Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie (Nigeria, 1977), es una novela extraordinaria en muchos sentidos; una experiencia épica que recorre diversos países pero es, sobre todo, una obra que enfrenta el racismo en Nigeria, Estados Unidos e Inglaterra. Lo hace con un virtuoso y amplio registro de ironía y compromiso social; que demuestra con ejemplos que van desde cómo debe usar el pelo una mujer negra o cómo debe hablar una nigeriana; hasta la presunta delincuencia de un hombre tan sólo por ser negro.
Americanah es una novela que nos abre las puertas a África, a un universo desconocido y olvidado por occidente. Nigeria, con 180 millones de habitantes, con 500 lenguas oriundas y con el inglés como única lengua oficial es un país hundido en una terrible pobreza, en donde sus habitantes tienen los ojos puestos en Estados Unidos e Inglaterra. Es un país en el cual a lo más que aspira la mayor parte de las mujeres es, o a casarse con un millonario o a huir hacia un mejor lugar. “Americanah” es la forma en que llaman a los nigerianos que van a Estados Unidos y vuelven, en su mayoría, con acento americano y menospreciando Nigeria. Se trata de una clase, de un grupo de personas que viven en una dolorosa grieta (familiar para nosotros mexicanos), en la cual no son ni de aquí ni de allá, pues tienen ya una nueva patria nacida de la hibridación de dos países.
La novela la llevan sobre los hombros dos personajes, Obizne, enamorado de Ifemelu (especie de alter ego de Chimamanda). Se trata de dos jóvenes inteligentes que al irse, él a Inglaterra, y ella a Estados Unidos padecen el racismo, y reflexionan sobre éste. Ifemelu descubre en Estados Unidos lo que significa ser negro en ese país, en donde hay una dolorosa taxonomía, una terrible gradación social que diferencia si eres negro estadunidense, negro de las Antillas o negro africano. Todos son despreciados pero nadie puede hablar de racismo. Ifemelu escribe un blog llamado Cómo entender América para los negros no americanos, lo hace con un humor esclarecedor que pone los puntos sobre las íes. Chimamanda afirma de manera contundente que “los negros estadunidenses también están cansados de hablar de raza. Desearían no tener que hacerlo. Pero siguen soportando putadas (…) a los blancos no se les trata de pena en comunidades afroamericanas de clase alta y a los blancos no se les niegan préstamos bancarios e hipotecas precisamente porque son blancos y en los jurados los miembros negros no juzgan a los delincuentes blancos con mayor severidad que a los delincuentes negros”.
Chimamanda analiza también la discriminación en el estereotipo de belleza para las mujeres negras. Si alguna persona no blanca ya sea asiática, hispana o negra, aparece en alguna portada de una revista de moda puede tener cualquier ascendencia, pero su fenotipo siempre será occidental. Por su parte, Obizne viaja a Inglaterra en donde los negros viven en barrios exclusivos para negros y son tomados, de manera un tanto patética, por la clase progresista como un artículo curioso y valioso.
Americanah es una gran novela porque en efecto descubre un mundo y denuncia el racismo que ha sido y es uno de los más ominosos rasgos de la humanidad. Pero esta novela también cuenta una sutil historia de amor, la de dos jóvenes inteligentes, Ifemelu y Obizne, que se enamoran durante la adolescencia y al poco tiempo se lanzan a la vida y al mundo. Con ellos observamos todo a través de un punto de vista dotado de las más grandes cualidades, como un sentido del humor cáustico y una refrescante frivolidad fundamentada en hermosos principios, que observan la discriminación de frente. Con esta novela de Chimamanda Ngozi Adichie recuerdo la canción Miss Sarajevo, del grupo irlandés U2, “Is there time for different colors / Different names you find it hard to spell”. Es tiempo de colores diferentes / De nombres diferentes que encuentres difíciles de deletrear.
(Chimamanda Ngozi Adichie, Americanah, Ciudad de México, Random House, 2017. 605 páginas).