Recuerda la OCSS de Coyuca de Benítez la lucha de Ranferi Hernández y exige castigo a los asesinos Señor director: Solicitamos la publicación de la siguiente carta. Los noticieros nos dieron la mala nueva. Ranferi Hernández Acevedo había sido asesinado. Fue un crimen con lujo de crueldad, fue atado de manos, su cuerpo tenía huellas … Continúa leyendo CARTAS
Octubre 24, 2017
Recuerda la OCSS de Coyuca de Benítez la lucha de Ranferi Hernández y exige castigo a los asesinos
Señor director:
Solicitamos la publicación de la siguiente carta.
Los noticieros nos dieron la mala nueva. Ranferi Hernández Acevedo había sido asesinado. Fue un crimen con lujo de crueldad, fue atado de manos, su cuerpo tenía huellas de torturas. Junto a él asesinaron a otras tres personas, una de ellas era su esposa. Los cuatro fueron quemados.
Recordamos a Ranferi desde la lucha contra el fraude electoral de 1988, cuando en el municipio de Ahuacuotzingo les robaron la elección municipal. Caminando de comunidad en comunidad, en las asambleas, donde fue evidente que eran mayoría, con su pañuelo en el cuello, su sombrero, pero sobre todo con su decisión y su dignidad, asumiendo el papel de organizar y unir aquel descontento, se estableció el Ayuntamiento paralelo, con la fuerza que dan la razón, la justicia y el masivo apoyo popular.
Detenido junto con otros cuatro compañeros durante la represión a una marcha en Acapulco, desde el gobierno condicionaron su liberación a que dejaran el Ayuntamiento. En asamblea, unánimemente se dijo “sí, dejamos el edificio del Ayuntamiento, que nos den a los compañeros” y los liberaron.
Aquella elección interna en Chilapa donde se definió quién sería el candidato a diputado local, con dos candidatos, uno de ellos un licenciado con un largo currículum, el otro Ranferi. Desde el inicio el maestro de ceremonias dio por un hecho que el ganador sería el que tenía más estudios, “Ranferi qué va a decir, cuántas cargas de leña jaló, cuántas, de maíz, cuántas de frijol”. Y la contundente respuesta, con palabras sencillas de un anciano indígena de Zitlala: “Yo voto por Ranferi porque él sabe cómo vivo, qué problemas tengo, cuáles son mis necesidades, el otro habla bonito, no entiendo todas sus palabras y trae una bonita camisa, pero no sabe nada de nosotros, no sabe cómo vivimos en mi pueblo”. Aproximadamente el 90 por ciento escogió a Ranferi.
En la entonces dirección estatal se desconfió del que vestía y hablaba con sencillez y usaba huaraches, se decidió darle la diputación al de la camisa bonita. Para que los demás no se inconformaran, a Ranferi lo nombraron “suplente”, y agregaron la promesa de que a la mitad de los tres años le darían la diputación. Demagogia.
Su persistencia y esfuerzo para fundar entre fines de 1992 y principios de 1993, la Organización de Pueblos y Colonias de Guerrero (OPCG), junto a Lino y otros compañeros.
Pero como más lo recordamos es como un compañero valiente y solidario, cuando como miembro de la dirigencia de la Unión de Organizaciones de la Sierra del Sur (UOSS), estuvo codo a codo y hombro a hombro en la lucha por la denuncia y el esclarecimiento de la masacre de Aguas Blancas y el castigo a los culpables.
Su participación aquel 13 de diciembre de 1995, cuando el fiscal Oscar Varela Vidales, el juez Adolfo Van Meeter, 40 peritos y varias decenas de policías vestidos de civil, pretendieron, en los cementerios de Paso Real, Atoyaquillo y Tepetixtla, intimidar y “realizar una renecropsia” de los compañeros asesinados en Aguas Blancas, sin la participación de los expertos de organismos internacionales como se había acordado. Era evidente el intento de manipular los resultados.
Eran tiempos difíciles, habían continuado los asesinatos de compañeros, la muerte rondaba las casas, los caminos, las barrancas de la sierra y mientras a otros les daba miedo ir a esos barrios, o al municipio de Coyuca de Benítez, él, junto a familiares de los masacrados y otros compañeros, los enfrentó, y se derrotó la maniobra.
La consecuencia fue la persecución jurídica principalmente de parte de Van Meeter, las amenazas y las falsas acusaciones y tuvo que recurrir al exilio en Francia.
Después, físicamente nos alejamos. Pero, sabíamos que donde quiera que lo viéramos era un compañero. Así nos lo confirmó en 2016, cuando lo vimos en un evento político.
Hoy nos consterna y nos indigna su muerte.
Los que desde el pequeño rincón del estado de Guerrero, del municipio de Coyuca de Benítez, participamos en la OCSS, expresamos nuestro pésame a sus familiares y levantamos nuestra voz para exigir el esclarecimiento del asesinato de Bernardo Ranferi Hernández Acevedo y los de las personas que lo acompañaban. Castigo a los autores materiales e intelectuales de estos asesinatos. Alto al asesinato de luchadores sociales, defensores de derechos humanos y periodistas.
Por la unidad de obreros y campesinos
Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS)
Coyuca de Benítez, Guerrero a 21 de octubre de 2017