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Jueves 13 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Sociedad  

Ponderan uso de adobe y construcciones tradicionales; son más resistentes a sismos

Las viviendas más dañadas fueron las que alteraron la forma tradicional de edificar, porque redujeron su resistencia, advierte consultor de la UNESCO

Yanireth Israde Gónzalez / Agencia ReformaCiudad de México

Octubre 12, 2017

Viviendas de adobe colapsadas por los sismos de septiembre presentaban alteraciones constructivas que redujeron su resistencia, mientras inmuebles del mismo material, pero sin modificaciones en su sistema, resultaron libres de daños, aun cuando se situaban cerca de los epicentros, contrasta Luis Fernando Guerrero Baca, consultor Internacional para el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
“La gente desconoce el valor que tienen los sistemas constructivos tradicionales; sobre todo, desconoce que la mayor parte de los edificios de adobe se hicieron en zonas sísmicas desde hace miles de años. La construcción con tierra, en especial adobe, es un sistema pensado para esas zonas”, señala el académico.
Guerrero Baca firma, junto a un centenar de especialistas y organizaciones de diversos países, una carta dirigida al presidente Enrique Peña Nieto para que las reconstrucciones respeten el hábitat de las comunidades e incluyan tierra como material “ineludible e irreemplazable”.
La carta comenzó a suscribirse tras el sismo del 7 de septiembre, y criticaba a Peña Nieto por declarar públicamente que uno de los factores de la caída de viviendas, principalmente en Oaxaca y Chiapas por motivo del terremoto de magnitud 8.2, obedecía a que estaban hechas de adobe y tenían escasa cimentación.
“Es inaceptable asegurar que las afectaciones a las viviendas estén vinculadas directamente al material constructivo, en este caso el adobe. Independientemente del material que se utilice, la resistencia ante un evento natural radica directamente en el comportamiento del sistema constructivo y no únicamente en las características del material. Cabe mencionar que muchas de las construcciones afectadas son de materiales industrializados, un ejemplo claro son las mil 145 escuelas afectadas en 12 entidades”, se lee en el documento.
Desde épocas remotas, las poblaciones han recurrido a la tierra para construir viviendas –en adobe, tapial o bajareque– capaces de resistir sismos, en parte, por sus estructuras, que incorporan material vegetal, explica Guerrero Baca.
Las construcciones tradicionales fallan cuando se incorporan materiales como el cemento, por ejemplo, como aplanados, pues no permiten respirar al adobe y lo debilita.
“A muchas casas de adobe que cayeron les habían cambiado vigas o les metieron losas de concreto. Como la gente desconfía del adobe, le coloca castillos o ‘refuerzos’ de concreto armado, cuando no se requieren porque el adobe trabaja a compresión. El concreto altera el trabajo del adobe y acaba por romperlo. La causa (de los desplomes) no son los sismos, sino la combinación de materiales incompatibles”, advierte.
El concreto no supone una mejora, enfatiza Norma García, restauradora.
“He encontrado que las personas prefieren deshacerse de sus casas antiguas para construir con bloque bajo la falsa premisa de contar con una casa mejor, y lo cierto es que no es así. Cualquiera que haya habitado o entrado a una casa construida con tierra sabrá que son calientitas en invierno y frescas en verano, en cambio, las de bloque, ladrillo y concreto son heladas en invierno y muy calientes en verano”.
Recordó cuando en Yucatán se reemplazaron las viviendas tradicionales por casas de cemento tras el huracán Isidoro.
“Se dio un proyecto de reconstrucción de casas con recursos del Fonden y se construyeron cientos, una tras otra, que únicamente contaban con una habitación y un baño. El cemento es muy caliente, así que las casas no son adecuadas a la región y muy pronto se deshabitaron. Los beneficiarios del programa se llevaron lo que pudieron: tinacos, baños, lavabos, y ahora hay hectáreas de selva devastadas con casas inapropiadas construidas con recursos federales que no sirvieron para nada”.
Son proyectos regidos por mentalidades urbanas sin conexión con lo rural, opina su colega Jaime Cama.
“Tenemos un problema político generado por una cierta modernidad que pide desechar lo viejo y una sociedad mucho más dedicada a las urbes que al campo”, añade Cama, quien recuerda que patrimonio cultural más importante del ser humano es su casa.