Elecciones de la UAG El proceso electoral de la Universidad Autónoma de Guerrero, que culminará con la votación el martes 12 de marzo de las 8 a las 20 horas simultáneamente en toda la institución, es una jornada sin duda alguna inédita en las instituciones de educación superior, que reivindica los procesos democratizadores de la … Continúa leyendo Romualdo Hernández Alvinez
Marzo 13, 2002
Elecciones de la UAG
El proceso electoral de la Universidad Autónoma de Guerrero, que culminará con la votación el martes 12 de marzo de las 8 a las 20 horas simultáneamente en toda la institución, es una jornada sin duda alguna inédita en las instituciones de educación superior, que reivindica los procesos democratizadores de la sociedad mexicana, porque somos la única universidad pública que elige a sus autoridades a través del voto libre, universal, directo y secreto.
Esto no quiere decir que consideremos que el proceso electoral -para hacer un balance inicial- no haya estado permeado de diversas irregularidades desde su inicio.
Registrar por parte de la Comisión Electoral a un candidato que no acreditó sino hasta después y todavía con muchas dudas la documentación requerida por la nueva ley, es como dicen los juristas un vicio de origen. Esta flexibilidad transgrede el espíritu de la ley y el propio proceso de reforma.
Esto me recuerda un pasaje de una discusión en el marco del TLC entre Zedillo y Clinton, que refiere a menudo el Jurista Nestor de Buen, en el sentido de la respuesta que dio este último ante un discurso muy enaltecido del presidente mexicano, señalándole que la parte mexicana es buena para elaborar leyes y precisar hasta el mínimo detalle y en eso los norteamericanos denotaban fallas, pero decía Clinton, que el quid del asunto era, que los mexicanos difícilmente respetaban lo que la ley contempla, y esta situación refleja nítidamente lo que en diversos asuntos universitarios se da con cotidianeidad.
Haber violentado los lineamientos del reglamento electoral, en el sentido de no hacer pintas ni pegar propaganda con engrudo en los recintos universitarios fue también un rasgo característico del “candidato opositor”. Provocar a los candidatos y a sus equipos de campaña fueron actos que empañan el proceso. Generar actos de violencia son sin duda situaciones que deben de desterrarse en la institución.
La campaña irrespetuosa, calumniosa, difamatoria y descalificatoria son también características del proceso, aunque se diga lo contrario .
Señalar a Florentino Cruz Ramírez como responsable de una administración universitaria involutiva y de lo peor, quizá no les quede, porque todo el equipo que apoya al “candidato opositor”, fueron funcionarios claves y algunos hasta la fecha lo son del equipo que se integró con Florentino.
El “candidato opositor” fue el coordinador de asesores de su equipo, son quiénes fungieron como Director de Asuntos Académicos, el de Investigación Científica, el de Asuntos Escolares en la Zona Sur, y algunos ocupan cargos medios y de personal de apoyo.
A la fecha otros se desempeñan en la Secretaría General Administrativa, Informática y Auditoría Interna y en Planeación Universitaria, sin más recato que mantener su modus vivendi.
A los que se pueden sorprender es quizá, a quien no les conoce, pero a la comunidad universitaria difícilmente lo podrán hacer . Si el actual rector es responsable de una conducción indebida de la institución , ellos también cuando menos tienen corresponsabilidad.
Las recategorizaciones, tiempos completos, promociones y todo lo referente a las relaciones laborales, se hizo con la complacencia, participación y consentimiento del responsable del área laboral durante los tres años.
Por ello es la propuesta que he hecho, de que no es con calumnias, difamaciones y descalificaciones personales o falta de respeto del contrincante como la Universidad Autónoma de Guerrero saldrá adelante, hay que preparar un cuarto congreso general universitario que acuerde el proyecto y el plan universitario corto, mediano y de largo plazo, que rescate las propuestas de mayor trascendencia para la institución, como la autonomía del Consejo Universitario, control del presupuesto y la ley de responsabilidades de los funcionarios universitarios, un código de delitos electorales que impida toda esta serie de actos que se presentaron en este proceso se repitan, este ejercicio sólo se balbucea, pero no se asume con la responsabilidad que lo requiere.
La reforma en mi opinión quedó inconclusa, pero ello no quiere decir que tengamos que abrir una brecha de confrontaciones -estériles en mi opinión- que después se introduzcan en vacíos de poder, parálisis institucional y conflictos poselectorales como es el escenario a que se apuesta, que mantenga a la institución en el atraso por el que hemos transitado.
Requerimos dar muestra de madurez, de civilidad, para esos actos de violencia que se suscitan en diversos centros de trabajo, llevar a buen puerto el proceso electoral y respetar a quién resulte tener el mayor consenso de la comunidad universitaria.
Por eso este 12 de marzo, preparémonos a votar con respecto, alegría y entusiasmo. Con la decisión de remotar los escenarios catastróficos del fraude, que sólo lo esgrimen quienes sienten como decía El Che, que no van a tener a su favor, el veredicto de las masas.
Llamo a mis estudiantes, a mis compañeros, profesores y trabajadores a votar por el compañero Nelson Valle López, candidato a la Alianza Estratégica Universitaria.