En el país, durante abril y mayo, puede haber miles de siniestros, y aunque el número real es mucho más alto, no se ubican, advierte Rainer Ressl, director de Geomática de la dependencia
Yanireth Israde / Agencia ReformaCiudad de México
Octubre 23, 2017
La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) ha desarrollado un sistema que permite detectar incendios en tiempo casi real y disminuir el riesgo de su propagación y el daño de ecosistemas.
“México tiene diferentes zonas climáticas y en muchas, por la sequía que presentan durante el año, pueden generarse incendios que por la cantidad, el tamaño del país y la poca accesibilidad, podrían ser difíciles de controlar”, advierte Rainer Ressl, director de Geomática de la Conabio.
Mediante información satelital y geográfica, este sistema de alerta temprana de incendios mapea los puntos de calor de México para un combate más eficiente de los mismos, explica el especialista, quien desempeñó tareas de monitoreo medioambiental en la Agencia Aeroespacial de Alemania.
Esta herramienta surgió tras registrarse en México 14 mil 445 incendios, que afectaron casi 850 mil hectáreas en 1998, uno de los momentos más devastadores para los recursos forestales.
Los 19 años del desarrollo tecnológico de detección, y su progresiva automatización, serán el tema de la conferencia que Ressl ofrece mañana martes 24 de octubre a las 10 de la mañana en El Colegio Nacional, como parte del ciclo Biodiversidad Mexicana.
La cantidad de incendios que se producen depende de la temporada, previene el investigador. En periodo de lluvias, por ejemplo, se registran algunos cientos, mientras durante la sequía, sobre todo en abril y mayo, pueden ocurrir miles al día.
“Pero muchos de esos, hasta 80 por ciento de los puntos de calor que detectamos, no son incendios forestales, sino quemas agrícolas y, aunque parece que es un número alto, el número real es mucho más alto, porque hay varias limitaciones técnicas que no nos permiten ver todos los puntos de calor que existen en su momento, por ejemplo, el satélite no siempre cubre todo el país al mismo tiempo”.
Además de identificar puntos de calor, el sistema indica el riesgo que representan para los ecosistemas y el peligro de propagación según la vegetación alrededor y su estatus, por ejemplo lo seca o húmeda que está. Esta información permite a instituciones como la Comisión Nacional Forestal (Conafor) planificar el combate de incendios, destaca Ressl.
“La Conafor, Áreas Naturales Protegidas y el Centro de Prevención de Desastres Naturales (Cenapred) reciben información casi en tiempo real que nosotros entregamos priorizada, porque indicamos si los incendios están en un bosque o una selva, si es una quema agrícola, qué accesibilidad hay según el modelo digital de terreno, y cómo se puede acceder, o si esta cerca de un Área Natural Protegida”.
No siempre el fuego es adverso, aclara el especialista, pues pequeños incendios pueden reducir el combustible (pasto, hojarasca o hierba seca) que se acumula o facilitar la germinación de semillas. Las quemas agrícolas, práctica común en México, no son un problema, siempre que no salgan de control.
Incluso, si un incendio se produjo en un bosque, no significa que se perdió definitivamente, apunta.
“Si lo dejas en paz tiene formas de recuperarse, a menos que cambie el uso de suelo, porque entonces sí habría una pérdida completa del bosque o de la selva. Si sólo se quemó, hay que dejarlo en paz”.