El decreto se publicará hoy, anuncia el gobernador morenista Alfredo Ramírez Bedolla. No es censura porque se pueden escuchar en el ámbito privado, ataja. Nayarit, Baja California, Chihuahua, Estado de México y Quintana Roo ya cuentan con reglamentación al respecto
Abril 16, 2025
Iris Velázquez / Agencia Reforma
Ciudad de México
El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, anunció ayer que su administración prohibirá por la vía legal los espectáculos públicos donde se realice apología de la violencia, sumándose así a otros cinco estados del país que han implementado medidas similares.
El morenista confirmó que el decreto oficial se publicará hoy miércoles, con lo cual se creará un marco oficial contra la promoción de la cultura del delito a través de la música en eventos masivos.
En declaraciones a la prensa, Ramírez Bedolla fue enfático al señalar que la medida no busca censurar la libertad de expresión ni prohibir la reproducción de cualquier tipo de música en ámbitos privados.
“Quiero ser muy claro: no se prohíbe el reproducir cualquier tipo de música, en el vehículo, en su casa, ahí pueden escuchar la música que quieran, que deseen, pero los espectáculos públicos, conciertos, bailes que hagan apología del delito, de la violencia, sí serán sujetos a una falta administrativa y a su cancelación”, sentenció el gobernador.
“El tema es que no se otorgarán permisos para este tipo de espectáculos y ese es un llamado a todos los municipios. Ya lo hice al principio de mi gobierno con el tema de la prohibición de las peleas de gallos porque son fuente de violencia”.
Con esta decisión, Michoacán se une a una lista de entidades que han tomado medidas para restringir la difusión de narcocorridos y sus variantes, como los corridos “tumbados” o “bélicos”, que exaltan el narcotráfico y a sus capos.
Entre los estados que ya han implementado prohibiciones legales se encuentran Nayarit, Baja California, Chihuahua, Estado de México y Quintana Roo.
Estas entidades han buscado limitar la influencia de este género musical en la sociedad, especialmente en eventos públicos donde su mensaje puede tener un mayor alcance.
Estas acciones se dan en un contexto nacional donde el debate sobre la prohibición de los narcocorridos ha cobrado relevancia.
Recientemente, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se manifestó en contra de la prohibición de este género musical, abogando en cambio por que las letras no hagan apología de la violencia y las drogas.
La titular del Ejecutivo federal condenó los actos violentos ocurridos en un concierto en Texcoco el pasado fin de semana, donde la prohibición de interpretar narcocorridos generó disturbios, pero reiteró su rechazo a la censura de expresiones artísticas.
En la Feria del Caballo en Texcoco, Estado de México, en cuyo palenque se presentó el viernes pasado el sonorense Luis R. Conriquez, los asistentes destruyeron los instrumentos musicales del intérprete en el redondel, porque se negó a cantar los narcocorridos que lo han hecho popular.
El gobierno de esa entidad, a cargo de la también morenista Delfina Gómez, advirtió que la normativa vigente a través del Código Penal, establece la facultad para sancionar a quienes cometan la falta, ya sean artistas, cantantes, productores, promotores, representantes, músicos o público en general y les permite iniciar las carpetas de investigación correspondientes en caso de detectar dichas insinuaciones o apologías.
La semana pasada, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, remitió al Congreso local una iniciativa de reforma legal para prohibir en el estado la música, videos o imágenes en eventos públicos cuyo contenido promueva la violencia o haga apología del delito.
Incluso diputados locales de Morena han propuesto tipificar los narcocorridos como apología del delito, buscando establecer penas de hasta cuatro años de prisión y limitar su difusión en eventos masivos y medios de comunicación.
Esta propuesta surgió tras la polémica generada por la proyección de imágenes del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio El Mencho Oseguera Cervantes, durante un concierto de Los Alegres del Barranco, celebrado en un auditorio de la Universidad Autónoma de Guadalajara.