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Conocer la interacción entre genes y células desarrollará la medicina, afirma genetista

Si la ciencia de la salud fuera un viaje, el destino sería acabar con enfermedades comunes en México, como la diabetes. Cartografiar el trayecto ha derivado en dos mapas: dos nuevas tablas periódicas. El genetista y matemático Eric S. Lander considera que, así como la química tiene una tabla periódica de elementos, la biología dispone … Continúa leyendo Conocer la interacción entre genes y células desarrollará la medicina, afirma genetista

Junio 12, 2017

Si la ciencia de la salud fuera un viaje, el destino sería acabar con enfermedades comunes en México, como la diabetes. Cartografiar el trayecto ha derivado en dos mapas: dos nuevas tablas periódicas.
El genetista y matemático Eric S. Lander considera que, así como la química tiene una tabla periódica de elementos, la biología dispone de las de los genes y las células, tablas aún en construcción.
“Creo que hay dos de ellas, dos esquemas fundamentales de información”, explicó el investigador del Broad Institute del Tecnológico de Massachusetts y Harvard durante una ponencia en la UNAM el mes pasado.
Lander, quien fungió como asesor científico para la administración de Barack Obama, expresó que las 3 mil millones de entradas del mapa del genoma humano y la clasificación de las células conforman las dos bases de datos que dan claves a la medicina para combatir enfermedades tanto raras como comunes.
El camino fue largo para “llenar” la tabla periódica de genes.
“(En 1986) teníamos un grupo de ideas sobre cómo mapear enfermedades mendelianas, familias, y por asociación, grandes poblaciones, pero el genoma era demasiado grande: una base de 3 mil millones de genes”, dijo. “Eso era infinito. Era como encontrar una aguja en un pajar. En realidad, después de computar esta fórmula resulta que una aguja es más fácil de hallar que un gen en el mapa”.
El mapeo del genoma terminó en 2004, pero todavía se disponía de poca información sobre cómo los datos genéticos funcionaban en las enfermedades. Fue hasta hace 10 años que se tuvo la primera información sobre qué genes alteraban enfermedades no hereditarias, como la obesidad.
“Para cualquier enfermedad ya podíamos encontrar los genes involucrados. El problema era que no podíamos hacer nada desde la medicina. Eran buenas noticias para los genetistas, estábamos encontrando genes, pero ¿esto nos enseñaría algo sobre la biología de las enfermedades?.
Lander narró cómo en los últimos años se ha descubierto el papel de ciertos genes en males como la enfermedad de las arterias coronarias o la esquizofrenia. Y aunque las piezas genéticas no siempre se comportan en relación causa-efecto, conocer la estructura de las enfermedades hará que en pocos años se puedan buscar nuevos tratamientos por medio de la inhibición o activación de genes relacionados con mala salud.
La segunda tabla periódica está en desarrollo: las células humanas. Desde hace seis meses un equipo de científicos, en el que participa una comitiva del Broad Institute, pretende catalogar el gran número de células todavía desconocidas.
“No tenemos ni idea de cuántos tipos de células existen. La mayoría de los textos mencionan 300 tipos principales”, indicó Lander. “Sin embargo, tan sólo en la retina, hay 100 subtipos de neuronas”.
Conocer cómo interactúan los genes y las células hará que el desarrollo de medicinas sea cada vez más efectivo.
A pregunta expresa, el científico explicó que uno de los tratamientos que este nuevo atlas celular permitirá será la reinserción de células madre en tejidos, de manera más compatible. “Hacer el tratamiento celular eficiente requerirá replantear no sólo la biomedicina sino la producción de éste, pues todavía estos avances no son costeables para pacientes individuales”. (Jennifer Mc Namara / Agencia Reforma / Ciudad de México).