El escritor francés da su propia versión a partir de periódicos de la época o diarios y memorias de personas que los conocieron
Ignacio Torres / Agencia ReformaGuadalajara
Mayo 22, 2017
Para el autor francés Gérard de Cortanze la realidad es siempre una construcción compuesta por las múltiples visiones que la integran.
“Cada escritor, pintor, autor, músico y cada ser humano aunque no sea creativo, tiene una pequeña parte de esta realidad”, indicó.
Su más reciente aportación a esta creación colectiva se titula Los amantes de Coyoacán (Planeta), novela en la que retrata la relación amorosa que vivieron Frida Kahlo y León Trotsky durante el exilio de éste en México.
“No hay libros sobre este romance y cuando sentí la necesidad de escribir pude lanzarme a estudiar esta historia como si me lanzara desde un puente hacia aguas heladas sin saber qué me esperaba”, compartió el también autor de Frida Kahlo. La belleza terrible (Planeta).
Ese salto de fe, dijo, se debió al interés que le despiertan vida y carácter de Frida Kahlo al ser una mujer atípica para su contexto: escandalosa, bisexual, fumadora, malhablada en ocasiones y muy política.
“Trotsky tuvo esa gran importancia en la Revolución Rusa, creó el Ejército Rojo y se encuentra repentinamente en México, país del que ignora todo. Me interesó tratar de entender qué hilo secreto llevó a estos personajes a conocerse y quererse contra todo pronóstico”.
Al no existir fuentes bibliográficas para documentarse sobre este episodio en la historia personal de la pintora y el revolucionario, el autor galo acudió a otras fuentes como periódicos de la época o diarios y memorias de personas que los conocieron.
“La idea fue seguir la cronología de esta historia pero al mismo tiempo no hacer una novela histórica, sino una novela que escoge decir una verdad que es la mía”.
Al pasar por su visión como escritor, aclaró, el romance entre Frida y Trotsky deja de ser objetivo para convertirse en el resultado de su lectura de la historia universal y de México, pero también de los pequeños detalles que le dieron los diarios consultados.
“Ningún evento puede ser descartado. Importa tanto un pequeño viento como un huracán. Si ponemos una cosa detrás de la otra, las grandes y pequeñas, constituyen finalmente una vida”.
Parte fundamental de la vida de Trotsky, destacó De Cortanze, fue Natalia Sedova, su esposa, personaje que en su novela tiene un lugar destacado.
“De esa mujer nadie habla, pero era una verdadera militante política que hizo más que apoyar a su esposo”.
Además de esta reivindicación, confesó, el ambiente del México de la década de 1930 le recuerda al de París en la de 1970 con la presencia de autores latinos como Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Álvaro Mutis y Carlos Fuentes a quienes conoció.
“Esta gente que se reúne, discute y platica, estos intercambios. yo habría podido participar muy bien en esa tropa. Es un libro a la vez luminoso marcado por un amor fulgurante y profundamente nostálgico porque me permite recordar esa época”, finalizó.
“No soy trotskista, me interesó escribir sobre este hombre porque en el momento en que piensa que todo lo perdió conoce una pasión como nunca antes con Frida Kahlo”, puntualizó Gérard de Cortanze.