Erika P. Bucio / Agencia Reforma
Ciudad de México
Construido entre 1922 y 1924 por el ingeniero Roberto Servín, el Edificio Vizcaya, sobre Bucareli, fue el primer conjunto habitacional de lujo de la Ciudad de México.
Un siglo después, el expediente técnico que respalda su candidatura a Monumento Artístico de la Nación lo describe como “una obra fundamental, representativa, emblemática y con un alto contenido de valor artístico en la arquitectura posrevolucio-naria mexicana”.
El edificio, ubicado en el número 28 de Bucareli, está catalogado como un inmueble con valor artístico desde 1982, pero ahora busca elevar su protección conforme a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.
El expediente técnico presentado ante el INBAL acredita el valor patrimonial del edificio en diversos criterios que establece la legislación.
En términos de innovación, el Vizcaya introdujo en México el uso del hormigón armado con columnas y vigas de acero ahogadas en concreto, “una respuesta innovadora a la manera de construir tradicionalmente, utilizando las nuevas formas tecnológicas importadas del extranjero”.
En acabados, preserva trabajos de herrería en escaleras, ornamentación de yeso, vitrales de colores y mosaicos originales.
Y en términos urbanos, el expediente lo define como “un hito en la Ciudad de México”, testimonio de una nación que salía de la Revolución para construir su modernidad sobre el entonces paseo más emblemático del Centro Histórico, avenida que alguna vez fue considerada como una de las más bellas de la capital.
La Subdirección General del Patrimonio Artístico Inmueble del INBAL emitió acuse de recibo de la solicitud para iniciar el procedimiento para la Declaratoria de Monumento Artístico.
“Nos dicen que ya solamente falta que se reúna la Comisión (Nacional de Zonas y Monumentos Artísticos) que hace las declaratorias”, comenta en entrevista María Sada, vecina integrante del comité de restauración del edificio, encargado de dar seguimiento al trámite.
La comisión es la instancia que emite opinión favorable para recomendar la expedición de la declaratoria.
Pero, de acuerdo con Sada, no se ha reunido desde hace tiempo.
“Por eso no tienen fecha”, dice, pero confía en que irá hacia adelante.
Con la categoría de Monumento Artístico, sólo existe medio centenar de edificios en el País; una veintena corresponde a inmuebles habitacionales.
Enfrentan problema
En espera de la declaratoria como Monumento Artístico para el Viscaya, los vecinos del inmueble padecen por ruido y vibraciones por la colindancia norte con el Frontón Bucareli, donde también se llevan a cabo conciertos o fiestas.
Un dictamen estructural de agosto de 2025, en poder de Reforma, confirma que los eventos musicales con equipos potentes rebasan “por mucho los decibeles y niveles de vibración sanos para las personas”, y que “las vibraciones deterioran los materiales cementantes” de los muros de tabique.
El Frontón no tiene muro propio de colindancia sino que usa el muro del Vizcaya como si fuera suyo, lo que está prohibido por el reglamento de construcciones.
Su techo de lámina semicurva se apoya directamente sobre ese muro, y su piso se continúa con el del edificio habitacional sin ningún desacoplamiento estructural.
El Vizcaya, en consecuencia, vibra “como una caja de resonancia”.
“Ya empieza a haber grietas en los muros de colindancia”, acusa Sada. “Y esto está documentado en el estudio estructural”.