Luego de dos años las autoridades intervendrán sobre la queja por la publicación de estudios sobre restos óseos prehispánicos de los que se apropiaron indebidamente médicos del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía
Yanireth Israde / Agencia ReformaCiudad de México
Junio 20, 2017
Se defenderán legalmente las investigaciones de Ximena Chávez, miembro del Proyecto Templo Mayor, y de Vera Tiesler, académica de la Universidad Autónoma de Yucatán, quienes alertaron del plagio de sus estudios sobre restos óseos prehispánicos por parte de médicos del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN).
“El director del INAH, Diego Prieto Hernández, manifiesta su rechazo enérgico al plagio de los trabajos de investigación de las especialistas del INAH, conducta que representa un atentado contra la ética científica, atenta contra los derechos de autor y lesiona el desarrollo de la vida académica. El titular del Instituto ordenó de manera inmediata que se trabaje en la complementación del expediente para sustentar la denuncia correspondiente”, expresó ayer la dependencia en un comunicado.
La denuncia se turnará a la PGR, aclaró su directora de Medios de Comunicación, Suli Kairos.
La condena del INAH llega dos años después de la queja presentada por Chávez y Tiesler ante las autoridades del Instituto –cuando lo encabezaba Teresa Franco–, cuya intervención pidieron para que los artículos donde los médicos plagian sus estudios, publicados en la revista Neurosurgical Focus, se retiraran de la red, lo cual no ha ocurrido.
Reforma publicó el lunes que, además de plagio, los médicos recurrieron a permisos apócrifos para el uso de imágenes del INAH. Los hechos reclamados por Chávez y Tiesler involucran a 16 especialistas del INNN, entre ellos su director, Miguel Ángel Celis, .
Incluso fueron plagiadas imágenes de Eduardo Matos Moctezuma, fundador del Proyecto Templo Mayor.
Celis lo niega
Celis, coautor en los artículos científicos, negó las imputaciones de plagio y falsificación de los documentos entregados a Neurosurgical Focus.
La misma revista fue la que puso a disposición de Chávez y Tiesler los oficios electrónicos presentados por los médicos con las rúbricas apócrifas, entre ellas la de Alejandro Martínez Muriel, fallecido en 2009 y a quien “revivieron” para que autorizara el uso de imágenes del INAH en 2012, constató Reforma.
“Desconozco esos documentos. Si consideran ellas que hubo alguna falsificación o alguna cosa así, deben recurrir a los mecanismos legales. Yo no los proporcioné a la editorial”, aseveró el neurocirujano, quien desestimó las denuncias de las investigadoras.
“Tan no han resultado probadas o comprobadas, que ni del parte del INAH ni de parte de la revista hubo objeción, así que los artículos siguen en línea”, añadió Celis.
Y hay más artículos
A las denuncias contra los médicos del INNN por plagio y falsificación de documentos se suman los cuestionamientos de Elsevier, la mayor editorial de libros de medicina y literatura científica del mundo, que revocó la publicación de tres artículos producidos por expertos del organismo de la Secretaría de Salud, y otras instituciones públicas, tras detectar imágenes manipuladas.
Se trata, argumentó Celis, de casos “excepcionales” si se comparan con los alrededor de 250 textos publicados en revistas científicas indizadas sólo en 2016.
“La investigación y las publicaciones son materia de una actividad muy importante, sustantiva y primordial: es una misión de todos los institutos nacionales de salud y el de neurología en particular”, apuntó.
El neurocirujano Rodolfo Ondarza, adscrito al Instituto y ex titular de la Comisión de Salud de la ALDF, consideró, por el contrario, que el plagio es una “práctica común” en el INNN.
El médico abogó por cambiar las reglas del juego en el ámbito científico, pues mientras más artículos publique un investigador, más puntos obtiene.
“Finalmente estamos hablando de dinero: entre más artículos presente, puede ir ascendiendo e ir ganando más”.