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Martes 14 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión  

Jeremías Marquines

APUNTES DE UN VIEJO LEPERO * Impunidad  La palabra impunidad, según el diccionario más elemental y el “sentido común”, significa falta de castigo, es decir lo contrario a lo punitivo, al castigo. Es una palabra, impróspera e ímproba, que también quiere decir perversión e iniquidad. Está asociada directamente a la figura retórica escolástica permisión que … Continúa leyendo Jeremías Marquines

Abril 12, 2002

APUNTES DE UN VIEJO LEPERO

* Impunidad

 La palabra impunidad, según el diccionario más elemental y el “sentido común”, significa falta de castigo, es decir lo contrario a lo punitivo, al castigo. Es una palabra, impróspera e ímproba, que también quiere decir perversión e iniquidad. Está asociada directamente a la figura retórica escolástica permisión que significa: no impedir Dios una cosa mala, aunque sin voluntad directa de ella. Esto quiere decir, dar su consentimiento, el que tenga autoridad competente, para que otros hagan o dejen de hacer una cosa. No impedir lo que se pudiere y debiera evitar. La impunidad es pues, una permisibilidad, una licencia para obrar mal.

Pero esta licencia para poder obrar mal, es una cesión que otorga alguien más impunitivo a un adlátere: acompañante, colaborador, cómplice, compinche, secuaz, siervo distinguido por su complicidad y sus servicios; es, entonces, una permuta, un cambio entre dos partes de una misma cadena de impunidad que produce otro cambio en similar sentido degradante, hasta el infinito y más allá.

La impunidad deja a quien la concede y al concesor una ganancia ilícita que se obtiene en pago por una omisión o por tomarse la libertad de hacer o decir cualquier cosa en detrimento material o espiritual de alguien. En esta acepción, la impunidad se hermana con la corrupción y el perjurio, jurar en falso; situación que de tan común se ha vuelto una peligrosa habitualidad en nuestro ámbito.

Es lo que ocurre cuando alguien con absoluta impunidad dice que respeta las leyes y en los hechos las quebranta con el fin de lograr una ganancia ilícita de cualquier tipo.

Los ejemplos de este tipo abundan en Guerrero, van desde las declaraciones diarias del gobernador, hasta las declaraciones de policías, pasando por las mentiras del “actual rector” al que llaman espurio, que significa atinadamente bastardo, falso y adulterado.

Entonces cuando aparecen las palabras bastardo, falso, adulterado, vocablos íntimamente relacionados con el verbo corromper y con el adjetivo corrupto y el adverbio corrupción, sabemos que  la impunidad es efecto y no causa de la falsedad, es decir para tener impunidad primero se necesita ser corrupto, corromper y ser corrompido. Y derivándolo aún más, la corrupción es un fingir no saber, un no darse por entendido, un ignorar sabiendo.

Instalados así, estamos en condiciones de volver al diccionario y buscar ignorar: “desentenderse de algo o de alguien”, no hacer caso. Ignorancia: “falta de instrucción o de conocimientos sobre algo”.

Así, el que ignora sabiendo en prejuicio de alguien o de algo, se hace el idiota, se corrompe a sí mismo, es decir, finge ser. El que se hace el idiota simula un trastorno mental y hace como que no sabe, por eso hace o dice tonterías propias del idiota. Asimismo son fingidores de idiotez quienes hacen coro al idiota y toman por ciertas sus idioteces porque en el fondo de este fingimiento, de este arroparse, mimetizarse y confundir, está la corrupción y la impunidad.

Un ejemplo de esto lo encontramos en las recientes declaraciones del “nuevo rector” de la UAG Nelson Valle. En una entrevista con El Sur aseguró que “no tiene temor de dirigir la universidad porque mandará obedeciendo como lo hace el subcomandante Marcos en el EZLN”. Esta declaración sólo puede entenderse como una idiotez viniendo de alguien severamente cuestionado por su inmoralidad y por su actitud violatoria de las leyes y reglamentación universitaria.

De Valle López hay muchos ejemplos de perjurio (quebrantamiento de la fe jurada), algo que se finge ignorar sabiendo perfectamente que se hace lo que se niega. Así, el día en que un Consejo Universitario espurio (ya dijimos lo que significa espurio) le dio posesión, pese a que nunca se pasó lista de los consejeros para saber quiénes son o si realmente estaban los que dijeron estar, o para saber si en verdad son consejeros electos, el “nuevo rector” dijo en perjuicio de la UAG: “Combatiré a la corrupción y la impunidad que tanto ha dañado a nuestra institución y dedicar íntegramente sus recursos a las enormes necesidades por atender”.

Está de más explicar por qué esta declaración de Nelson es perjurio. Ya todos saben que fueron precisamente la corrupción y la impunidad, las inmorales damas, que lo llevaron a usurpar la Rectoría. Ahí están en la memoria periodística los señalamientos de coerción, amenazas, chantajes, dispendio de los recursos económicos de la universidad, compra de “conciencias”, y demás abusos que utilizó para engañar a los universitarios.

Qué más, ¡ah, sí!, también dice que “practicaremos una política de respeto a las personas, a las opiniones, el respeto a la ley, el estatuto y reglamentos”. Todo lo contrario que hicieron al impedir por todos los medios corrompibles, violando la ley y secuestrando el estatuto y comprando consejeros, que el FAUG expusiera sus inconformidades contra el proceso electoral fraudulento que lo tiene impunemente en Rectoría.

Este ignorar sabiendo o fingimiento de idiotez, lo utilizó el “nuevo rector” cuando lo cuestionaron sobre la acusación por desvío de recursos que pesa sobre su cómplice electoral, el ex rector Hugo Vázquez Mendoza y sus colaboradores. Dijo que no conoce el dictamen de la Comisión de Honor y Justicia del Consejo Universitario en el que se exige ejercer acción penal y expulsar de la institución al ex rector –hecho público reiteradamente–, y que “yo necesito conocerlo…”, porque “yo no soy abogado defensor, ni mucho menos soy abogado de oficio como el que existe en los juzgados, ni tampoco soy juez para establecer sanciones…”. Así pues, volvemos al asunto de la impunidad y la corrupción.

Pero hay otro perjurio más. En campaña, Valle López aseguró que en su administración habrían puras “caras nuevas”, “gentes sin cola que le pisen”, sin señalamientos de corrupción, pero a la hora de integrar su gabinete, encontramos a los mismos que han estado en todas las administraciones señaladas por su corrupción. Así nombra como coordinador de Zona Norte a Juan Julián Sáenz Vargas un ex colaborador de Hugo Vázquez y como director general de Gestión de los Recursos Estratégicos de la UAG a Germán Cerón, quien además de no tener título de maestría, repite en el cargo como muchos otros de los recién nombrados que tampoco ostentan tal grado académico, contraviniendo lo estipulado en la ley universitaria que según Valle va a respetar y pide a sus colaboradores hacer los mismo.

Apenas ayer le tomó protesta a Félix González Figueroa como coordinador de la Zona Sur y le pidió respetar el estatuto y la ley de la UAG. Pero Nelson y toda la jauría ignorante que ayer lo acompañó, fingieron ignorar que el tal estatuto no está publicado y la ley fue quebrantada. Y hay más, pero ya no hay espacio para tanta corrupción e impunidad.

La contra: en un artículo anterior hablé aquí mismo de la apatía, y decía que “el apático es el mejor aliado de regímenes autoritaristas y de gobiernos corruptos, porque el apático sólo acusa conciencia colectiva cuando sus intereses particulares están siendo afectados. El apático no tiene conciencia social; más bien es un carroñero de esa la conciencia social, por eso es normal ver que los delatores o los traidores de los movimientos sociales son comúnmente seres apáticos”. Este es el caso de los integrantes del Masgro que atendiendo únicamente a sus intereses minúsculos, a su ambición chambista corrieron a besarle las manos a Nelson Valle. ¡Vaya ejemplo de universitarios!

Este artículo está dedicado al maestro Rafael Aréstegui Ruiz, quien se encuentra gravemente enfermo y estuvo en terapia intensiva en un hospital de la ciudad de México, y a quien la administración del ex rector Florentino Cruz y sus nuevos aliados, expulsó de las oficinas de la Comisión General de Reforma Universitaria, le quitaron las becas a sus hijos y le bajaron el sueldo a dos mil pesos, todo para beneficio del “nuevo rector”. Va un saludo solidario y los deseos de que se mejore.