Los que hablan. Fotorrelatos de Mauricio Montiel Figueiras, (Guadalajara, Jalisco, 1968) es un perturbador libro de relatos ilustrados con fotografías; imágenes en blanco y negro a las que el lector puede poner color con los timbres, pequeños cuadros, que conforman la portada. Es un libro singular pues al leerlo vamos construyendo y descubriendo la historia, interactuando de manera táctil, dimensionando las historias que narra.
Se trata de un libro muy extraño en el mejor sentido de la palabra, pues son diálogos (de ahí el título, Los que hablan) y el narrador interviene justo lo necesario, a manera de acotaciones dramáticas; y al final de cada uno de los relatos, con una oración, unas veces haciéndolo más enigmático y otras explicándolo, da un giro a la trama. La primera es Y entonces el estéreo enmudece; la segunda, Y entonces empieza a llover; y la tercera, Y entonces se corta la comunicación.
Road Movie es el primer relato, un hombre y una mujer conducen un auto en medio de la noche en una carretera un tanto desierta. Es el diálogo de esta pareja con el cual se va construyendo una compleja trama; sórdida, sobre un rapto infantil y el escape hacia una nueva vida. La conversación es interrumpida o mejor aún alimentada por flashazos de letras de canciones del grupo inglés de rock Radiohead. Aquí, en Road Movie, aparece ya el personaje en torno al cual giran los tres relatos: un misterioso director que dirige en la sombra los hilos de las vidas de todos los que hablan. Mauricio Montiel tiene la original idea de utilizar al Hombre del Tweed que es su proyecto literario en tuiter. Nunca aparece, es decir nunca habla, pero todos hablan de él.
El segundo relato es espectacular, Zapruder, que es el apellido de quien grabó el asesinato de John F. Kennedy, el video más visto en la historia y también, el suceso sobre el cual se han creado mayor número de teorías conspirativas. El relato, también a manera de diálogos, explora uno de los fenómenos de nuestra época: el hecho de estar siempre siendo grabados o fotografiados; la desaparición de la intimidad. El síndrome Zapruder lo llama uno de los personajes. Un hombre que detesta, pues lo atormentan, todas las señales, incluso lo inquietan las señales de tránsito pues siempre pueden querer decir algo más. También lo perturba pensar en todos los videos e imágenes en que pueda aparecer sin él saberlo. Desde las cámaras de circuito cerrado hasta las fotografías de turistas desconocidos en donde asome por casualidad. Montiel analiza de manera implacable la paranoia y sus posibles fundamentos.
Estos relatos muestran que nunca sabemos bien lo que sucede sencillamente porque nunca escuchamos a nuestros interlocutores y peor aún, nunca nos escuchamos a nosotros mismos.
Justamente el tercer relato, Boswell, trata sobre un hombre que no puede dormir y va a un proceso de hipnosis regresiva para intentar descubrir lo que se esconde en su pasado que le impide dormir. Es quizás el cuento más poderoso porque pone en verdad los pelos de punta al adentrarnos en una experiencia con extraterrestres. Para este relato, Montiel fue a la realidad misma, en Boswell, Estados Unidos, en donde se produjo en los 60 la aparición de una nave extraterrestre. El hombre hipnotizado camina en los recovecos de su memoria para enfrentar su mayor terror.
Mauricio Montiel Figueiras ha escrito un libro único que explora el poder de las imágenes, de las palabras y del silencio. Porque en lo que callan los personajes se esconde, se revela, lo más importante. Justamente como dice el epígrafe del escritor francés Pascal Quignard: “No hay escucha profunda sin destrucción del que habla”. En efecto, en estos relatos los personajes se desangran con cada palabra dicha.
(Mauricio Montiel Figueiras, Los que hablan. Fotorrelatos, Ciudad de México, Almadía, 2016. 159 páginas).