En circunstancias de pobreza, marginación, racismo y violencia similares a las de Guerrero, la docente María Dolores Grueso reivindica a “los maestros de la universidad de la vida, que tienen tanto poder como lo tiene la academia”, y busca desarrollar formas de ser, hacer y saber en convivencia con el territorio. En el departamento del Cauca, la gente afro es mayoría, “pero siempre han sido marginados, se han quedado en el trabajo forzoso, en el trabajo de las fincas”, relata el gestor cultural Fabio Velasco
Diciembre 27, 2024

Ramón Gracida Gómez
El Patía, Cauca, Colombia
En un pequeño pueblo del sur de Colombia, región con problemas de discriminación hacia la población afrodescendiente, pobreza y violencia como en Guerrero, una pedagoga negra les enseña a sus estudiantes a ser conscientes de su territorio, y a reivindicar la idiosincrasia propia de la “negramenta”.
María Dolores Grueso Angulo, mejor conocida como Lola, es una reconocida docente en el departamento (estado) colombiano del Cauca, donde labora en la Institución Educativa Dos Ríos del corregimiento (comunidad) de Galíndez, y practica la Pedagogía de la Corridez, su forma original de transmitir el conocimiento como “un canto a la escuetería, que no te enchumba, te deja ser libre, te deja volar”.
En entrevista en su casa en este pequeño pueblo circunscrito a la municipalidad del Patía, la mujer de 64 años reflexionó con poemas de su autoría y anécdotas alegres y tristes de sus más de 40 años de ser profesora y del quehacer pedagógico en un territorio con población predominantemente afrodescendiente.
En 1981 improvisó la banda de tarros con tambores hechos con botes de agua y ollas, para motivar con música las clases que impartía, “la negramenta no necesitamos partituras, nosotros somos oído musical, la música viene en la sangre, la traemos con nosotros”.
“¿Dónde está más de lo negro? En la oralidad, nosotros hablamos y nos gusta más hablar que escribir”, expresó contundentemente la mujer alta y robusta.
El atuendo y la bisutería que vistió aquel sábado 9 de noviembre reveló su personalidad inquieta, y es que lo negro es “el movimiento, la destreza”.
Todo tiene un significado en Lola, incluso el cabello; “cabeza de esponja de alambre”, le gritaría un racista porque “el pelo que pasa es el pelo liso, pero el pelo de esto, pelo de esclavo, pelo soberbio, pelo chuto, pelo churrumbo, esto es un pelo malo. Yo lo llevo, yo soy original, miren mi jeta de oreja a oreja, mi nariz chata que se me ve el mundo así, miren mi pelo”.
La pedagoga enseñó un sombrero deshilado de la circunferencia que para ella “es locura, para mí es capacidad creativa porque eso es la Pedagogía de la Corridez, que es en suma y en concreto, en chiquitico, es un canto a la escuetería, que no te enchumba, te deja ser libre, te deja volar”.
“Debemos convertirnos en dolientes, que nos duela ese territorio y entonces buscamos la mejor calidad de vida para nuestras gentes y por ende la dignificación de la misma”, insistió la ganadora en 2014 del premio Mujer Cafam Cauca, el cual busca visibilizar a las mujeres que trabajan a favor de sus comunidades.
Maestra por la Normal Nacional San Carlos de la Unión Nariño dirigida por franciscanas, reivindicó a “los maestros de la universidad de la vida, que tienen tanto poder como lo tiene la academia”, por lo que sus alumnos aprenden a valorar y a validar el conocimiento de estas “bibliotecas vivas”
“La Pedagogía de la Corridez es una propuesta etnoeducativa, caracterizada por desarrollar formas, ya les había dicho, de ser, hacer y saber hacer personas, familias, maestros, reconocer el valor que todas y todos tenemos en el territorio”.
Es aprender, por ejemplo, a valorar el esfuerzo de las mujeres negras, quienes viven en condiciones difíciles y tienen que buscar la manera de sacar adelante a su familia, una vía es la búsqueda de trabajo en Medellín, Calí o Bogotá.
“La mujer negra aquí inicia sus amores, pero si el hombre se va como dice el poema, sigue siendo una columna fuerte que se echa a sus hijos a la espalda y sale adelante” cortando mate o leña, “otras balseando, otras en el oficio doméstico, otras en el rebusque para allá. La mujer juega un papel trascendental en la vida de los patianos”.
Para Lola es importante la conexión entre la naturaleza y la formación académica de sus pupilos, en sus “bioaluas” crea conocimiento en el medio natural que se tiene, llámese ríos, bosques.
“Allá en las playas del río les enseñé geografía en la arena, con el barro montamos las cordilleras, con las piedras poníamos los nevados, hacíamos los farallones, les enseñé que la cordillera central es la más alta de las tres cordilleras de Colombia”.
Con una vista panorámica hacia el “sagrado, majestuoso y sugestivo valle del Patía”, la pedagoga declamó algunos de los versos que escribe para concientizar a sus alumnos:
“No a las fumigaciones, a secuestros y extorsiones / asesinatos y maldiciones, calumnias y humillaciones / chiripas y sobornos, con pinchaje para delinquir / minas antipersonas, bajas pasiones e intenciones que son causa de muchos males / no más tala, no más quema, no nos contaminen más / porque si nosotros morimos llega la calamidad / todo será exterminando causa de insensibilidad / y los ríos acabando se extingue la humanidad”.
Alegre hasta el cansancio, se le cortó la voz dos veces, la primera fue cuando imaginó el posible futuro que le depara a sus estudiantes que no tienen tantos recursos económicos en una región de por sí de pocas posibilidades.
“Me duele a veces y me dieron ganas de llorar porque a veces en el colador, vienen y se quedan ellos, o sea, no tienen las oportunidades que podrían tener para estudiar y como hay pobreza de aquí de bolsillo, entonces a veces esos estudiantes no pueden llegar”.
Su segunda aflicción fue el recuerdo del asesinato de su segundo hijo con un tiro de gracia, a quien le escribió: “sin tinte de ébano por fuera, pero tinturado por dentro, neto negro afropatiano, de pies a cabeza. Del lado izquierdo hasta el derecho, de principio a fin, seguro de sí, pantalonudo, justo y veraz, torcido jamás”.
Universal, interpeló a “la negramenta de Guerrero: pertenecemos a la gente negra azabache, púrpura de ébano, de zafir o de canela, son palabras desde mi Pedagogía de la Corridez…venimos de una etnia bellísima que yo amo profundamente y valoro, somos lo mismo, uno solo, la negramenta del mundo”.
El 31 de agosto de 2023, dos pupilos de la maestra Lola, Andrés Caicedo y Andrea Jaramillo presentaron la Pedagogía de la Corridez en el Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados-Ignacio Manuel Altamirano (IIEPA-IMA) de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) en Acapulco.
“No nos enseñaron a nosotros realmente de dónde veníamos”
En una pausa de la presentación de los bailes típicos de la región en la escuela donde labora Lola, la fundadora de la Casa Afro, Yorli Mina expuso que “es un proyecto que busca la identidad propia de la mujer y del hombre afro, nosotros perdimos la identidad y el amor por nuestras raíces”.
“Resulta que a nosotros nos tocó afrontar muchas cosas como personas afrodescendientes y nos tocó acoplarnos a una realidad que no era la nuestra, esta realidad que nosotros vivimos, ésta no era nuestra realidad”, dijo ante decenas de niños negros.
Portando una de las, playeras con imágenes de reivindicación negra en venta para generar empleos en la región, expuso: “nos trajeron desde otros lugares, no porque nosotros fuéramos brutos ni porque nosotros hubiésemos nacido para ser esclavos, nos trajeron de otros lugares porque, al contrario, éramos muy inteligentes para hacer algunos trabajos que otros no podían hacer, entonces por eso llegamos bajo cadenas aquí”.
Lugar histórico marginado
En el departamento del Cauca, la gente afro es mayoría, “pero siempre han sido marginados, se han quedado en el trabajo forzoso, en el trabajo de las fincas todavía, en sentirse ser mandado”, explicó el gestor cultural, Fabio Velasco.
“Ahorita ya hay una pequeña iluminación” con alcaldes, gobernadores y una vicepresidenta, Francia Márquez, afros, y en las universidades hay porcentajes de inscripción y becas exclusivos para esta población”.
“Entonces eso empieza, a que ellos empiecen a cambiar su estatus, pero todavía hay marginalidad, hay comunidades afro, como le digo, en pobreza, ranchos donde no son para vivir, una vida digna no es para eso”, dijo el también coordinador de cultura de la Municipalidad de Mercaderes, colindante del Patía.
Explicó que este pueblo al que se llega después de seis horas en autobús desde Cali fue fundado hace más de 450 años, porque “fue uno de los pasos obligados de esa conquista que tuvo Sebastián de Belalcázar cuando entró por Ecuador”.
Mercaderes fue considerada la capital maicera de Colombia, base de alimentación porque es utilizado para hacer la chicha, la mazamorra, las arepas, empanadas y envueltos.
Pero la riqueza se concentra en el eje cafetero, Medellín, Bogotá, “esos son los pulpos y se queda”, criticó el también constructor de instrumentos musicales, como el violín caucano, variante del importado por los jesuitas, para recuperar la identidad de los pueblos del sur.
Grupos armados y violencia
En una pared del edificio de la Municipalidad de Mercaderes está pegado un cartel que advierte sobre el reclutamiento de menores por parte de grupos armados, “organizaciones ilegales u otras formas de explotación”.
Fabio Velasco contó que a principios de la década de los 2000 llegaron paramilitares a la región a robar, “esa incursión nos causó miedo, pánico porque empezaron a desaparecer algunas personas”.
En una segunda etapa, tres años después, llegaron más paramilitares a extorsionar, pero se reinsertaron a la sociedad como parte de un proceso de “paz” con las Autodefensas Unidades de Colombia (AUC), en el primer gobierno de Álvaro Uribe Vélez en 2002.
Sin embargo, “todavía operan algunos grupos armados en la zona. Nosotros no lo sentimos porque estamos en una meseta, ellos tienen que estar en sitios donde estén acogidos, ya sería la montaña, la selva, donde puedan estar camuflados y todo”, comentó el promotor cultural.
El periódico El Espectador, uno de los históricos de Colombia, informó el 9 de noviembre que el 72 por ciento de los niños reclutados por grupos armados son del Cauca, de acuerdo con cifras del año en curso de la Defensoría del Pueblo, institución del Estado colombiano responsable de impulsar los derechos humanos.
Un día antes, un soldado del Ejército colombiano murió y otro quedó gravemente herido en El Plateado, Cauca, por un atentado con una motobomba atribuido a disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lideradas por Iván Mordisco, grupo formado tras el acuerdo de paz de 2016 con la histórica guerrilla de este país sudamericano.
En septiembre de 2023 la Defensoría del Pueblo advirtió que la disputa por el control de municipios en el Cauca y el Valle del Cauca entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la Segunda Marquetalia y el Estado Mayor Central de las FARC-EP, tienen en alto riesgo a la población civil.