El arquitecto Luis Ramos extiende su proyecto de rehabilitación lumínica a San Marcos, Coyuca de Benítez y San Jerónimo. Asegura que la mejora estética de inmuebles de alta calidad regula el comportamiento socioeconómico de la población
Marzo 23, 2026
Ramón Gracida Gómez
Luis Ramos, Premio Estatal al Mérito en Arquitectura, interviene las fachadas de antiguas iglesias a partir de propuestas lumínicas porque un inmueble de alta calidad mejora los índices de seguridad y “va a regular el comportamiento socioeconómico de las personas”, dijo en entrevista el arquitecto.
El año pasado, el especialista y un equipo de colegas con los que colabora inauguraron el proyecto del Santuario del Señor del Perdón de Igualapa, una iglesia de la región Costa Chica con rastros de origen de finales del siglo XVII, y en 2026 avanza en una propuesta similar para las iglesias de San Marcos, Coyuca de Benítez y San Jerónimo.
El equipo de arquitectos parte de la teoría de las Ventanas Rotas, “si tú ves un auto o un edificio en un lugar y está en buenas condiciones, el entorno se comporta de una manera, pero si un auto, un edificio tiene una ventana rota, ese auto o ese edificio lo van a vandalizar”, explicó Luis Ramos.
Su proyecto se enfoca más en las iglesias de pequeños municipios que en algún espacio público porque “la iglesia es del pueblo de manera conceptual, es donde una comunidad se organiza, ahorra y construye una capilla, entonces es dinero de la comunidad”.
En 2021, la Academia Nacional de Arquitectura capítulo Acapulco le otorgó a Luis Ramos el Premio Estatal al Mérito en Arquitectura por el proyecto del Paseo del Pescador, por el que realizó un estudio fotográfico histórico del Acapulco Tradicional y extrajo “los colores y las tipografías para hacer el replanteamiento del branding (construcción de marca) y la iconografía”. El resultado: la reapropiación del espacio público.
“Si no incide un proyecto de espacio público en indicadores positivos para la ciudad, no tiene razón de ser ese proyecto”, expuso el arquitecto como premisa de su trabajo en la plática realizada el jueves pasado en su oficina ubicada en la colonia Costa Azul.
Una amplia computadora mostró el proceso para comenzar un diseño, uno de los pasos iniciales es la “nube de puntos”, la tecnología que permite escanear los espacios de manera tridimensional.
Un software genera la “volumetría real a escala uno a uno de manera virtual del edificio y de ahí extraemos plantas fachadas”, explicó en una pausa de su día cargado de trabajo de varios proyectos, algunos de ellos de high ticket (alto valor) de remodelación de interiores en la zona Diamante.
“A diferencia de otras ciudades, nosotros tenemos muy poco patrimonio construido, tenemos muchos históricos, pero hay pocas cosas”, señaló en comparación con Taxco, Puebla o Zacatecas.
“Entonces lo poquito que tenemos, tenemos que ponerlo en valor, graficarlo, tener la referencia de los archivos y documentarlo; o sea, la labor de hacer estos proyectos de la iglesia, no sólo responden a mejorar los indicadores económicos y los indicadores de seguridad de la zona, sino que responden a que estemos sumando al tema del patrimonio”.
Su proyecto insignia más reciente es la iglesia de Igualapa, que presentó en la VI Bienal de Iluminación de Iberoamérica 2026 celebrada a finales de febrero pasado. La iglesia se edificó en 1691 y su aspecto ha cambiado a lo largo de los siglos debido a los fenómenos naturales, en 1907 los temblores tumbaron la torre del lado norte y fue reconstruida, señala la tesis de Miguel Ángel Sagaón Sandoval de la Facultad de Arquitectura de la extinta Universidad Americana de Acapulco.
Luis Ramos ahondó: “la razón del porqué tener inmuebles que correspondan, que convivan con el espacio público, de alta calidad es porque también va a regular el comportamiento socioeconómico de las personas; o sea, yo veo calles vandalizadas y es evidente que no se presenta ni el municipio, el estado y la Federación, en hacer algo por ellos”.
Además del uso de herramientas tecnológicas novedosas, el proyecto arquitectónico en las iglesias también implica un análisis de su entorno inmediato, por ejemplo, en San Jerónimo, los habitantes hablan del río, el parque y el mercado.
De esta forma, los participantes locales se convierten en “gestores sociales de su propio entorno, es algo muy importante y lo pueden hacer, entonces nosotros lo que hacemos es que damos las herramientas de conocimiento”, sostuvo Luis Ramos.
La recuperación de las iglesias en las que ha intervenido son sobre todo proyectos auspiciados por ciudadanos y los sacerdotes organizados en comités, en algunos han participado los Ayuntamientos, con el fin de “consolidar una conciencia ciudadana colectiva”.
“Casi que tiene la intención de quitar ese paradigma de papá gobierno dame todo, y mejor te autogestionas para mejorar tu entorno”.
En los proyectos participan por igual los arquitectos Fabiola Amaya y Manuel Ignacio Ruz Vargas, este último vicepresidente regional del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) Mexicano con quien Luis Ramos organiza el Seminario sobre la puesta en valor del patrimonio cultural y natural de Acapulco por segundo año consecutivo.
En el proyecto de San Jerónimo, el artista plástico Luis Vargas presentará una propuesta de intervención interior de la iglesia. El fin es mejorar los índices económicos, sociales y de seguridad, “hay que acostumbrarnos a tener espacios dignos de calidad”, subrayó Luis Ramos.
El especialista en diseño de iluminación también pone énfasis en las propuestas lumínicas, es decir, “dónde van los foquitos, una propuesta lumínica no es un proyecto led, es solamente el diseño lumínico.
“Nosotros lo que hacemos es que tenemos un inmueble iluminado que es instagrameable, entonces al tener más presencia de turismo religioso, genera una derrama económica, es decir, que tanto la persona viene, come, consume local y es donde existe esa derrama económica; compra souvenirs, no es el tema de la iglesia, sino el volumen de gente que se incrementa.
