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Sábado 13 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión  

  Octavio Klimek Alcaraz   Con motivo del II Foro Estatal Una Política Ambiental para Guerrero que se celebra en Chilpancingo me permito enviar un saludo a los participantes; por razones de trabajo, lamento no estar presente. Espero que este Foro contribuya a impulsar el cambio en las políticas públicas que con urgencia requiere el … Continúa leyendo

Febrero 28, 2004

 

Octavio Klimek Alcaraz

 

Con motivo del II Foro Estatal Una Política Ambiental para Guerrero que se celebra en Chilpancingo me permito enviar un saludo a los participantes; por razones de trabajo, lamento no estar presente. Espero que este Foro contribuya a impulsar el cambio en las políticas públicas que con urgencia requiere el estado de Guerrero. Escribo algunas cosas que me hubiera gustado decir.

A lo largo de los últimos 20 años he tenido la oportunidad de llevar una vida llena de trabajo y experiencias relacionadas con la conservación de la naturaleza, trabajando siempre en la defensa del uso social de los recursos naturales, es decir lograr que el ser humano tenga una vida digna en armonía con la naturaleza.

Por mi origen familiar en Guerrero, mi madre maestra y mi padre académico fui educado para combatir en contra de la rapacidad y barbarie de este mundo. Teniendo claro que impulsando la organización social se puede cambiar el actual modelo de desarrollo hacia un mundo con valores como libertad, igualdad, solidaridad, justicia social y defensa de la naturaleza.

En mi formación profesional inicial como Biólogo de la UAM-Xochimilco tuve la oportunidad de obtener una formación humanística y técnica. En 1986 obtuve una beca para estudiar un posgrado en ciencias forestales en la extinta República Democrática Alemana. En aquel entonces nunca vislumbré el tener el privilegio de vivir los últimos años de una sociedad socialista, así como la revolución de 1989 a 1990 por un país con una democracia más social y una sociedad más democrática, y finalmente su fin, con la llamada reunificación de la actual Alemania. Aquí estuve becado hasta 1994 cuando concluyó mi doctorado en recursos silvícolas en la Universidad Técnica de Dresden, donde tuve el honor de ser el primer mexicano doctorado en la Facultad Forestal, la más antigua y de más tradición en el ramo de Alemania y Europa. Para ello trabajé como tema de disertación de tesis doctoral un trabajo comparativo de las políticas de conservación de la naturaleza en Alemania y México, con especial énfasis en la conservación de la diversidad biológica. Anteriormente, en 1990 obtuve el grado de Diplomado en Ingeniería Forestal, en aquel entonces trabajé en el área de las Ciencias de la Vegetación sobre indicadores ecológicos con grupos de especies vegetales, un tema que espero volver a trabajar con algo de condiciones propicias.

Después de ocho años de estancia en Alemania, en 1994 decido regresar como proyecto de vida a México, a mi tierra natal Chilpancingo, Guerrero. En aquel entonces como repatriado tuve la desilusión de no encontrar una plaza de investigador en alguna institución académica en Guerrero. Se cumplía el viejo refrán de que nadie es profeta en su tierra, pues esa oportunidad se me ha ofrecido en otras instituciones académicas fuera del estado. Sin embargo, mi deseo de arraigarme en Guerrero me permitió obtener un trabajo como investigador en la Procuraduría de Protección Ecológica del gobierno de Guerrero, que se podría caracterizar en aquel entonces como una especie de comisión de los derechos de la naturaleza. Tres años después, a principios de 1997 soy nombrado Procurador de la institución, puesto en el que trabajé durante poco más de cuatro años en dos periodos de gobierno estatal. En abril de 2001 renuncio como Procurador de Protección Ecológica para desempeñarme como delegado de la Semarnat en Guerrero, hasta noviembre de 2003.

En el servicio público tanto en el orden estatal, como federal, busqué mantener una conducta de criterio propio en mis opiniones y decisiones. Siempre con un espíritu de servicio a la sociedad, tratando de cambiar el estado de aquellas cosas que considero incorrectas. Por ello estamos comprometidos como muchos amigos presentes en el foro, en la lucha por que las comunidades rurales se organicen en proyectos de manejo comunitario contra el saqueo de sus recursos naturales. Ese compromiso se extiende en general, en contra de todas aquellas políticas públicas que durante décadas han hecho tanto mal al país y a la entidad.

Aunque difícil en Guerrero, he tratado siempre de ser congruente con lo que pienso y digo. Finalmente, una persona que se educa como académica busca la verdad de las cosas, a aprender y disentir, y al aprender disentir. Entonces, cuando existen problemas hay que darlos a conocer, buscar sus causas y hacerlos comprensibles. Si por ejemplo, la sociedad y el gobierno conocen un problema y lo logran comprender seguramente sociedad y gobierno podrán solucionarlo. Nada se soluciona escondiendo cosas, pues sólo se prolonga la solución a los problemas.

En Guerrero, la búsqueda de afrontar los problemas ambientales trabajando con la verdad ha sido en lo personal un camino difícil, nos hemos topado con toda clase de críticas, sensacionalismo y obstáculos en especial de aquellos actores o grupos sociales que se sienten afectados normalmente en sus intereses económicos o políticos. De todas estas críticas salta sin embargo una realidad indiscutible: las instituciones públicas de los tres órdenes de gobierno dedicadas a la gestión ambiental y los recursos naturales, han sido rebasadas por la magnitud de los problemas ambientales. No se tiene el suficiente recurso humano técnicamente capaz para el trabajo cotidiano de la gestión ambiental y/o de generar proyectos ambientales estratégicos, mucho menos recursos para invertir en estos proyectos. Se requieren cambios estructurales en políticas públicas, que bajo las condiciones actuales con los actuales responsables políticos ya no son posibles de lograr. El mayor problema además, es que muchos de los efectos de las políticas ambientales que se aplican ahora, no serán evidentes ya con nuestra generación y tal vez con la de nuestros hijos. Sin embargo el éxito o fracaso finalmente depende de nosotros, de nuestro compromiso y corresponsabilidad.

Por ello, estoy convencido de la necesidad de reestructurar ecológicamente la economía y la sociedad, pero no desde una perspectiva de oposición hombre y naturaleza, propia de los fundamentalismos del ecologismo, sino al contrario con una perspectiva humanista de conjugar el desarrollo humano con la defensa de la naturaleza. Creo que hay en nosotros toda una tradición ideológica con la posibilidad de impulsar esta perspectiva, en la izquierda verde.

En ese sentido, los invitamos a unirnos y sumarnos para construir y repensar en este tipo de Foros conjuntamente un movimiento amplio de esperanza para un mundo mejor, recuperando el símbolo verde de la naturaleza, sin olvidar que el corazón sigue latiendo a la izquierda.