El pasado sábado en el Palacio de Bellas Artes se celebró el aniversario de la compañía de danza contemporánea, que el bailarín y coreógrafo ayudó a crear en la Universidad Autónoma de Guerrero en 1982
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Julio 21, 2017

El bailarín y coreógrafo Serafín Aponte aseguró que la celebración el pasado sábado 15 de junio por la noche en el palacio de Bellas Artes de los 35 años de la compañía de danza contemporánea Barro Rojo, que él ayudó a crear, es la reivindicación de un proyecto que a la fecha está vivo y tiene un público que lo quiere.
En entrevista telefónica a la Ciudad de México, comentó que “de principio fue un espacio de reencuentro, de alegría, entre compañeros y colegas que hemos estado formado en distintas etapas y generaciones a Barro Rojo; creo que lo que se dio constancia es la continuidad de un proyecto que de alguna manera sigue vital sigue fuerte y ante todo, que sigue despertando la atención del público no especializado de danza sino el público en general que sigue a Barro Rojo”.
Estos 35 años de alguna manera ha sido una posibilidad de estar nuevamente de cerca al grupo, destacó, recordando que en 1994 inició una carrera como solista y luego, con su propia compañía aunque aceptando que siempre se le asociará con Barro Rojo en la entidad “por ser el único guerrerense que se mantuvo en el proyecto por más de 12 años”.
Aponte Nájera recordó que los inicios de Barro Rojo están en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), en 1982, “en aquel proyecto de Universidad Pueblo que de alguna manera abanderó Rosalío Wences Reza (el rector de ese entonces), donde se veía la actividad universitaria desde lo académico pero también desde los científico, lo cultural y lo artístico en una idea de ver a una universidad fortalecida en todos los ámbitos de la formación”.
Ahí, dijo “viví un momento de auge de la universidad en este contexto y obviamente se forma Barro Rojo, algo que coincidía plenamente con mi manera de ser y de pensar”. Añadió que Barro Rojo era además una respuesta desde la danza a las injusticias sociales de una generación de las que nadie quería hablar.
Ello, precisamente en 1982, y aunque por dificultades principalmente falta de diversos apoyos tuvieron que migrar a la Ciudad de México algunos años después (aunque en el inter realizó varias viajes al extranjero), el espíritu de la agrupación continuó.
Esta celebración enmarcada el pasado sábado dentro de la clausura del Encuentro Nacional de Danza, “estos 35 años lo que respaldan, de alguna manera es precisamente ese origen, creo que es muy importante saber que en Guerrero hay posibilidades de desarrollar proyectos siempre y cuando haya una necesidad real tanto de los protagonistas como interés por parte de las instituciones de cultura”.
Estrenan coreografías en Bellas Artes
Con el estreno de las coreografías No me voy, sólo vuelo, en torno al núcleo familiar y los padres ausentes, así como Travesías, que aborda el tema de los migrantes, la compañía dancística Barro Rojo celebró el sábado pasado con una magna función sus 35 años de trayectoria en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.
La compañía fundada por Serafín Aponte, Daniela Heredia, Arturo Garrido y Rodolfo Reyes, actualmente es dirigida por Laura Rocha y es uno de los referentes de los movimientos dancísticos nacionales que han marcado un puente entre el siglo XX y el XXI.
El programa abrió con el estreno de la coreografía No me voy, sólo vuelo, pieza dirigida por Francisco Illescas y Laura Rocha que aborda el complejo tema del entorno familiar cuando el padre está ausente, así como los lazos filiales que nunca desaparecen, aún cuando los hijos deciden emprender su propio camino.
Con ropas gastadas, pantalones de mezclilla, jorongos y sombreros, los miembros de la compañía recrean el viacrucis que viven muchos compatriotas al aventurarse en busca de mejores oportunidades al vecino país del norte.
En uno de los momentos más conmovedores de la pieza los bailarines agrupados en dos filas forman con sus brazos, primero un puente y luego un túnel por el que van pasando sus compañeros de un lado a otro de la frontera.
El público reunido en la Sala principal del Palacio de Bellas Artes celebró con aplausos y ovaciones el final. (Redacción).