EL-SUR

Sábado 15 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Sociedad  

El cuento también debe dar testimonio de su tiempo, plantea el escritor Armando Alanís

El coahuilense imparte un taller de relato breve en el Centro Cultural Acapulco

Óscar Ricardo Muñoz Cano

Julio 29, 2017

El escritor coahuilense Armando Alanís aceptó que el cuento, como género literario, más allá de distraer o divertir también debe mostrar lo que sucede a nuestro alrededor;  “el cuento tiene que dar testimonio de lo que está sucediendo, bueno o malo, y en este caso, también de la situación tan complicada que vivimos de violencia en el país en el estado de Guerrero en particular pero también en otros estados”.
En entrevista, quien durante estos días ofrece un taller de relato breve en el Centro Cultural Acapulco comentó que “el cuento también puede divertir, el cuento no tiene porqué ser aburrido, pero también en él deben ir reflejadas las facetas de la contradictoria condición humana, finalmente los personajes son seres humanos a los que les pasan cosas que nos pasan a todos los seres humanos y el escritor va ahondando en esos temas: el amor, el odio, la soledad, la vida comunal, etcétera”.
Así, y tras celebrar que el cuento como género literario está sano y en movimiento en México, agregó que aún todavía hay mucho en qué trabajar pues “todavía las editoriales prefieren una novela a un libro de cuentos porque se vende más, no hay otra razón”.
A pesar de ello, “al cuento hay que fomentarlo, celebrarlo, y en esta época vertiginosa en la que vivimos es un género  ad hoc para el lector que no tiene tiempo de leerse una novela de 500 páginas, pero sí un cuento de ocho o nueve páginas o de un párrafo en el caso de la mini ficción, el microrrelato”, donde él se ha especializado.
“Este es un género muy difícil (la mini ficción, el micro relato) porque te exige prácticamente la perfección, cualquier deficiencia que tenga es como un chipote que te puede echar a perder el texto, lo que no sucede por ejemplo en una novela que puede tener capítulos muy malos pero que se salvan por el desarrollo de la trama a lo largo de esa 300, 400 ó 500 páginas”.
Sobre el taller que imparte en Acapulco, Armando Alanís, comentó que se trata de un taller de tres días (inició el pasado jueves 26 de julio y terminará hoy) de relato corto “donde leemos y analizamos algunos cuentos de los autores de primer orden como Ernest Hemingway, el ruso Anton Chejov o escritores mexicanos como Juan José Arreola, la escritora Amparo Dávila y hasta el argentino Jorge Luis Borges”.
“Se leen cuentos de ellos, se analizan pero más importante: a los alumnos se les dejan algunos ejercicios para que ellos escriban sus propios cuentos para que sean leídos en clases y discutidos en clases”.
Así, añadió, al término del taller el alumno “debe quedar los suficientemente motivado para que después siga escribiendo cuentos, porque la única manera de escribir cuentos es escribiendo cuentos y leyendo a los grandes cuentistas”.
Armando Alanís (Saltillo, Coahuila, 1956) es escritor lo mismo de cuento que de novela; ha escrito, entre otros libros, el volumen de microrrelatos Fosa común (Ediciones Fósforo, 2008) o la novela Las lágrimas del Centaturo, sobre el mítico Pancho Villa (Planeta, 2010).
En breve hará aparición el libro Sirenas urbanas, también microrrelatos, de la mano de Posdata Ediciones de Monterrey, Nuevo León y de la Universidad Autónoma de Nuevo León.