En Patria o muerte (2015) de Alberto Barrera Tyszka (Caracas, 1960) conviven tres momentos. Pues el autor es un narrador consolidado a tal grado que con La enfermedad ganó el Premio Herralde de Novela 2006; también en 2005, en colaboración con Cristina Marcano escribió la extraordinaria biografía Hugo Chávez sin uniforme: una historia personal; y porque ejerce desde hace ya muchos años el periodismo en medios de su país, España y México. Es por esto que en su prosa se entrecruzan la novela, el periodismo y la biografía; por lo tanto tenemos una novela con personajes precisos, con un gran conocimiento del momento y de la historia.
Patria o muerte no sólo es una extraordinaria novela sino que me parece, ahora más que nunca, una obra indispensable para entender los problemas no sólo de Venezuela sino quizá de una parte de Latinoamérica. Ya que es probable que la debacle social y económica del país que gobernó Hugo Chávez, sea el último resabio del impulso de las revoluciones del siglo XX.
Creo que es una obra imprescindible pues este escritor venezolano cuenta esta realidad como lo han hecho las novelas históricas que más me gustan; pienso en La cartuja de Parma de Stendhal o en Guerra y Paz de Tolstói. Se trata de novelas que narran la historia de un país no a través de los personajes paradigmáticos de la historia como Napoleón o en este caso Hugo Chávez, sino a partir de las pequeñas historias de sus individuos y las circunstancias históricas son tan sólo el tapiz de fondo. Por lo tanto no se debe, no se tiene que tomar partido por ninguna de las partes, por ninguna de las ideologías; pues la ficción es un lugar en donde pueden convivir pensamientos encontrados, en donde se puede comprender a diferentes víctimas de una sociedad que se cae a pedazos.
Si bien cuando se escribe una novela sobre la historia de un país siempre se corre el riesgo de incomodar a algunos analizando y observando el pasado como un ente vivo; cuando se hace una novela sobre lo que acaba de pasar o sobre lo que aún está sucediendo, es dinamita pura. En Patria o muerte se enfrenta a la realidad por medio de la ficción, se utiliza esta última como un calidoscopio para analizar el presente, pues la novela comienza poco después de hacerse público el cáncer que llevará a la muerte a Hugo Chávez. Entonces, la ya endeble sociedad comienza a resquebrajarse y da paso a una brutal incertidumbre, ¿qué es verdad y qué es mentira? ¿Qué deben hacer, qué harán los chavistas y los antichavistas? Porque lo terrible de una condición social crítica, es que la vida rutinaria continúa, o al menos debe hacerlo.
Ante la debacle del personaje único de la política venezolana, actor que se había hecho llamar coloso, gigante, luz, supremo, guía, único, inmenso, santo, invicto, superior, eterno…; ante esto, todos los caracteres de esta novela están enclaustrados en sus casas, viendo por la televisión como el país es devorado por la violencia y tan sólo esperan que la realidad toque a su puerta. Comienza a suceder algo muy similar a aquella frase atribuida a Bertold Brecht, donde primero tocan a la puerta buscando a los comunistas, luego a los demócratas, después a los judíos, hasta que finalmente vienen por el que abre la puerta y no hay quien lo salve.
Uno de los personajes sufre un insomnio cada vez más constante e inexplicable, de pronto, descubre la causa: “justo lo que había tratado de evitar, por fin, estaba llegando: el país”.
A partir de aquí comienza el mosaico de personajes con los que descubriremos la vida cotidiana: el médico retirado, hombres y mujeres en plena madurez avasallados por el desempleo, y un par de adolescentes que luchan por comenzar a vivir sus vidas. Barrera Tyszka no es ni tibio ni panfletario; ve los problemas de frente. Toma la valiente decisión de enfrentar a sus personajes, “La noche que Chávez anunció su enfermedad, Beatriz se sintió vengada”. O, “En pocos días, Andreína había entendido más del país que en el resto de su vida”.
El narrador de esta novela es más que nada un incisivo observador, es antes que todo, ecuánime. Pues vemos un país polarizado, dividido en clases sociales brutalmente desiguales que se devoran ante la cruel incertidumbre. Estas historias no sólo son feroces de manera aislada, sino que retratan nuestra propia realidad. Alberto Barrera Tiszka, se compromete socialmente con esta obra, nos da una novela, y dice patria.
(Alberto Barrera Tyszka, Patria o muerte, México, Tusquets, 2015. 246 páginas).