El escritor e ilustrador mexico-estadunidense Duncan Tonatiuh rinde homenaje a la recipiente de la Medalla Presidencial de la Libertad en 2011, quien en 1944 junto con sus dos hermanos les fue negada la inscripción a una escuela primaria pública en California y se les obligó a asistir a una escuela más pobre, lejos de los caucásicos
Francisco Morales V. / Agencia ReformaCiudad de México
Enero 09, 2018

Lo único que la activista Sylvia Méndez le pidió a Duncan Tonatiuh, el escritor e ilustrador que le propuso contar su historia en un libro para niños, resultó una tarea sencilla.
“Asegúrate de que yo use trenzas, porque yo de niña siempre usaba trenzas”, le dijo al autor quien, con tan sólo 8 años de edad, ayudó a sentar uno de los precedentes legales más importantes en la lucha de las minorías raciales por la integración en Estados Unidos.
Este año aparece por primera vez en español Separados no somos iguales (Sitesa), el libro con el que Tonatiuh, méxico-estadunidense, rinde homenaje a la recipiente de la Medalla Presidencial de la Libertad en 2011.
En 1944, a Sylvia y a sus dos hermanos les fue negada la inscripción a una escuela primaria pública en California. Como a los demás niños latinos –los Méndez tienen ascendencia mexicana y puertorriqueña–, se les obligó a asistir a una escuela más pobre, lejos de los caucásicos.
Gonzalo Méndez, su padre, inició un movimiento social que derivó en el caso Méndez contra el Distrito Escolar de Westminster, cuya victoria logró eliminar la segregación escolar en California y que fue el precedente básico para la integración escolar en todo el país.
“Me sorprende que no se mencione más este caso, porque realmente abrió el camino”, dice Tonatiuh sobre la historia que decidió visibilizar.
En tiempos donde el discurso xenófobo de Donald Trump adquiere protagonismo, la pequeña Sylvia, con sus tradicionales trenzas mexicanas, protagoniza una historia que muestra la injusticia intrínseca en cualquier tipo de segregación.
“En general, a los niños inmediatamente no se les hace justo”, dice el ilustrador sobre la reacción al libro. “Tanto blancos como latinos y afroamericanos se dan cuenta de la injusticia y de que no es correcto, e independientemente de su color de piel, apoyan la lucha de Sylvia y su familia”.
Tonatiuh es un multipremiado autor e ilustrador de libros para niños nacido en México pero que migró a Estados Unidos en la adolescencia. Desde sus primeros trabajos se dedicó a abordar temas que atañen a la comunidad latina en Estados Unidos.
Su libro Pancho Rabbit and the Coyote: A migrant’s tale (Pancho Conejo y el Coyote: La historia de un migrante), por ejemplo, presenta a manera de fábula las penurias de los migrantes latinoamericanos.
Otros libros abordan a personajes importantes de la historia de México, como Funny Bones (Huesos Graciosos), donde se cuenta la vida y obra de José Guadalupe Posada; o recrean mitos ancestrales, como The princess and the warrior (La princesa y el guerrero), que narra la leyenda del Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
Su estilo de dibujo, que comenzó a desarrollar desde que asistía a la universidad en Nueva York, está inspirada en la iconografía de los códices mixtecos.
“En Estados Unidos se publican miles de libros cada año, pero un porcentaje muy pequeño habla de niños latinos o de niños afroamericanos, o de diferentes grupos, entonces creo que es importante que haya esa variedad para ayudar a evitar prejuicios conforme las personas van creciendo”, explica sobre su trabajo.
Para Separados no somos iguales, Tonatiuh se vio con la dificultad de explicar a los niños las complejidades de un proceso judicial. Con ayuda de la propia Sylvia y su editor, explica, logró encontrar el tono.
“Era como tratar de encontrar un balance. Creo que era importante en el libro tener diferentes cosas, como fechas, nombres, datos y diferentes conceptos jurídicos, pero el tema es que no fuera muy denso, muy aburrido para los niños”, cuenta.
El título, asegura, tiene gran actualidad en estos días, precisamente porque el problema que denuncia no está completamente resuelto.
“A pesar de que no existe esa segregación que existía en Estados Unidos en los años 40, de que te decían ‘No, tú no puedes venir a esa escuela’, hay otras manera de que ahora exista esa segregación en cómo están repartidos los niños y quién va a cada escuela, quién pertenece a qué distrito”, lamenta.
En el fondo, todo el trabajo de Tonatiuh se remite al entendimiento y la integración, como quiso la familia Méndez.