EL-SUR

Jueves 26 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión  

Calidad del aire

Se comprende que la atmósfera es un bien común indispensable para la vida, respecto del cual todas las personas tienen el derecho de su uso y disfrute y la obligación de su conservación. La calidad del aire y la protección de la atmósfera es una prioridad de la política ambiental, ya que su contaminación lo … Continúa leyendo Calidad del aire

Mayo 07, 2016

Se comprende que la atmósfera es un bien común indispensable para la vida, respecto del cual todas las personas tienen el derecho de su uso y disfrute y la obligación de su conservación.
La calidad del aire y la protección de la atmósfera es una prioridad de la política ambiental, ya que su contaminación lo hacen un recurso único debido a los perjuicios para la salud humana, al ambiente y demás elementos de la naturaleza.
El fenómeno de la contaminación atmosférica, por su naturaleza compleja, necesita, para su atención, del concurso de múltiples actuaciones para atender otros tantos aspectos del mismo, por lo que se requiere un enfoque integrador.
Es necesario reducir las emisiones a la atmósfera provenientes de vehículos, industria y otras actividades productivas, con el objetivo de mejorar la calidad del aire, disminuyendo la exposición de la población a los contaminantes.
En México, los contaminantes que actualmente se utilizan como indicadores de la calidad del aire son los denominados “contaminantes criterio”. Estos contaminantes son aquellos que se han identificado como perjudiciales para la salud de las personas y cuentan con una norma, emitida a través de la Secretaría de Salud.
En el país, las estaciones de monitoreo de la calidad del aire miden de manera continua seis contaminantes criterio: ozono (O3), dióxido de azufre (SO2), monóxido de carbono (CO), dióxido de nitrógeno (NO2), las partículas en suspensión (expresadas en Partículas Sólidas Totales, las PM10 o Partículas Menores de 10 micrómetros, y las PM2.5 o Partículas Menores a 2.5 micrómetros) y el plomo (Pb).
En este sentido, la Comisión Ambiental de la Megalópolis, que es el instrumento de concertación de los gobiernos que tienen en su territorio al Valle de México, ha venido informando periódicamente desde el pasado marzo, que debido a la situación de extrema estabilidad atmosférica asociada a sistemas de alta presión que ha afectado a la región central del país, junto con la intensa radiación solar que ha prevalecido durante la mayor parte de estos días de la temporada de secas, se ha observado un incremento extraordinario en la concentración de ozono.
Los riesgos a la salud asociados a las altas concentraciones de ozono son aquellos relacionados a la irritación en vía respiratorias, molestias graves en personas con problemas respiratorios y cardiovasculares, así como riesgo de activación de ataques de asma en personas asmáticas.
Por esta circunstancia, se ha informado que las autoridades competentes de la Ciudad de México y el Estado de México han activado en diversos días la denominada Fase I de Contingencia Atmosférica por Ozono. La principal medida ha sido reducir al mínimo el uso del automóvil. Para ello han dejado de circular, al día de hoy, vehículos con determinado número de placa y aquellos que incluso cuentan con holograma tipo cero y doble cero que, en otras condiciones, los liberan del Hoy No Circula en el Valle de México.
Esta disposición permite aplicar, según diversos medios de comunicación, un estimado de 20 por ciento del parque vehicular, 1.9 millones de vehículos en la ciudad de México, más 3 millones de vehículos en los municipios conurbados del Estado de México.
Existe gran consenso en que la mala calidad del aire en el Valle de México, que ha llevado a la contingencia ambiental en días recientes, es resultado de un modelo urbano que ha privilegiado el uso del automóvil particular sobre el transporte público eficiente.
Lo anterior representa la crisis ambiental más grave que ha tenido el Valle de México en más de una década. Es claro que se necesita trabajar en cooperación y de manera coordinada entre las instituciones públicas responsables de atender este problema, para que esta situación no vuelva a suceder, atacando sus causas.
Para ello, requerimos una visión de mediano y largo plazo, en la que se propongan acciones concretas para la reducción y control de emisiones, para alcanzar una mejor calidad del aire. Se deben aplicar diversas políticas y acciones simultáneas y coordinadas en el Valle de México, que logren la reducción de emisiones contaminantes, revirtiendo el modelo que favorece el uso del auto particular.
Asimismo, existe gran consenso de que se trata de priorizar la inversión para la movilidad, que privilegie un transporte público moderno, accesible, eficiente, no contaminante, basado en energías limpias y ordenado, entre sus principales características; que desincentive el uso del automóvil particular, no sólo en el Valle de México, sino en todo el país.
Este asunto no es un problema exclusivo del Valle de México. En el caso de Guerrero debemos poner literalmente nuestras barbas a remojar. No hemos logrado cumplir la Norma Oficial Mexicana NOM-156-SEMARNAT-2012, del Establecimiento y operación de sistemas de monitoreo de la calidad del aire.
Esta norma es de observancia obligatoria para asentamientos humanos con más de 500 mil habitantes, como es el caso de Acapulco. Sería idóneo monitorear también la calidad del aire de Chilpancingo, por sus características fisiográficas de valle estrecho que influyen en la velocidad y dirección de los vientos, y por lo tanto en los fenómenos de dispersión y acumulación de contaminantes. Más las condiciones meteorológicas de altas temperaturas, radiación solar y falta de lluvias en esta época del año.
Al respecto, debe comentarse que hasta el año pasado, con diversos problemas de operación y de ausencia de recursos presupuestales programados para tal fin, se impulsó, con el ánimo de dar cumplimiento a la Norma 156, un tramo del proceso para operar una estación de monitoreo de calidad del aire, por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno estatal, que había sido ubicadas en las instalaciones de Protección Civil del municipio de Acapulco.
Se instaló buena parte del equipo básico de medición, pero se requerían hacer inversiones para su plena operación. Por ello, creo, que es el momento oportuno de darle un buen avance a este tema, por parte de las instituciones ambientales de los tres órdenes de gobierno en Guerrero y revisar el tema de la calidad del aire en la entidad.
Para finalizar, en relación con este tema de calidad del aire, no omito el señalar, que es importante atender por el gobierno del estado el tema complejo y hasta impopular del Programa de Verificación Vehicular Obligatorio. Esto, para dar debido cumplimiento a normas como la NOM-041-SEMARNAT-2015, que establece los límites máximos permisibles de emisión de gases contaminantes provenientes del escape de los vehículos automotores en circulación, que usan gasolina como combustible, y que es obligatoria para todo el país.
Somos uno de los pocos estados del país que no obliga a la verificación vehicular y esto se está volviendo un problema real, además, para aquellos vehículos de Guerrero que requieren ingresar al valle de México. Así que, sería recomendable implementar una estrategia al respecto, con los diversos actores involucrados en este asunto.
P.D. Agradezco la oportunidad de volver a colaborar en El Sur, después de un año y cinco meses, que por razones de trabajo había dejado. Un espacio relacionado con los temas de ciencia, ambiente y sociedad. Espero recapturar algunos viejos lectores y lograr algunos nuevos.