada proviene de contextos familiares violentos y de alta vulnerabilidad, según el reporte Niñas, niños y adolescentes reclutados por la delincuencia organizada, de 2022.
2. Nueve de cada 10 personas privadas de la libertad tuvieron contacto con una actividad delictiva antes de los seis años, de acuerdo con el estudio Exposición a la violencia en la infancia y adolescencia de personas privadas de libertad, de 2023.
3. Más de 70 por ciento de los jóvenes en conflicto con la ley fue víctima de violencia antes de cometer un delito de alto impacto, se advierte en Factores de Riesgo y Victimización: en adolescentes que cometieron delitos de alto impacto en México, de 2018.
“Vemos una normalización de la violencia desde que son muy pequeños: padres, madres, hermanos, vecinos y primos que también son parte de la delincuencia organizada. Estos niños crecen viendo que su papá es sicario, su mamá tiene otro rol, y para ellos es lo que sigue”, menciona Izquierdo.
“Muchas veces las redes de apoyo se cortan desde temprano. Incluso hay maestras que los expulsan de las escuelas por ser ‘el niño problema’ en lugar de protegerlos y trabajar con ellos para construir un camino distinto”, añade.
La película Sujo, considera, puede ser “clave” para que sus mensajes lleguen a más personas mediante la recomendación de boca en boca al ser reconocida con premios y elogiada por su historia.
–¿Sujo aparece en un momento en que el gobierno omite el tema?
–El gobierno ha sido omiso en temas de prevención. El gobierno sabe que cada vez son más los niños, niñas y adolescentes que están siendo detenidos y sí tiene cifras. Aquí en Ciudad de México se dio una detención de aproximadamente 15 adolescentes entre 14 y 17 años que pertenecían a La Unión Tepito y participaban como sicarios. Pasa en todo el país –comenta Izquierdo–. Son más los jóvenes asesinados y torturados. Se debe reforzar la sensibilización de maestros, pediatras, padres y madres de familia sobre que el tema existe, para que redes de apoyo, la gente más cercana a estos niños y niñas, sean los primeros que detecten y prevengan.
Hay que tipificar el delito
de reclutamiento
Otro “asunto del gobierno –continúa la integrante de Reinserta– es que cada vez que se habla homicidios, lo primero es recriminalizar y revictimizar, decir que la persona ya estaba metida en algo. Volvemos a lo mismo: no hay una prevención, no hay una detección temprana de los casos de niños reclutados.
“Por lo tanto, no hay una acción. Lo más importante es que el delito de reclutamiento no está tipificado. Eso es una cosas que hay que hacer. Se tiene que tipificar el delito porque al final de cuentas quien está reclutando no está, ante la ley, cometiendo un delito”.
Historias detrás del reclutamiento
En una mesa de diálogo entre las directoras de la película Sujo y Reinserta, a propósito del estreno de la película, Fernanda Valadez y Astrid Rondero comentaron sobre su trabajo de investigación para la película:
“Muchos de ellos (niños, niñas) nos empezaban a contar que el llegar a esos lugares donde estaban viviendo los enfrentaba un poco a trabajar para el crimen organizado en distintas capacidades… En general, las historias de estos chicos nos conmovieron mucho porque hablaban de pocas oportunidades y de una ausencia de Estado en muchos casos”, mencionaron.
Para Sandra Izquierdo, la consigna “abrazos, no balazos” del expresidente Andrés Manuel López Obrador significa el cuidado que tienen que tener los padres. “Debemos trabajar desde la prevención con las familias, escuelas, instituciones de salud, en centros deportivos y culturales. Abrir muchas más puertas a nivel escolar. Más ofertas de lugares donde hacer deporte, que es una manera de prevenir”, enfatiza.
“Debemos entender –desde las organizaciones, el sistema de justicia penal y la sociedad en general– que estos niños, niñas y adolescentes reclutados tienen una historia. Veo en los centros que en 90 por ciento de los casos es una historia de violencia y de sobreviviente de violencia; ahí podemos empezar a crear programas efectivos de prevención del delito y de reclutamiento.
“Este es el ‘abrazo, no balazos’, pero en una manera práctica y más eficiente. No es justificar un delito grave, es que se tiene que atacar de fondo”, dice.
–¿Qué propone Reinserta?
–Lo que hacemos como organización es trabajar desde la prevención con los tres modelos que operamos. El primero es trabajar con niños, niñas y adolescentes sobrevivencias de violencias graves. Prevenimos que estos niños, niñas y adolescentes que ya fueron víctimas de alguna violencia grave y de un delito repliquen ese delito en algún momento por no haber trabajado su propio situación.
El segundo, agrega, “es que trabajamos también con niños y niñas y adolescentes que tienen un padre, madre o familiar cercano privado de la libertad. Estamos trabajando desde la desnormalización del delito, o sea, que ellos no tienen ese destino de también pisar una cárcel”.
Y el tercero, en el programa de reinserción, “si bien es un tipo de prevención terciaria, también estamos previniendo la reincidencia desde trabajar con ejes muy claros como son la salud mental, la habilitación laboral, el arte, la cultura, el deporte y las prácticas restaurativas. Eso es lo que nos ha funcionado”, finaliza.