El integrante de la comisión política estatal del PT, Roberto Ortega González, informó que en la reunión con el dirigente nacional del partido Alberto Anaya Gutiérrez se ratificó al cirujano plástico Javier Solorio Almazán como su aspirante único a la candidatura a alcalde de Acapulco.
Anaya Gutiérrez se reunió la madrugada del jueves con Solorio Almazán, y horas antes, la noche del miércoles también se reunió con la magistrada Adela Román Ocampo.
Las reuniones de ambos aspirantes a la candidatura a alcalde de Acapulco con el líder nacional del PT ocurren en medio de la polarización que hay entre los simpatizantes de Solorio Almazán y Román Ocampo.
Vía telefónica, Ortega González sostuvo que en la reunión Alberto Anaya ratificó a Solorio Almazán como aspirante único del PT a la alcaldía de Acapulco mientras no haya encuestas.
A la pregunta si la dirigencia nacional de PT busca pactar entre ambos aspirantes acuerdos para la candidatura a alcalde, Roberto Ortega respondió que no porque tiene que haber medición entre los contendientes.
El integrante de la comisión política estatal del PT mencionó que ayer Alberto Anaya recibió a aspirantes de diferentes estados que acudieron a buscar el respaldo del partido y para todos la respuesta fue que serán sometidos a encuestas.
Insistió en que los aspirantes serán sometidos a encuestas y quien resulte ganador será respaldado por los demás partidos, “ese fue el compromiso con la dirigencia nacional”.
Roberto Ortega señaló que la reunión de Román Ocampo con Anaya Gutiérrez “fue de cortesía” en la que el dirigente nacional ratificó que van a medirse todos los candidatos a la candidatura a alcalde de Acapulco “y que gane el mejor”.
También ofreció que el PT está en la disposición de respaldar a quien resulte mejor posicionado en las encuestas.
La noche del miércoles y ayer se buscó a la magistrada Adela Román para conocer de las pláticas con Alberto Anaya pero no atendió las llamadas telefónicas (Daniel Velázquez).
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Desplazados por la Familia Michoacana
Grupos indígenas en la Cdmx
Llegó a mis manos un documento con las propuestas que un grupo de representantes de los pueblos y barrios originarios y las comunidades indígenas residentes de la Ciudad de México, aglutinados en el Movimiento de Pueblos, Comunidades y Organizaciones Indígenas (MPCOI), presentaron a la precandidata de Morena a la gubernatura de esta ciudad, Claudia Sheinbaum.
En él plantean que se aplique una política transversal con perspectiva intercultural en todas las dependencias y acciones de gobierno, así como que se realice un diagnóstico institucional sobre la situación real de estos pueblos.
Proponen también que se les consulte sobre lo que les competa del Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México y del Programa General de Ordenamiento Territorial y que el gobierno de la ciudad proteja las tierras, territorios y recursos naturales de los pueblos originarios.
Solicitan además que se garantice una vivienda digna para los indígenas que radican en la capital del país y que haya un presupuesto etiquetado específicamente para este sector, que sea acorde al porcentaje de su población.
Por último, piden un lugar en la Junta de Gobierno del Instituto de Planeación Democrática y de Prospectiva que se creará según lo establecido en la nuevo Constitución Política de la Ciudad de México.
Las propuestas que presentaron los integrantes del MPCOI son mínimas y se basan en los diversos instrumentos internacionales que se refieren a los derechos de los pueblos indígenas, en el artículo segundo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y en la nueva Constitución Política de la Ciudad de México.
Recordemos que en los artículos 57, 58 y 59 de esta última quedaron plasmados los derechos de los pueblos y barrios originarios y de las comunidades indígenas residentes, además de que se estableció que serán de observancia obligatoria en la Ciudad de México la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y otros instrumentos jurídicos internacionales de los que México es parte, así como La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Por lo tanto, será obligación de quien quiera que gobierne la ciudad cumplir con estos derechos.
Probablemente el MPCOI presente las mismas proposiciones a otros precandidatos o candidatos. Por lo pronto Sheinbaum ya se comprometió a respetar los derechos de los pueblos originarios y de los indígenas que viven en la ciudad, y anunció que no habrá megaproyectos sin consulta previa vinculante. Habrá que ver qué plantean otros candidatos, aunque como sea, tendrán que cumplir con la nueva constitución.
Ajustes tácticos
La penúltima tanda de ajustes en el equipo del presidente Enrique Peña Nieto rumbo a la elección presidencial en verano, fueron concretados este miércoles. No hubo sorpresas, salvo que canceló el nombramiento de Vanessa Rubio, que al finalizar el año iba a la cartera de Desarrollo Social, y designó a Eviel Pérez Magaña, un operador político oaxaqueño que alguna vez perdió la elección para gobernador de su estado. El presidente no le entregó la cartera al precandidato presidencial José Antonio Meade, como antes le concedió Hacienda, el Seguro Social y la candidatura al gobierno de Veracruz, y empezó a preparar la maquinaria electoral para tener una candidatura competitiva. Los primeros cambios del año son estratégicos, sin concesiones: la gobernanza y los programas sociales.
No podía mantener a un político herido en el manejo de la política interna, ni a un incompetente administrando programas sociales. A Miguel Ángel Osorio Chong lo enviará a Hidalgo para que ganando el Senado se comprometa con la candidatura de Meade, evitando el error de Carlos Salinas, cuando dejó sueltas las ambiciones de Manuel Camacho, a costa de la campaña presidencial de Luis Donaldo Colosio. A Luis Enrique Miranda, que quiere una senaduría, lo tiene en espera. Peña Nieto irá deshojando a su gabinete y a sus cercanos, y colocándolos en posiciones donde, o le llevarán votos, o los cuidará por los servicios prestados.
En el último caso hay que apuntar la próxima salida –si los planes se mantienen– de Gerardo Ruiz Esparza, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, para una diputación plurinominal. Ruiz Esparza, dentro y fuera del gobierno, es considerado como el emblema de la corrupción. Justa o injusta la imputación, Peña Nieto tiene que cuidarlo por lo más importante que puede agradecer: nunca abrió la boca para señalar hacia dónde se encontraban los hoyos negros de la obra pública, y se tragó todas las acusaciones que se le hicieron. Dentro de la misma categoría se encuentra la definición sobre otra diputación, bajo los colores del Partido Verde. Peña Nieto se encuentra aún en el dilema de a quién se la va a entregar, si a Alejandra Lagunes, que estuvo muy cerca de él durante la campaña y cinco años de gobierno, como responsable del área digital, o su esposo, el secretario de Medio Ambiente, Rafael Pacciano.
El presidente ha reservado dos senadurías plurinominales para los líderes del PRI, Enrique Ochoa y Claudia Ruiz Massieu, pero necesita manos con mayor experiencia para que le ayuden a sumar votos para Meade. En su entorno hay dos mexiquenses sobre los cuales están pensando en Los Pinos y el súper asesor político en las sombras, Luis Videgaray. Uno es Eruviel Ávila, el ex gobernador del estado de México que está trabajando en la precampaña de Meade, y el líder del PRI mexiquense, Ernesto Nemer, quien ha trabajado para Peña Nieto en anteriores elecciones. Dentro del gabinete, hay una senaduría para el ex gobernador de Chihuahua y director del ISSSTE, José Reyes Baeza, y pendiente otra para el ex gobernador de Querétaro y secretario de Agricultura, José Calzada.
El abanico apenas se está desdoblando, y las listas de candidatos o candidatas potenciales las están revisando en Los Pinos Ochoa, Videgaray, y el coordinador de la campaña de Meade, Aurelio Nuño. Los perfiles no sólo provienen de sus propias propuestas, sino de las que están haciendo los gobernadores y los sectores del partido, que siempre tienen cuotas en los cargos de elección popular. Habrá algunos compromisos presidenciales en ese listado, como el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, que quiere construir su plataforma para llegar a la gubernatura de Nuevo León, o el secretario de Educación, Otto Granados, que sustituyó a Nuño al irse a la campaña presidencial. Dos más son parte del staff de Los Pinos, Francisco Guzmán, el jefe de la Oficina presidencial, y Eduardo Sánchez, el vocero y director de Comunicación Social de la Presidencia. Sin embargo, la necesidad primaria es la generación de votos.
La estrategia diseñada en Los Pinos para las elecciones del primero de julio es garantizar para el PRI cuando menos los segundos lugares en votos en cada estado. Los análisis estratégicos que han hecho es que si lograran conquistar los segundos lugares, aún sin ganar un solo estado, podrían mantener el poder. Los cálculos se asientan sobre cómo Andrés Manuel López Obrador, el candidato de oposición por antonomasia, domina electoralmente el sur del país, mientras que el abanderado del frente PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, Ricardo Anaya, será poderoso en estados del centro y norte del país. El PRI es el partido que más segundos lugares tiene a nivel nacional, pero como explican los expertos, no bastará con ser el segundo sino que López Obrador, que es la opción externa para votar tanto de priistas como de panistas, no sea el receptor de todo el voto de oposición.
Para que esto suceda, Peña Nieto y sus asesores electorales deberán enviar a buscar el voto a personas con experiencia en campañas y capaces de generar votos. De ahí la racional de algunos futuros candidatos, como Osorio Chong en Hidalgo, donde fue diputado federal y gobernador, o de operadores políticos como Rubén Moreira, el ex gobernador de Coahuila recién nombrado secretario de Acción Electoral del PRI. Peña Nieto necesita de todos los operadores y mano experta para luchar por mantener la Presidencia. No es solamente, como dice el spin electoral del PRI, que en este año se juegan el futuro de México. También el futuro de Peña Nieto como ex presidente.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa
Fuerza Civil en Nuevo León: ¿Modelo para armar?
En días recientes ha surgido un mini-debate en Monterrey y en The New York Times sobre el auge y la caída de Fuerza Civil, la policía estatal neoleonesa creada por el entonces gobernador Rodrigo Medina en 2011. El actual gobernador, Jaime Rodríguez, ha respondido con estridencia y coraje a los reportajes del rotativo neoyorquino, y en particular a una persona allí ampliamente citada: Jorge Tello Peón. Algunos lectores recordarán que fue subsecretario de Gobernación encargado de seguridad nacional bajo Ernesto Zedillo; posteriormente fue contratado por Cemex, donde ocupó una vice-presidencia durante varios años. Según el Times, de alguna manera condujo el proceso de creación y lanzamiento de Fuerza Civil, por cuenta del gobierno del estado y del empresariado regiomontano.
El Bronco trató a Tello de “empleado” de Medina y le reclamó sus afirmaciones. En una palabra, Tello responsabilizó al Bronco de haber destruido Fuerza Civil por desidia y motivos políticos, y concluyó que ya no quedaba nada de ese proyecto que había sido tan exitoso. Hasta allí la discusión: “Destruyeron todo”, dijo Tello.
Desde luego que Jorge Tello realizó una labor titánica en Nuevo León, que trajo resultados a un plazo relativamente corto. Y en efecto, poco permanece de ese esfuerzo, en el cual el papel de Lorenzo Zambrano fue decisivo. Muchos vieron a Fuerza Civil como un modelo para el resto del país; si su fracaso se debe exclusivamente a la llegada y el descuido o la ineptitud de El Bronco, puede seguirlo siendo. Pero es posible que el problema encierre otras aristas.
Fuerza Civil tenía, si recuerdo bien, cuatro características en alguna medida inéditas para una policía estatal. En primer lugar, el número de sus efectivos: debía alcanzar, al terminar el periodo de Medina, casi 15 mil. Esta cifra, para una población estatal de aproximadamente 5 millones de habitantes, llevaría la proporción de policías estatales por habitante a una magnitud superior a la de cualquier entidad, con la excepción –a medias– de la CDMX. Si no me equivoco, al salir Medina del gobierno, el número logrado fue 4 mil 500 elementos, la tercera parte de lo programado.
En segundo lugar, había que pagarle bien a dichos efectivos. Se pensó en un sueldo base de 14 mil pesos al mes, que junto con un conjunto de prestaciones equivalía a casi 20 mil –nada mal, en comparación con otros estados. Se alcanzó esta meta, más o menos: para un número muy inferior de efectivos, por menos tiempo, y sin que se materializaran tan pronto muchas de las prestaciones. Sobre todo, resultó que la mayoría de los reclutas provenían de otros estados de la república. Ni siquiera con esos sueldos pudieron contratar a una cantidad suficiente de neoloneses.
En tercer lugar, la formación debía constituir un pilar del empeño: seis meses de academia de policía, complementados por el programa Sinergia de formación continua o mantenimiento de los efectivos. De nuevo, una meta loable, pero al tratarse de reclutas de estados del sur del país, el nivel educativo y hasta físico de los cadetes no era comparable con el de los reclutas locales en potencia. No bastó el semestre de entrenamiento.
Por último, y esto es lo más grave, buena parte del gasto de lanzamiento y del primer año de sueldos, etc. (digamos el 2012), fue asumida por la iniciativa privada de Monterrey a través de una especie de impuesto temporal y extraordinario, a la mexicana: informal, pero eficaz. Los impuestos especiales de guerra son comunes en muchos países, y el empresariado regio consideraba que su estado se encontraba en guerra. El problema surgió al concluir el período especial: ¿de dónde vendrían los recursos para seguir adelante?
He aquí el gran reto de Fuerza Civil. Crear una policía estatal de primer mundo (CHIPS, simpáticos; Texas Rangers, odiosos) requiere de una estructura fiscal de primer mundo. Alguien tiene que pagar. En Nuevo León, a diferencia de California, no existe un impuesto estatal (en California hay el equivalente de un IVA de 8 por ciento y un ISR estatal, también de 8). Ninguna entidad federativa en México posee dinero propio (Chihuahua, la que más). Todo viene de la federación.
Existirían dos soluciones alternativas: “estadualizar” parcialmente el predial, arrebatándole parte a los municipios, o federalizar el costo de policías estatales de las dimensiones, ambiciones y costo de Fuerza Civil. Es decir, que el gasto destinado a los integrantes comisionados a San Pedro Garza García, por ejemplo, se financiara de una bolsa fiscal nacional que se nutre de los impuestos de todos los mexicanos –IVA, ISR, IEPES, etc. En otras palabras, que una parte de los impuestos que pagan los chiapanecos y oaxaqueños se canalice a pagar los sueldos de la policía del municipio más rico del país. A ver quién es el valiente que propone eso.
Desafíos a la política
Sé prudente. Lo mejor en todo
es escoger la ocasión.
Hesíodo
En el escenario de 2018 para el estado se configuró en los primeros días de enero un preocupante escenario complicado para la gobernabilidad, las instituciones y la política, cuatro sucesos de alto impacto inmediatamente se posicionaron de la escena política del estado inevitablemente con miras a convertirse en una tendencia del año.
En primer lugar, la violencia expresada en la desaparición de jóvenes por parte de la delincuencia organizada en grave aparente colusión con la policía municipal de Chilpancingo, asimismo la violencia contra indefensos pobladores de San Felipe por parte de la delincuencia que generó decenas de familias desplazadas en el municipio de Apaxtla de Castrejón, la violencia que continúan ejerciendo grupos armados que se dicen policías comunitarias en Cacahuatepec con el resultado de once muertos y la violencia política expresada en el regreso fallido de Marco Antonio Leyva como alcalde de Chilpancingo que parece estar levantando un cisma político inédito en la capital del estado.
Todos estos sucesos aparentemente inconexos entre sí, dieron un arranque conflictivo al nuevo año, los que se vinieron a sumar a los homicidios de figuras políticas en Petatlán y Atoyac de finales de año pasado, eventos que pusieron en jaque a las instituciones llámese ayuntamientos, gobierno del estado, corporaciones de seguridad, gobierno federal y Congreso del Estado, desde sus capacidades de prevención hasta las de aplicación de la ley, configurando un contexto de una aparente falta de control.
Las disputas políticas internas en los partidos ya están en desarrollo, entre los partidos, más las que existen entre grupos sociales que actúan al margen de la ley, policías comunitarias y delincuencia organizada las cuales también tienen sus intereses en el proceso electoral, más adelante vendrán las disputas entre los militantes, seguidores y simpatizantes de los partidos y candidatos ya en las campañas formales ¿Qué se espera de todo esto?
Se vienen tiempos muy complicados, se va a necesitar mucha política, cabe que los actores políticos hagan un alto y reflexionemos qué panorama queremos para Guerrero, el proceso electoral vendrá a exacerbar los intereses, de lo que resultarán eventos de violencia criminal y política, lo que viene a representar todo un desafío para la política como la acción que busca canalizar precisamente las diferencias, como lucha por el poder y como ejercicio de gobierno.
Lo menos deseable es que Guerrero se convulsione, a nadie le conviene. El año pinta muy complicado como para que desde las campañas electorales le echemos más fuego a la hoguera. Está bien que haya disputa política, pero en el otro extremo tenemos la obligación de coincidir o ser corresponsables en la generación de paz social, disputa política sí, violencia social no. Se requiere de mucha política para desactivar los riesgos, en la política se requiere eso, cálculo de acción preventiva.
El proceso electoral podrá generar posturas políticas irreconciliables, ataques y debates, pero socialmente la política es cohesión. Podemos mantener nuestras diferencias y hacernos críticas lo que no podemos es que a partir de ellas se genere violencia o hacer de la violencia un estímulo a las diferencias políticas.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A todos los actores políticos que vayamos poniéndole altura y cordura al ejercicio de la política, quien lo iba a pensar que ya nos vinieron a poner el ejemplo, al haber renunciado a pretender una candidatura, así sí me quito hasta el sombrero.
La fantasía de leerlo todo
El pasado sábado 6 de enero se cumplió un año de la muerte de Ricardo Piglia (Buenos Aires, 1940-2017), uno de los escritores más importantes de los últimos tiempos. Un hombre para quien el acto más importante de su vida no fue hacer una familia, tener dinero o ser famoso; sino leer y escribir. Decía justo sobre esto: “Fitzerald fue capaz de realizar mejor que nadie la fantasía de ser un escritor. Uno no sería jamás tan famoso como un actor de cine, pero la notoriedad que se lograría sería probablemente más duradera; no tendría tampoco el poder de un hombre de acción pero sería por cierto más independiente. Claro que en la práctica de este oficio estamos siempre insatisfechos, pero yo, por ejemplo, no hubiera elegido otro destino en ningún momento”.
Y así fue, como decía, pocos autores se han concentrado de manera tan contundente en el acto de leer y escribir. Por supuesto que cuando se habla de vivir para los libros pensamos de manera obligada en Jorge Luis Borges y Piglia, argentino también, así lo hizo; al grado que su obra parece escrita desde el interior del universo borgeano; incluso hace ficción con la humanidad de Borges inventando charlas con él en donde le echa en cara terminar mal un cuento, a lo que responde el Borges personaje de Piglia: “usted ya lee como un escritor, entiende el modo en que los textos están construidos y quiere ver cómo están hechos, ver si puede hacer algo parecido o en el mejor de los casos algo distinto”.
Continúa pues de manera deliberada las búsquedas borgeanas de lograr creación al mismo tiempo que crítica. Documento de esto y de asimilar a muchos autores más que lo precedieron como Macedonio Fernández, están las cinco novelas de Piglia: Respiración artificial, La ciudad ausente, Plata quemada, Blanco nocturno y El camino de ida.
La obra de Ricardo Piglia, como la de los grandes autores, es un universo que descubrir; y una vez dentro, se construyen puentes entre sus ficciones. Una de las constantes en sus novelas es su personaje alter ego Emilio Renzi. Si bien cada novela funciona por sí misma narrativamente, conocer con profundidad al personaje enriquece mucho la lectura. Por lo tanto su obra póstuma, Los diarios de Emilio Renzi, pueden funcionar tanto como un portal de entrada a su obra como una respuesta a los enigmas de sus otros libros.
Estos diarios son en verdad fascinantes pues no son de cualquier clase. La recuperación de sus cuadernos que alcanzó a hacer Piglia antes de morir, es apasionante; porque aparece en las primeras páginas un escritor en ciernes, pero que ya está completamente seguro y compulsivamente obsesionado con serlo. Y que su vida, al ser transformada en diarios, se vuelve literatura. Veamos cómo define el género de diario Piglia: “no es el material autobiográfico, no es la confesión íntima, ni siquiera es el registro de una persona, lo define, sencillamente, dijo Renzi, que lo escrito se ordene por los días de la semana y los meses del año”.
Por lo tanto en estos diarios no se encuentra tan sólo el registro de una vida, sino que aparecen los sueños, las confesiones, las relaciones, aspiraciones, mentiras y demás caras de la existencia de un autor y de lo que se inventa. Se trata de entrecruzamiento de hilos y ramas. De los fragmentos de las que habla Rodrigo Fresán en su novela La parte inventada, “un escritor es como una especie de monstruo, de Frankestein. Un modelo para armar. Es una vida hecha de vidas. Por lo menos cuatro: la vida compuesta por lo que escribe, la vida compuesta por lo que lee, la vida privada y la vida pública…”.
Me parece una descripción perfecta de los Diarios…, un lugar en donde el escritor, el lector, el hombre y el autor, se encuentran. Ricardo Emilio Piglia Renzi describió así su sueño más ambicioso: “… en la pared, ahora los libros están ahí en fila, demasiados para verlos de una vez, demasiado pocos para mi fantasía (de leerlo todo)”.
Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi II: Los años felices, Barcelona, Anagrama, 2016. 419 páginas.