EL-SUR

Viernes 14 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Sociedad  

Los gobiernos extendieron a periodistas la represión contra los movimientos sociales

Reflexionan en foro en la Feria Internacional del Libro del Zócalo sobre las condiciones “a sangre y fuego” en las que trabajan los comunicadores

Vania Pigeonutt El SurCiudad de México

Octubre 14, 2017

Durante la mesa Bajo amenaza, en la que partic??iparon cuatro periodistas de estados del país donde se trabaja a “sangre y fuego”, los panelistas advirtieron del riesgo que corre su actividad, que cada vez tiende más a desaparecer en algunas regiones donde han tenido que lidiar con la autocensura, el miedo y la impunidad; además, con los asesinatos de sus propios colegas.
En este diálogo, que se dio en el contexto de la XVII Feria Internacional del Libro del Zócalo 2017, organizada por el gobierno de Ciudad de México, participaron comunicadores que han sufrido ataques durante la realización de su actividad periodística, como Sergio Ocampo, corresponsal de La Jornada en Guerrero, quien junto a otros seis reporteros fue asaltado y amedrentado en la Tierra Caliente.
Todos los participantes han padecido algún atentado en sus carreras. Coincidieron en que es necesario que la gente se apropie del periodismo, voltee a ver a las regiones donde ocurren cosas que no son denunciadas.
Estuvo también Pedro Canché, del blog Pedro Canché Noticias, de Quintana Roo; César Millán, diario A Discusión, de Culiacán; Enrique Méndez Álvarez, presidente del Colegio de Periodistas en Baja California y el uruguayo radicado en México, Carlos Fazio, de La Jornada.
En la mesa, moderada por la periodista Martha Durán de Huerta, Ocampo Arista mencionó que en Guerrero trabajan a la par de los grupos de la delincuencia organizada, amparados, permitidos y propiciados, señaló, desde el gobierno estatal. Explicó que desde los tiempos de la guerrilla de Lucio Cabañas, en los años 70, hay una persecución a la lucha social, que en fechas recientes se extendió al periodismo.
“La lucha social ha permitido que no nos golpeen tanto a los periodistas. Estamos muy vinculados con la lucha social. Tan sólo en 2015 hubo más de 550 manifestaciones en Guerrero. Es el estado con más protesta social. Ahora hay una preocupación para el estado, porque no le ha bastado asesinar a los líderes sociales, representantes de los derechos humanos, sino ya también a los periodistas; llevamos 13 compañeros ejecutados de 2006 a la fecha; tan sólo este año hubo 25 agresiones a la prensa”, dijo.
César Millán, hijo de Humberto Millán, periodista asesinado en 2011 en Culiacán, Sinaloa, fue claro: “el periodismo no sólo está bajo amenaza sino en riego de extinguirse. Si estamos amenazados, el gobierno nos manda un mecanismo que nos mueve a un estado, pero nos mueve seis meses, quizá hasta un año, (pero) los delincuentes no olvidan; tienen años mandando y controlando todo; debemos unirnos como sociedad, como periodistas”.
Recordó el caso de Javier Valdez, periodista fundador de Ríodoce, con quien trabajó su padre, asesinado, dijo, por un político a quien no le gustó verse exhibido como corrupto. Valdez fue asesinado el 15 de mayo de este año, en el estado que vio nacer al cartel de Sinaloa, donde varios periodistas como César, un joven de 31 años de edad, han sido amenazados en un contexto de pugna de grupos delictivos que siguen operando bajo la lupa de las autoridades.
Enrique Méndez Álvarez, presidente del Colegio de Periodistas en Baja California, reiteró que en su región trabajan a “sangre y fuego”. Denunció que los grupos delictivos que mantienen controlado su estado, sobre todo Tijuana; por ejemplo, el cártel de Jalisco Nueva Generación pretende negociar con las corporaciones policiacas para “controlar las rutas del mercado del narcomenudeo, también de trasiego a Estados Unidos de todo tipo de narcóticos”.
En medio están ellos, periodistas que salen a las calles a cubrir a personas descuartizadas, embolsadas, sin rostro; que viven diariamente una cobertura del horror sin garantía alguna, ante el acecho diario de aquellos, que también, consideró, nunca te pierden de vista. “Cada vez que haya un asesinato a periodistas se lesiona, se mutila el interés de la sociedad, la libertad de expresión”.
Pedro Canché, periodista a quien el ex gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, encarceló nueve meses, lamentó la soledad que enfrenta el gremio, sobre todo en estados donde parece que pasa poco. Lamentó la corrupción de los gobernantes como Borge, quien fue detenido en Panamá y otros que siguen al amparo del poder, mientras ellos cada día son más vulnerables en sus coberturas.
Todos coincidieron que hay un binomio claro que los pone en constante riesgo: autoridades-crimen organizado.
Ana Lilia Pérez, quien ha escrito sobre los abusos militares y quien por sus temas ha estado fuera de México por varios años, dijo que “los que ejercemos el periodismo bajo fuego, lo primero que debemos aprender es a jugar con ese temor; hacer periodismo bajo amenaza es lidiar con la tentación que se llama autocensura, qué tanto me afectarían los riesgos”.
Consideró que la sociedad debe hacer más por sus periodistas, y dijo que a diferencia de otras décadas, donde el periodismo estaba supeditado al poder, hoy cada vez hay más medios libres y periodistas independientes animados a investigar, pese al contexto violento.
El uruguayo Carlos Fazio, quien sobrevivió a un ataque de bala en la pierna, recordó que el primer asesinato político en México fue en 1984, el de Manuel Buendía. Los grupos de la economía criminal, banqueros, empresarios, vinculados al crimen organizado, al lavado de dinero, permean en la sociedad y el periodismo sigue en medio. “El tema de romper el miedo tiene que ver con la situación del país, en 1978 recibíamos amenazas de la embajada argentina”.
Antes de esa mesa, hubo otras como El silencio de los periodistas, donde participaron periodistas como Blanche Petrich, de La Jornada; Noé Zavaleta, de la revista Proceso y La Crónica de Veracruz; Jesús Lemus Barajas, de Reporte Índigo Michoacán; Raúl Olmos, Mexicanos contra la corrupción y la impunidad; Francisco Sarabia, Ríodoce Culiacán.
Otra mesa fue llamada ¿Por qué la violencia?, en la que participaron María Teresa Juárez, de la Red de Periodistas de a Pie; Magali Tercero, de Pen Club México; Bibi Gutiérrez, de la Asociación de Periodistas de Tijuana; Juan Alberto Cedillo, de Proceso Nuevo León; Jacinto Rodríguez Munguía, responsable de la cátedra Granados Chapa; y José Reveles, periodista independiente.
Este sábado habrá otro encuentro para hablar de las condiciones de los periodistas en México, donde tan sólo en lo que va del año han sido asesinados 11. El análisis partirá de la pregunta ¿por qué es importante el trabajo de los periodistas?. En total hubo ocho mesas en los foros Roberto Bolaño y Rius.