Especialistas alertan que los trabajos avanzaron sin el financiamiento ni la ejecución del plan obligatorio de salvamento arqueológico. Se eucuentra amenazado un entorno en el que hay 28 cenotes, cuevas con arte rupestre y 514 estructuras antiguas, de las cuales 131 registran afectaciones directas
Julio 07, 2026

Erika P. Bucio / Agencia Reforma
Ciudad de México
Investigadores del INAH denunciaron la construcción del parque temático Xibalbá sin la certeza de que se haya cumplido con el plan de salvamento arqueológico.
De acuerdo con Alfredo Barrera Rubio, investigador del Centro INAH Yucatán, en el sitio se ha contabilizado una gran cantidad de vestigios arqueológicos: con 514 estructuras, de las cuales 131 serían afectadas por las obras, cuevas con pinturas rupestres y 28 cenotes.
“Se hizo una propuesta de salvamento arqueológico que nunca financió la empresa sino que siguieron los trabajos sin que se hiciera ese salvamento. Se le pusieron sellos por parte del INAH, hicieron caso omiso y desconocemos si ya el jurídico (del INAH) hizo alguna demanda al respecto. De ahí el temor de que hayan afectado estos vestigios arqueológicos”, dijo el estudioso de la arqueología y cultura maya.
En la sesión sobre “El modelo desarrollista en el área maya” del seminario Patrimonio Cultural. Antropología, Historia y Legislación, coordinado por Bolfy Cottom, Barrera Rubio expuso ayer vía remota que el futuro parque, filial de la empresa Xcaret, se extenderá en 250 hectáreas y ofrecerá un recorrido por ocho cenotes “buscando recrear el inframundo maya”.
Xibalbá es el inframundo dentro de la cosmogonía maya.
Denuncian despojo
Denunció la construcción de canales para un recorrido en kayaks por los cenotes con aviarios y músicos tradicionales que desembocará en una catedral con piedra caliza extraída de los mismos cenotes.
En Xibalbá, en particular, se trató de la apropiación de 20 hectáreas de tierras campesinas, compradas por el Grupo Xcaret de Miguel Quintana Pali, asociado con la empresa Cenotes Mágicos a precios irrisorios: 60 o 70 mil pesos.
Pagaron 3 mil pesos por hectárea a los ejidatarios, lo cual es considerado por los afectados como un “robo o despojo”.
El modelo de desarrollo turístico del Grupo Xcaret y sus filiales, como el nuevo parque temático, ha traído la deforestación de la selva y falsas promesas de empleo y beneficios, acusó.
“De entrada, vemos que el desarrollo del que se habla es miseria, es servidumbre para la comunidad y un auge para el desarrollo capitalista”, criticó el exdirector del Centro INAH Yucatán.
La empresa no solo compró esas 250 hectáreas para el parque temático sino también otros terrenos donde hay sitios arqueológicos con potencial para continuar con su expansión.
Beneficios acotados
Además del parque temático Xibalbá, Barrera Rubio se refirió a la zona arqueológica de Chichén Itzá como ejemplos del acoso al patrimonio cultural en el sureste mexicano.
Planteó que la zona arqueológica goza de la máxima protección legal y, sin embargo, el plan de manejo cae en desuso o se “derrumba” ante el capital privado al ser utilizado para fines comerciales y espectáculos para las élites. Citó, entre otros casos, la exhibición de la Copa Mundial de Futbol 2026 con publicidad de Coca-cola frente al Castillo y la campaña para elegir a las Siete Nuevas Maravillas (New 7 Wonders), lanzada en 2001, con el aval del entonces director del INAH Alfonso de Maria y Campos.
A pesar de que el mantenimiento de Chichén Itzá se paga con recursos públicos, los beneficios no llegan a los locales ni a los descendientes mayas.
El sitio genera más de mil millones de pesos al año, de los cuales el Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos (Cultur), organismo paraestatal de Yucatán, se lleva 980 millones y el INAH, 380.
“El Patronato Cultur indebidamente cobra el ingreso a la zona, en teoría cobra por el ingreso al parador turístico. Es una forma disfrazada de cobrar a la zona arqueológica”, criticó.
Señaló que, a pesar de las enormes ganancias generadas, el dinero no se refleja en la gestión interna del sitio arqueológico: faltan plazas de custodios, recursos para gasolina y podadoras. Tampoco se reinvierte en la comunidad para crear proyectos productivos en beneficio de las comunidades.
“Si nosotros (en el INAH) administráramos ese ingreso, tendríamos dinero para beneficiar proyectos comunitarios”, agregó el investigador.
Sin embargo, los recursos autogenerados por el INAH pasan a la Tesorería de la Federación. Hacienda devuelve una fracción del monto a través de ampliaciones presupuestarias.
Observan depredación
Carlos Samayoa, coordinador de la campaña México al grito de Selva de la organización ambientalista Greenpeace, calificó como un modelo de turismo de depredación el fallido proyecto en Mahahual, Quintana Roo, de la empresa Royal Caribbean.
Aunque la empresa decidió cancelarlo ante la presión pública, el activista insistió en que lo preocupante es que no haya sido la autoridad la que dijera no va más.
“Si hubiera un resolutivo de Semarnat por el que se niega la autorización de la MIA (Manifestación de Impacto Ambiental) tendríamos un antecedente importante para otras partes del País”, puntualizó.
Cuestionan modelo
La académica Giovanna Gasparello planteó que la pobreza en la región maya obedece a una política de “desarrollo como violencia” cuyo referente más reciente es el Tren Maya.
Al comparar las estadísticas de pobreza y carencias sociales en Quintana Roo entre 2008 y 2018, se evidenció, al cabo de diez años, mayores índices y vulnerabilidad de la gente.
“¿Ha funcionado el boom de la actividad turística o no para la gente que vive en las regiones?”, cuestionó. “Parece que no”.