Con el voto en contra de la canciller y líder de la Unión Demócrata Cristiana, Angela Merkel, el viernes se legalizó el matrimonio homosexual en Alemania
DPAMadrid / Berlín
Julio 03, 2017
El centro de Madrid se convirtió el sábado en una gran fiesta reivindicativa con el acto central de la celebración mundial del Orgullo LGTB (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales), que incluyó una manifestación seguida del tradicional desfile de carrozas.
Los organizadores indicaron que la participaron superó holgadamente el millón de personas y destacaron que fue una jornada “histórica” que superó en cifras a todas las anteriores.
Líderes políticos de los principales partidos políticos españoles –entre ellos la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, el secretario general del partido izquierdista Podemos, Pablo Iglesias y el presidente del liberal Ciudadanos, Albert Rivera– acudieron a la marcha reivindicativa de los derechos de homosexuales, transexuales y bisexuales, una de las más grandes del mundo de estas características y que se desarrolló entre la céntrica plaza de Colón y la del Emperador Carlos VI (junto a la estación de Atocha) entre grandes medidas de seguridad.
En esta ocasión, la manifestación se realizó bajo el lema “Por los derechos LGTBI en todo el mundo”, en un intento de denunciar y dar visibilidad a la difícil situación que viven en algunos países las personas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, con alusiones a las “miles de personas LGTBI” que fueron asesinadas en los últimos tiempos en países como México o Brasil.
La parte reivindicativa se completó con un desfile festivo en el que participaron unas 55 carrozas al ritmo de la música.
Madrid se blindó para acoger el WorldPride con un gran dispositivo de seguridad acorde con el nivel cuatro –de cinco– de alerta antiterrorista que existe actualmente en España. Por primera vez, el recorrido del desfile de carrozas celebrado el sábado fue vallado y la policía controló e identificó previamente a los participantes.
El llamado WorldPride recaló este año por primera vez en un país de habla hispana. Durante varios días, más de 200 conciertos, festivales culturales, actividades y conferencias convirtieron a Madrid en la capital del mundo del Orgullo del colectivo LGTB.
La cita conmemora el 40 aniversario de la primera manifestación por los derechos de los homosexuales celebrada en España –en Barcelona– y, además, los 25 años de la fundación de la Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).
La celebración, que ha ido ganando adeptos en los últimos años hasta convertirse en la fiesta más grande de Madrid, culminó el domingo con la entrega del testigo a la ciudad de Nueva York, que acogerá el WorldPride en 2019, y con una fiesta que tuvo como de protagonista al músico brasileño Carlinhos Brown.
Legalizan los matrimonios gay en Alemania a tres meses de las elecciones
A tres meses de las elecciones generales, un giro inesperado de la canciller y líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Angela Merkel, ha permitido el viernes la legalización del matrimonio homosexual en Alemania coincidiendo con la última sesión parlamentaria de esta legislatura.
“Para muchos termina aquí y ahora una lucha de décadas. Muchos disfrutan ahora de una felicidad que pensaban que casi nunca iba a llegar”, indicó el diario muniqués Süddeutsche Zeitung.
No en vano, hace tan solo una semana nada hacia presagiar que la mandataria germana se movería hacia posiciones diametralmente opuestas a las defendidas durante sus 12 años en el poder, en los que ha bloqueado de forma sistemática cualquier iniciativa impulsada por otras formaciones a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Con la gran cita electoral a la vista y al verse presionada por su socio menor en el gobierno, el Partido Socialdemócrata (SPD), así como por otras fuerzas de la oposición, la canciller recogió el guante y respondió con rapidez.
A riesgo de generar irritación en sus propias filas, una formación de marcado tinte conservador que defiende a ultranza la familia tradicional, cambió de postura.
Merkel era consciente de que tenía que abrir la puerta a la legalización del “matrimonio para todos” (como se le conoce en el país) para garantizarse posibles alianzas tras los comicios legislativos del 24 de septiembre.
“Al allanar el camino para la votación en el Parlamento Merkel estaba pensando ya en la próxima legislatura”, concluyó el semanario Der Spiegel.
Tanto el Partido Socialdemócrata, como el partido de la oposición Los Verdes, y los liberales del FDP, actualmente sin representación parlamentaria pero a quienes las encuestas otorgan opciones de regresar con fuerza a la Cámara, fijaron recientemente la aprobación del matrimonio de personas del mismo sexo como una de las condiciones para sellar un pacto de gobierno.
“Esto no supone solo un gran logro para todos los homosexuales, sino también para el SPD, Los Verdes y la izquierda. Sin una posición cerrada como ha sido la defendida por estos tres partidos, esta votación nunca habría llegado a celebrarse. Nunca estas tres formaciones han trabajado conjuntamente de forma tan determinada y disciplinada”, recalcó el Süddeutsche Zeitung.
“Lo cierto es que el SPD encara ahora el parón estival con una victoria simbólica con la que recobra autoconfianza. Si esto le servirá al líder del partido, Martin Schulz, para ganar puntos ante los votantes está todavía por ver”, indicó Der Spiegel.
La prudencia a la hora de celebrar éxitos políticos en Alemania es un valor a tener en cuenta, porque la experiencia enseña que, provenga de donde provenga una iniciativa, es siempre Merkel quien acaba sacándole rédito ante el electorado.
“Siempre pasa lo mismo: todas las medidas que podrían constituir un peligro para la CDU, son neutralizadas de inmediato por Merkel, que las asume como parte propia de su programa y funciona”, resumía el diario suizo Neue Zürcher Zeitung al contemplar desde la distancia los últimos movimientos de la canciller, cuyo partido saca, según los últimos sondeos, una ventaja de un 15 por ciento a su inmediato perseguidor, el SPD.
Así ocurrió en 2011 cuando tras la catástrofe ocurrida en Fukushina (Japón) Merkel ordenó el apagón nuclear en Alemania, apropiándose de la columna vertebral del programa de Los Verdes. En la actual legislatura, la dirigente tampoco tuvo remilgos al aprobar bajo su mandato el salario mínimo, una tradicional reivindicación del Partido Socialdemócrata.
Una vez más, la otrora llamada chica de Kohl, ha demostrado que es una maestra midiendo los tiempos en política y que no da puntada sin hilo. Por una parte, muestra que es una líder abierta a pactar con los distintos colores del arco parlamentario. Por otra, con su voto en contra del matrimonio homosexual mantiene su perfil de mandataria conservadora.
Y en la mochila se guarda un argumento ante las elecciones de septiembre. “Ahora, siempre que tenga oportunidad, podrá alegar que el SPD se ha aliado con Los Verdes y con la izquierda. Así movilizará a sus partidarios, que temen que en el país se forme un gobierno tripartito (de izquierdas), zanjó Der Spiegel.