EL-SUR

Miércoles 26 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión  

Linchamientos

El miércoles pasado el procurador de la República, Daniel Cabeza de Vaca, aseguró que el video en el que los narcotraficantes involucran a distintas instituciones y personas que se divulgó en días pasados, es un montaje del crimen organizado. El propósito de la grabación es dañar a la reputación del subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, … Continúa leyendo Linchamientos

Diciembre 11, 2005

El miércoles pasado el procurador de la República, Daniel Cabeza de Vaca, aseguró que el video en el que los narcotraficantes involucran a distintas instituciones y personas que se divulgó en días pasados, es un montaje del crimen organizado. El propósito de la grabación es dañar a la reputación del subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, afirmó el funcionario. En el video en cuestión, uno de los interrogados relata la planeación de un asesinato pero que se hará “a nivel estatal, para no molestar mucho al licenciado Vasconcelos”. Aunque esta frase no es concluyente, porque no está claro si están coludidos con el subprocurador o simplemente le temen, la mención es inquietante.

Hace una semana, en este mismo espacio, comenté justamente que el video, producto de NarcoTv, filmaciones El Cártel, tenía todos los visos de constituir una maquinación orquestada para influir en la opinión pública e “impulsar una agenda que sólo podemos vislumbrar, pero que pone los pelos de punta”.

No hemos tenido que esperar muchos días para enterarnos del contenido de esa agenda. “El descontón” que le dan a Santiago Vasconcelos, transmitido por cadena nacional el miércoles por la noche, y repetida ad náuseam al día siguiente, convierte a la estrategia de “relaciones públicas” del narco en una muy exitosa operación.

Desde luego, nadie está en condiciones de meter la mano al fuego por la honestidad de un funcionario de la PGR. No podemos olvidar el ominoso antecedente que significó la detención del general Gutiérrez Rebollo hace algunos años, justo cuando desempeñaba el cargo de “Zar del combate al narcotráfico”. Un puesto al que había llegado gracias a su reputación de militar honesto e incorruptible. Luego resultó que el general estaba a sueldo de Amado Carrillo y que los duros golpes que asestó al Cártel de los Arellano Félix habían sido concebidos y orquestados por su verdadero patrón, para deshacerse de los competidores. Por lo menos esa es la versión oficial sobre su detención. (Aunque habría que consignar que sus familiares siempre han sostenido que Gutiérrez Rebollo fue incriminado porque en sus investigaciones aparecían personajes políticos de mayor poder e influencia. Más aún, habría que recordar que la detención del General, en efecto, se realizó de manera por demás extraña. Fue “enfermado” y llevado al hospital militar y un comunicado oficial informó que se encontraba grave. Gracias a la movilización de su familia, que denunció la manera en que fue detenido gozando de perfecta salud, es que lograron, dicen ellos, “evitar que lo matasen de un paro cardíaco”. Sólo después de la denuncia en los medios de comunicación, las autoridades fincaron responsabilidades al militar. Por lo menos esa es la versión familiar. A saber.)

Todos estos antecedentes dejan en claro que es más seguro apostar a que Hugo Sánchez siga callado un rato o que los candidatos respeten la tregua navideña, que apostar por la honestidad de un funcionario policiaco. Y sin embargo, no podemos permitirnos que la reputación del responsable de luchar contra el crimen organizado, sea derrotado por un video producido y puesto a circular por, justamente, el crimen organizado.

Imaginémonos por un momento, asumiendo sin conceder, que Santiago Vasconcelos, el subprocurador en cuestión, sea nuestro Eliot Ness, el incorruptible. Se sabe en efecto, que el funcionario ha sacrificado familia y vida personal para entregarse de tiempo completo a su cruzada, y que cerca de 20 agentes garantizan su protección a costa de un blindaje asfixiante. Si tal fuera el caso la maniobra del Cártel de Sinaloa para deshacerse de él sería de una sofisticación exquisita. En lugar de montar un operativo sangriento para pasar por encima de esos 20 agentes, habría bastado un video casero y la puesta en escena de un interrogatorio, aprovechando uno de los muchos ajusticiamientos que se realizan cada mes en el país, para poner en entredicho al funcionario que les resulta “incómodo”. Contra esto no hay defensa.

Justamente hace una semana, antes de conocer la filtración de nombres, aseguré que “algún policía honesto que se niegue a transar con los delincuentes” podría ser víctima de esa maquinación. “Basta que un capo detenido afirme que lo tenían en su nómina para que su reputación quede dañada de por vida”.

El contenido del video y la manera en que fue exhibido, permiten extraer consideraciones de la mayor gravedad. Primero, que el crimen organizado no sólo está realmente organizado, sino que ha comenzado a tomar iniciativas afuera del espacio propiamente delictivo, lo cual exhibe una capacidad estratégica que no se había mostrado. El narco suele preferir las ejecuciones físicas, pero ahora ha descubierto que las ejecuciones morales pueden ser igualmente efectivas.

Segundo, la creciente adicción a los escándalos y a las filtraciones por parte de los medios de comunicación, deja a la sociedad a merced de los intereses más oscuros. En su afán por competir por las audiencias y los lectores, los medios están permitiendo el linchamiento de la reputación de cualquiera, provisto que el material sea suficientemente llamativo. La exhibición de este último video que incluye la mención sobre el subprocurador, tendría que haber sido acompañada por reportes de especialistas en relación con la manera en que fue filmado y los propósitos que perseguiría un documento fabricado por el crimen organizado. No podemos ser cómplices de la ejecución moral de un funcionario por parte de los sectores más siniestros de la sociedad. No podemos permitir que se le lapide primero, y se le exija demostrar su inocencia después.

Sólo he visto una vez en la vida a Santiago Vasconcelos (en una reunión de periodistas que tenía por objeto pedir información sobre colegas asesinados y amenazados); desconozco si es o no es una persona honesta. Pero rechazo tajantemente que ese juicio de valor sea tomado a partir de un video ostensiblemente amañado, producido por asesinos. Algo estamos haciendo mal y urge corregirlo.

 

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