EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión  

Con miras al 2018 (5)

Los tres partidos políticos que en México captaban la mayoría de los votos ciudadanos hasta en las últimas elecciones habidas en el 2015 (PRI, PAN y PRD), no cumplieron con las esperanzas y expectativas deseadas por la mayoría del pueblo; esto es, salir del bache profundo en que estamos atorados con una economía estancada, una … Continúa leyendo Con miras al 2018 (5)

Septiembre 03, 2016

Los tres partidos políticos que en México captaban la mayoría de los votos ciudadanos hasta en las últimas elecciones habidas en el 2015 (PRI, PAN y PRD), no cumplieron con las esperanzas y expectativas deseadas por la mayoría del pueblo; esto es, salir del bache profundo en que estamos atorados con una economía estancada, una política minusvalorada y una violencia-delincuencia social, desbordada.
Sangre, lágrimas y carencias. Es lo que le han proporcionado a la mayoría de la población esas organizaciones políticas, cuando han sido gobierno. El marco de comportamiento civil e institucional que han alentado ha sido de gran corrupción e impunidad, de aplicación de la justicia al mejor postor, de avidez económica inhumana, todo eso aderezado con procesos de democracia electoral muy mercantilizados, que han abierto la puerta de par en par a la injerencia activa y financiera de la narcopolítica que ha provocado un desgobierno nacional.
La nobleza y generosidad del pueblo, ya de suyo demasiado lastimadas, no dan para más. Difícil es otorgarles adicionales oportunidades de confianza y credibilidad. La trilogía partidaria fallida, anteriormente mencionada, hizo de la alternancia en el poder un ejercicio de gatopardismo en su más clásica expresión. Es decir, hacer más de lo mismo, pero con diferente fachada y color. Seguro estoy que muchos seguidores y militantes de esos partidos mudarán en el 2018 a otras opciones políticas, tratando de encontrar la diferencia que a muchos les fue prometida y por nadie cumplida.
La pérdida y dispersión de votos del PRI, PRD y PAN, tendrán como destino final partidos políticos pequeños o en proceso de crecimiento, candidaturas independientes o el abstencionismo. “Cacharán” más votos aquellos partidos políticos que no hayan demostrado ser rémoras de otros o que sus dirigentes nacionales o candidatos independientes no hayan evidenciado deseos fuertes de medrar y enriquecerse personalmente. No debemos olvidar que nuestro oneroso sistema nacional democrático electoral y los respectivos estatales, han permitido que, gracias a la corrupción, la oposición política institucional sea buen negocio económico de índole familiar o grupal para la mayoría de los dirigentes.
Es por eso que, como producto de la decepción ciudadana, de nueva cuenta aparece la idoneidad de la candidatura a la presidencia de la república de Andrés Manuel López Obrador, para los próximos comicios del 2018. Su perseverancia y tenacidad, acompasada con sus firmes principios ideológicos, a pesar de los fraudes y triunfos escamoteados en diferentes ocasiones en que ha contendido, lo colocan en la radiografía política actual, como uno de los punteros a nivel nacional.
No en balde, ahora López Obrador está tratando de construir puentes con diferentes segmentos sociales que antaño lo estigmatizaban; ha suavizado su tajante deslinde con la “casta divina” que detenta el poder en México. Fue aquí, en Guerrero, en Acapulco, semanas atrás, donde públicamente ofreció salvaguardas a quienes han saqueado al país de antaño. Sabe bien que no puede ganar por sí solo y su partido Morena.
Si además de eso, López Obrador le baja dos rayas a su vocación caudillista y sectaria, también atraerá hacia su persona votos de militantes y ciudadanos progresistas, que manifiestan renovado hartazgo por los estragos sociales, que los estilos neoliberales de gobernar han provocado en la economía de la mayoría de los mexicanos; así como en el deterioro acelerado de una sana y segura convivencia social cotidiana.
La realidad imperante y el empeño de López Obrador de pugnar por una república socialmente rehabilitada lo han hecho el pre-candidato a considerar y a vencer por todos los demás. Requerido será suscitar fuerte empatía popular para que se forme la gran ola política, el tsunami electoral, que arrolle la compra del voto y evite la parálisis civil por amedrentamiento o temor previamente infundido.
PD1. ¿Pero qué necesidad de haber invitado al patán de Trump a nuestro país?
PD2. En los últimos tres años, el déficit financiero de la Universidad Autónoma de Guerrero se ha triplicado. Cosas de la universidad-partido.