EL-SUR

Viernes 19 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión  

San Isidro Gallinero

Esthela Damián Peralta Si alguien me preguntara dónde encuentro las razones para seguir caminando Guerrero, respondería sin dudarlo: en su gente. Lo pensé mientras escuchaba las voces de mujeres y hombres de San Isidro Gallinero, mientras observaba la emoción con la que hablaban de su comunidad y mientras recibía una bienvenida que difícilmente olvidaré. La … Continúa leyendo San Isidro Gallinero

Junio 16, 2026

Esthela Damián Peralta

Si alguien me preguntara dónde encuentro las razones para seguir caminando Guerrero, respondería sin dudarlo: en su gente.
Lo pensé mientras escuchaba las voces de mujeres y hombres de San Isidro Gallinero, mientras observaba la emoción con la que hablaban de su comunidad y mientras recibía una bienvenida que difícilmente olvidaré. La música, los collares de flores y el cariño de la gente hicieron de aquella asamblea un encuentro con la memoria, con la identidad y con la esperanza de Guerrero.
Todos los eventos a los que me invitan son importantes para mí. Disfruto enormemente reunirme con las personas, escuchar sus historias, conocer sus preocupaciones y también sus sueños. Sin embargo, debo reconocer que la asamblea a la que asistí el domingo pasado me conmovió de una manera especial.
Desde mi llegada sentí el cariño de la comunidad. Las voces fuertes de quienes habitan esa comunidad, la música de viento sonando, los abrazos y las sonrisas sinceras. De principio a fin una expresión genuina que me hizo sentir el profundo amor que las y los habitantes de San Isidro tienen por su tierra.
Mientras escuchaba las intervenciones de quienes tomaron la palabra, particularmente la de dos mujeres que son un orgullo en la comunidad, pensaba en la enorme capacidad de resistencia que existe en nuestros pueblos. Habló del orgullo de pertenecer a San Isidro Gallinero, de la búsqueda de oportunidades para las nuevas generaciones, del valor del trabajo y del compromiso con la comunidad. Habló también de cómo Guerrero ha sabido encontrar caminos incluso en los momentos más difíciles, de cómo nuestros pueblos han persistido a pesar de las adversidades y de cómo siguen mirando hacia adelante.
Sus palabras me hicieron reflexionar sobre el paso del tiempo. Hablar con ellas y ellos fue, de alguna manera, hablar con el pasado y con el presente al mismo tiempo. Han transcurrido muchas décadas desde muchas de las luchas que marcaron la vida de estas comunidades, pero la esencia permanece intacta. Siguen ahí la dignidad, la organización y la convicción de que el destino de un pueblo no está escrito de antemano.
Mirar a los ojos a las campesinas y campesinos de San Isidro fue encontrarme con una de las mayores fortalezas de Guerrero. Mujeres y hombres de campo que, desde la sencillez de su vida cotidiana, sostienen valores fundamentales como la solidaridad, el esfuerzo colectivo y el compromiso con su comunidad. Personas que conocen mejor que nadie el significado de trabajar todos los días para salir adelante.
Más allá de discursos o coyunturas, existe una profunda lealtad a los principios que colocan en el centro el bienestar de las personas más vulnerables. No es una postura que nazca de la ideología abstracta, sino de la experiencia vivida y eso es lo que recordé el domingo. Cuando una comunidad sabe lo que significa ser escuchada, comprende perfectamente el valor de que las decisiones públicas se construyan desde abajo.
Por eso creo que espacios como las asambleas comunitarias tienen un enorme significado. Son lugares donde la democracia deja de ser una palabra lejana para convertirse en una práctica cotidiana. Son espacios donde las personas expresan sus necesidades, pero también donde comparten propuestas, soluciones y formas de organización que muchas veces nacen de la propia experiencia colectiva. La verdadera tarea consiste en construir respuestas junto con la gente. Resolver implica corresponsabilidad, implica caminar de la mano del pueblo y reconocer que las mejores soluciones suelen surgir cuando gobiernos de la cuarta transformación y comunidad trabajan en la misma dirección.
Soy una mujer que siente profundamente las causas que abraza. Camino los territorios porque creo en la importancia de mirar de frente a las personas, de escuchar sus voces sin intermediarios y de entender sus realidades desde la cercanía. En los años que tuve la oportunidad de trabajar junto a la Presidenta Claudia Sheinbaum confirmé algo fundamental, las respuestas más valiosas suelen encontrarse cuando se entiende desde dónde vienen las voces que las reclaman. Por eso sigo convencida de que la política se construye mejor desde el territorio que desde la distancia.
De San Isidro Gallinero me llevo la certeza de que la riqueza de nuestra tierra está en la resistencia de quienes no se rinden. La esperanza de quienes siguen organizándose para construir oportunidades. La dignidad de quienes trabajan todos los días por sus familias y por su comunidad.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian