Agencia Reforma / Europa Press
Río de Janeiro / Madrid
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva aseveró que ningún “gringo” le dará órdenes, en referencia a los aranceles de Donald Trump de hasta el 50 por ciento a productos brasileños.
Lula calificó la medida como una afrenta a la soberanía nacional y prometió tomar represalias imponiendo impuestos a las empresas digitales estadunidenses.
“Brasil tiene 201 años de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y un déficit comercial de 410 mil millones en 15 años. No aceptamos que el presidente envíe un correo electrónico diciendo que, si no liberamos a Bolsonaro, aplicará un arancel del 50 por ciento. Responderemos como demócratas: no aceptamos que nadie interfiera en nuestros asuntos internos”, afirmó.
“Ningún ‘gringo’ dará órdenes al presidente de Brasil”.
Por su parte, Trump elogió ayer al exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, al que ha calificado como “líder muy respetado y fuerte”, en una carta en la que ha manifestado que “espera” que se cancele el juicio contra el ultraderechista por golpe de Estado, extremo que ha motivado parcialmente los aranceles del 50 por ciento anunciados recientemente por Washington.
“No me sorprende verle a la cabeza de las encuestas; usted fue un líder muy respetado y fuerte que sirvió bien a su país. Comparto su compromiso de escuchar la voz del pueblo y me preocupan mucho los ataques a la libertad de expresión –tanto en Brasil como en Estados Unidos– que provienen del gobierno actual”, ha declarado el inquilino de la Casa Blanca.
En la misiva, dirigida a su aliado y difundida por ambos en sus respectivas cuentas de redes sociales, Trump ha vuelto a denunciar lo que considera como “terrible trato (…) de un sistema injusto” a Bolsonaro, en alusión al juicio que enfrenta por liderar la organización criminal detrás del intento de golpe de Estado perpetrado en enero de 2023 tras la victoria electoral del presidente actual, Luiz Inácio Lula da Silva. “¡Este juicio debe terminar inmediatamente!”, reiteró el mandatario estadunidense.
Por otro lado, el Tribunal Supremo de Brasil ratificó gran parte del decreto impulsado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva que aumentaba los impuestos a las transacciones financieras, el llamado impuesto IOF, un documento que había sido anulado por el Congreso de los Diputados en junio.
La decisión, dictada por el juez del Tribunal Supremo, Alexandre de Moraes, a última hora del miércoles, restablece la mayor parte del decreto. Moraes anuló solo una medida relacionada con el gravamen de las operaciones de financiación de la cadena de suministro conocidas como “forfait”.
El ministerio de Hacienda de Brasil había previsto inicialmente unos ingresos de 12 mil millones de reales (mil 850 millones de euros) este año y 31 mil millones de reales en 2026 (4 mil 779 millones de euros) por el aumento del impuesto IOF. Con la sentencia del tribunal, la institución ha recortado esas cantidades en 450 millones de reales en 2025 (69 millones de euros) y 3 mil 500 millones de reales en 2026 (539 millones de euros).
Lula y el Congreso acumulan meses de peleas internas en torno al impuesto IOF.

