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Viernes 03 de Julio de 2026

Guerrero, México

Sociedad  

Eligen a joven estudiante de la zona rural de Acapulco para programa de la NASA

La ingeniera bioquímica Arlette Pamela Silva Hernández busca desarrollar una cámara antigravedad para combatir el cáncer. Necesita reunir poco más de 80 mil pesos para el viaje a Estados Unidos

Marzo 19, 2022

La egresada del Instituto Tecnológico de Acapulco, Arlette Pamela Silva Hernández, durante la entrevista con El Sur Foto: Jesús Trigo

Óscar Ricardo Muñoz Cano

Esta historia comienza cuando a Arlett, siendo una niña seria y tranquila de unos siete u ocho años, los estudios le daban igual, a pesar de la insistencia de sus padres.
En medio del ambiente que Aguacaliente, un pueblo pobre del Acapulco rural, ofrece a esa edad y entre los juegos con sus hermanas Karen y Vanessa, era difícil entender cuando sus padres le reclamaban y advertían que depende de uno salir adelante y que lo único que le iban a heredar era el estudio.
Pero fue luego de un momento especial –había sacado 9 en un examen– y ante la sorpresa de sus padres, Esteban y Socorro, que se dio cuenta de que tenía posibilidades de soñar con salir y ser algo más que una chica seria y tranquila de una localidad de apenas un par de miles de habitantes y con problemas de marginación y pobreza.
No sería fácil, pero valdría la pena.
Ahora, Arlette Pamela Silva Hernández es una joven de 25 años egresada de la carrera de Ingeniería Bioquímica del Insti-tuto Tecnológico de Acapulco y acaba de ser aceptada para participar en el International Air and Spa-ce Program 2022 que se desarrollará en unos meses en las instalaciones de la National Aeronautics and Space Administration (NASA) en Housville, Alabama, Estados Unidos.
La primera mujer guerrerense en asistir al programa, una de cuatro mexicanos seleccionados, una de las 60 personas que acudirán de todo el mundo.
Esto, asegura la joven, es el resultado de resistir y persistir y nunca desistir.
En entrevista a las afueras de las oficinas de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Acapulco, la ahora vecina de la colonia Lázaro Cárdenas recuerda que una vez decidida trabajó duro para salir adelante de la mano de buenas calificaciones (estudió en la Técnica 1 y el Bachilleres 32) y la participación activa con la sociedad a la que, aseguró, siempre ha querido ayudar.
De hecho, dijo, inicialmente quiso ser doctora.
“Ese era mi sueño porque siempre quise ayudar a los enfermos, especialmente a los enfermos oncológicos, desde que falleció de cáncer mi tío Roberto, hace 13 años”, recordó.
“Era como mi segundo padre, él falleció de cáncer en la garganta y fue una persona muy importante para mí; después de su diagnóstico sólo estuvo seis meses más con nosotros y sufrimos todo el proceso, el desgaste físico, moral y a partir de ahí es que quise mantener vivo mi sueño de ayudar”.
En esa circunstancia su vocación terminó de fraguarse.
Tras dos años de intentar y no lograr entrar a la carrera de Me-dicina de la UAG “decidí buscar otro camino que me llevara a la misma meta y la carrera de Ingeniería Bioquímica me abrió las puertas, gracias a Dios, y he podido tener académicamente muchos triunfos: mejor promedio, primeros lugares en diferentes concursos y la posibilidad de realizar veranos de investigación”, celebrando que la carrera tiene un gran campo de desarrollo, entre ellos la medicina.
A la par, es voluntaria en la Cruz Roja y en el Heroico Cuerpo de Bomberos y recientemente, en el Abierto Mexicano de Tenis en el Área de pruebas Covid.
Fue a finales de 2021, dijo, que vio abierta una convocatoria de la NASA en internet y no dudó de enviar un proyecto, así como una carta de motivos para aspirar a ser elegida.

Una herramienta contra el cáncer

Arlette relató que el proyecto enviado y ahora seleccionado tiene que ver con una alternativa de tratamiento oncológico poco invasiva, recordando que actualmente trabaja en su tesis en el Instituto Estatal de Cancerología y el tema efectivamente tiene que ver con el cáncer.
A través de estudios, de antecedentes, de pruebas y muestras, relató, “hemos visto los efectos secundarios que se ocasionan a los pacientes con tratamientos como la quimioterapia, la radioterapia y pues por ahí la idea de proponer otra alternativa pero poco invasiva”.
Esto es, explicó, la creación de una cámara antigravedad como tratamiento para el cáncer.
Y es que, argumentó, se ha constatado que al estar los astronautas sometidos a la gravedad cero su organismo tiene un desarrollo celular especial que permitiría, en la parte bioquímica, una especie de colaboración con el combate al cáncer.
Esto, agregó, de la mano de los genes housekeeping, relacionados con la apoptosis (muerte celular programada de células anormales) y la angiogénesis (proceso de freno y modulación de la actividad de células cancerígenas).
Así que basado en lo anterior es que se propuso el proyecto de tratamiento y si bien hay muchas interrogantes que responder, la joven aseguró que hay bases suficientes para desarrollar dicho proyecto y colaborar en la lucha contra el cáncer, esa enfermedad que le trae malos recuerdos.

El coraje para perseguir
los sueños

La calendarización en la NASA indica que del 13 al 17 de noviembre se desarrollará el International Air and Space Program 2022.
“La mecánica cuando llegue a la NASA es que independientemente del proyecto, cuando se reúnan con los seleccionados de otros países en equipos se va a realizar otro concurso multidisciplinario para decidir qué proyecto de todos finalmente se va a desarrollar y el equipo ganador tendrá la oportunidad de enviar una muestra al espacio”.
No obstante, el sueño está aún lejos: el viaje cuesta 3 mil 950 dólares (80 mil 422 pesos actuales), por lo que Arlette deberá juntar la cantidad para asistir al viaje y pagar insumos, así como el hospedaje que van por su cuenta.
Pero para la joven la lucha no para. Es el momento de reunir los requisitos para poder ir, tales como el pasaporte y la visa.
“Aquí estamos, haciendo la lucha, aún falta para llegar a cumplir este sueño pero ya me siento agradecida con Dios por esta oportunidad”, y especuló con la posibilidad de realizar eventos para recaudar dinero y hasta con la de entrevistarse con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y ver de qué manera la puede ayudar.
Mientras tanto, reiteró su agradecimiento ahora para con sus padres “porque lo único que me dijeron que me iban a heredar es eso, la educación”, destacando que su hermana Karen estudia repostería y Vanessa enfermería.
Asimismo, dedicó este sueño a su tío Roberto, que “si él estuviese aquí estaría súper orgulloso de mí y creo que se lo dedicaré, y si más adelante puedo por qué no, empezar a investigar sobre el Alzheimer”, mal que se llevó a su abuela Arcadia.
Finalmente, la joven acapulqueña señaló que a pesar de las dificultades, la historia debe continuar; “todo se puede, siempre va a haber problemas, retos, pero todo lo podemos ver como una oportunidad, recordemos que los jóvenes ya somos el presente de México; el resistir y persistir y nunca desistir son las bases para soñar en grande”.