EL-SUR

Martes 18 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Cartas  

Respuesta del autor

  Parece ser que al senador Armando Chavarría se le presentó para su firma un documento distinto al que defiende, porque el desplegado que apareció el 5 de mayo no se concentra en criticar la “política autoritaria y gandalla” de la dirigencia nacional que encabeza Rosario Robles, y que se expresó en la selección de … Continúa leyendo Respuesta del autor

Mayo 12, 2003

 

Parece ser que al senador Armando Chavarría se le presentó para su firma un documento distinto al que defiende, porque el desplegado que apareció el 5 de mayo no se concentra en criticar la “política autoritaria y gandalla” de la dirigencia nacional que encabeza Rosario Robles, y que se expresó en la selección de candidatos a diputados federales. Incluso en el mismo no hay una sola mención a Robles, y mucho menos a “su corriente política”, a la que se refiere el senador, sino que es un cuestionamiento –casi siempre con argumentos compartibles– a todas las corrientes del PRD, una de las cuales –la hegemónica en Guerrero, por cierto–, está encabezada por el senador.

En su carta Chavarría dice que “la dirección nacional perredista se dedicó a fortalecer a su propia corriente, mediante métodos autoritarios y centralistas, imponiendo y negociando candidaturas en todo el país”.

El senador se ve poco informado de la vida interna de su partido. ¿A qué se refiere con la expresión “dirigencia nacional perredista”. Uno supone que al Comité Ejecutivo Nacional. Pues resulta que este CEN lo integran militantes de varias corrientes –chuchos, amalios, rosaristas, bejaranos, cívicos, redires, como se les conoce en la jerga perredista–, y que de esas la de Robles fue la menos favorecida y, por lo tanto, no pudo salir fortalecida como señala el ex dirigente estudiantil de la UAG.

Hasta donde se ha publicado en diversos medios, la corriente que encabeza el senador Jesús Ortega –los chuchos– es la que logró más posiciones entre los candidatos de acceso seguro a la Cámara de Diputados federal. ¿Entonces por qué el afán de solamente criticar a Rosario Robles? Queriendo alejarse de mis conclusiones “tendenciosas”, en su respuesta el senador Chavarría confirma que no tiene problemas con las corrientes del PRD, sino solamente con una de ellas –la de Robles–, con la que coincidentemente viene enfrentándose desde la selección de candidatos a alcaldes para las elecciones de octubre pasado.

Aunque se moleste y pase al ataque ad hominem al llamarme “matraquero”, la única razón visible de ese distanciamiento con el grupo de Robles es que, como escribí en la columna referida, el senador está convencido de que éste empuja a otro a la candidatura del PRD para gobernador del estado, condición a la que aspira Chavarría y para lo cual, según se dice en los corrillos perredistas, espera el apoyo de los chuchos, a quienes no toca ni con el pétalo de una mención.

Dice el senador que aquella es una conclusión “sesgada”; que si ya tengo alguna “información confidencial de la cúpula, tan dada a decidir en la oscuridad”. Cualquier ciudadano mínimamente informado sabe que el ex alcalde de Acapulco, Zeferino Torreblanca Galindo, ocupa el primer lugar en la lista de candidatos plurinominales de la Quinta Circunscripción, y que esa ubicación contiene un mensaje político. ¿O no?

Más adelante, el senador dice que “aún no hay candidato del PRD a gobernador, y no lo habrá hasta que lo nombren los perredistas de Guerrero”.

Sí es cierto. Que él no sea el favorito de “la dirección nacional” no quiere decir que no vaya a ser el candidato a gobernador. No importa lo que digan Rosario Robles –o en su momento Andrés Manuel López Obrador–, pues al candidato “lo nombrarán los perredistas de Guerrero”, cualesquiera sean éstos si se concreta la cruenta lucha por la candidatura a gobernador que anuncian sus principales dirigentes.

Por eso no es muy creíble –y lamento decirlo– que el senador realmente esté interesado en “la recuperación del proyecto original del partido, aquel que en 1988 y después en 1989 planteó la democratización de nuestro país y el establecimiento de la justicia social, mediante la construcción de un instrumento de lucha al servicio del movimiento popular”, como lo dice en su carta.

Por su trayectoria dentro y fuera del PRD, a Chavarría se le ubica más en la corriente de los pragmáticos, los mismos a los que se critica en el desplegado del 5 de mayo. Y el único motivo por el que lo firmó no es su interés por participar en ninguna refundación del PRD, sino solamente el de pintar públicamente una raya frente a quienes ya ha ubicado como sus principales obstáculos para ser candidato a gobernador.

Si actuara defendiendo principios, vería la incongruencia de escribir que los integrantes de “la dirección nacional” violentaron no sólo la legalidad del partido, “sino la misma legislación electoral, lo que propició demandas de algunos militantes, además de que rompieron delicados equilibrios políticos internos, atropellando los derechos de muchos militantes, en aras de extrañas alianzas con fuerzas y personajes poco significativos”, para más abajo decir que ningún candidato de Guerrero cae en esta condición. ¿Pensarán lo mismo Florentino Cruz Ramírez y Benjamín Sandoval Melo, dos compañeros suyos que también firman el desplegado? ¿No estaba pensando el senador entonces en ninguno de sus compañeros que fue excluido de las candidaturas cuando escribió que se “rompieron delicados equilibrios internos”? ¿Que no Sandoval Melo está entre los militantes que acudió a las demandas en instancias de justicia electoral?

El senador justifica que en el desplegado se llame a votar

solamente “por los candidatos que tengan un perfil ético y de acuerdo con los principios del partido”, sin observar que allí se esconde un llamado a la inmovilidad de los perredistas en campañas de candidatos que consideren sin “perfil ético”, que en el lenguaje interno de ese partido se entiende como a los miembros de “otras corrientes”. Pero, “afortunadamente”, dice el senador, de estos candidatos no hay en Guerrero. Entonces ¿por qué su molestia con la actitud “gandalla” del CEN?

El tiempo dirá si se está formando una corriente para lanzar la cuarta candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas. Ya veremos, dijo el ciego, si se confirma lo que es ciertamente una especulación mía.       Y, por otro lado, es cierto que el senador ha venido pugnando por formar en Guerrero un frente amplio de las fuerzas democráticas para acceder a la gubernatura. Pero en el desplegado se habla de un “Frente Amplio en contra de la transición oligárquica y el neoliberalismo”, que no parece ser el mismo del que habla Chavarría.

Ciertamente,       en un partido democrático la crítica y la autocrítica debieran ser vistas como prácticas para fortalecerlo. Más temprano que tarde se verá si efectivamente estamos asistiendo a la apertura de un debate de fondo para mejorar al PRD, o a otra cosa.

 Atentamente
Juan Angulo Osorio