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Miércoles 21 de Febrero de 2024

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Sociedad  

El triunfo democrático de Allende en Chile dio esperanza a los jóvenes en México: Saúl Escobar

Recuerda el historiador que en los años 70 “el debate sobre si la lucha armada era, no sólo legítima sino la vía para cambiar el país, era prácticamente cotidiano”

Septiembre 14, 2023

Ramón Gracida Gómez

Durante una mesa por los 50 años del golpe militar en Chile el 11 de septiembre de 1973, el historiador y articulista de El Sur, Saúl Escobar Toledo, expuso que los años de 1970 fueron un periodo de “tragedia y esperanza” para los jóvenes en México.
La esperanza era el gobierno socialista de Salvador Allende, elegido democráticamente, y la tragedia era el gobierno priista de Luis Echeverría, partícipe de la matanza del 2 de octubre de 1968 y responsable de la masacre del 10 de junio de 1971, explicó en el evento del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), realizado en el ex convento de Culhuacán, alcaldía de Iztapalapa, Ciudad de México, y transmitido vía Facebook.
Indicó que la tragedia de la matanza del 2 de octubre de 1968 y la matanza del 10 de junio de 1971, conocida como el Halconazo, fueron acontecimientos que “nos afectaron mucho nuestra conciencia, nuestra percepción de lo que pasaba en el mundo y en México”.
Agregó que también fueron hechos “traumáticos en el sentido de que incluso buena parte de mi generación, más o menos un poco más adulta, más grande yo, pero más o menos de la misma edad, muchos de ellos decidieron irse a la guerrilla y participar en la lucha armada en México”, expuso.
Escobar Toledo comentó que en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde estudiaba desde 1970, “el debate sobre si la lucha armada era, no sólo legítima sino la vía para cambiar el país, era prácticamente cotidiano”.
Acotó que los grupos armados eran clandestinos, “pero la tentación, la idea de que este país no tenía remedio por medio de una lucha democrática, electoral, legal, pacífica, etcétera, se había cerrado definitivamente en 1968” y expuso que él decidió quedarse “del lado de los pacifistas”.
Sin embargo, agregó, también eran tiempos de esperanza “porque había avisos de que la situación podía cambiar”, y mencionó el “renacimiento” del movimiento obrero por las huelgas, sobre todo de los trabajadores electricistas, y también del movimiento campesino con la toma de tierras.
Hubo el surgimiento, al igual que en Chile, del movimiento urbano popular, “en donde se organizaban territorialmente en colonias populares, en donde vivían obreros, pero también trabajadores de distintos oficios”, explicó Escobar Toledo y destacó el aumento de la participación de las mujeres en esta lucha y el movimiento feminista.
Agregó que también hubo una nueva cultura con el movimiento literario del Boom latinoamericano y sus principales exponentes como Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, “que en ese momento era de izquierda”, dijo.
En este contexto, recordó, ocurrió la la derrota de Estados Unidos en Vietnam “y esto también era muy alentador”, y en América Latina, ocurrió la experiencia, entre otras, de Juan Domingo Perón en Argentina, que terminó en el golpe de Estado de 1976, “más o igual de sangriento que el de Chile”, dijo.
En esta mezcla de dictaduras y gobiernos nacionalistas en la región, “el triunfo de Allende nos pareció una noticia alentadora, aunque yo por lo menos tengo que reconocer que era para mí muy nuevo, muy difícil de entender que un país decidiera elegir un presidente socialista, sobre todo que en México siempre ganaba el PRI”, mencionó Escobar Toledo.
Recordó el recorrido de Salvador Allende a la Ciudad de México junto con el presidente Luis Echeverría y dijo que esta imagen era “muy complicada” y “costaba mucho entender” porque los jóvenes consideraban que el mandatario mexicano era “partícipe” de la masacre de 1968 y “responsable” de la matanza de 1971.
Dijo: “Ahí, en ese convoy que pasaba, estaba la esperanza representada por Allende y al mismo tiempo la tragedia, la represión, el rostro de un Estado despótico representado por Echeverría en una mezcla muy difícil de entender, pero también de diferenciar: cómo podíamos aplaudir una cosa y repudiar la otra”.
Tras el golpe de Estado en Chile, México recibió exiliados del país sudamericano, lo cual también generó el debate, explicó Escobar Toledo, por “cómo entender estos acontecimientos tan complejos de un gobierno que dentro de su país es represor, antidemocrático, despótico y afuera muestra una cara generosa, solidaria y abierta” con los chilenos.
También participó Sergio Naranjo Ramos, quien fue preso político durante la dictadura del INAH.