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Buscan quitar los estigmas a la depresión en la obra de títeres Django con la soga al cuello

Agencia Reforma Ciudad de México El escenario que recibe a los espectadores es, a la vez, un estudio cinematográfico y un gabinete de curiosidades. Para llevarse a cabo cada noche, la obra Django con la soga al cuello requiere de seis cámaras de video, una estación de edición, otra de sonorización, más de una decena … Continúa leyendo Buscan quitar los estigmas a la depresión en la obra de títeres Django con la soga al cuello

Marzo 27, 2025

Agencia Reforma

Ciudad de México

El escenario que recibe a los espectadores es, a la vez, un estudio cinematográfico y un gabinete de curiosidades.
Para llevarse a cabo cada noche, la obra Django con la soga al cuello requiere de seis cámaras de video, una estación de edición, otra de sonorización, más de una decena de sets, un elenco de títeres, una galería de miniaturas y dos músicos en vivo.
La historia, paradójicamente, cautiva por su sencillez: un dramaturgo intenta escribir una obra feliz, esperanzadora, en medio de tiempos inciertos, pero su protagonista está decidido a quitarse la vida.
Todas las miradas del Teatro Juan Ruiz de Alarcón, en el Centro Cultural Universitario de la UNAM, se posan entonces en el melancólico semblante de Django, un títere de fino bigotito recortado, pulcramente ataviado de traje y con una soga anudada alrededor del cuello.
Esta premisa es confiada al público por el autor mismo de la obra, Antonio Vega.
“Yo he lidiado con depresión y es algo que no creo que tenga cura tal cual, pero hay una manera de aprender a vivir con ella y de aprender a volver a encontrar este amor por la vida, este entusiasmo”, explica el dramaturgo en entrevista.
“Nunca he tenido tendencias suicidas, pero sí he lidiado con depresión y lidio con depresión, y creo que hay que desestigmatizar el tema y hablar de las cosas como son; yo quería hablar de esto que es tan fuerte, pero de una manera luminosa y esperanzadora”.
La obra toma forma a partir de un despliegue minuciosamente cronometrado de recursos escénicos y cinematográficos, para poder poder crear en vivo lo que Vega describe como una “pequeña película artesanal”.
Antes de narrar la historia de Django, el también director de la obra explica a la audiencia que el proyecto nació durante la pandemia de Covid-19, mientras él y su mancuerna creativa en la compañía Por Piedad Teatro, la actriz Ana Graham, pasaban el confinamiento en Nueva York.
En su departamento, encerrados, crearon la película de forma completamente casera, echando mano de cualquier cosa que hubiera a la mano para dar vida a los personajes y escenografías.
Esta primera versión, realizada con una beca de la compañía neoyorquina The Play Company y un apoyo de 59E59 Theaters, se ha transformado para la escena bajo el auspicio de Teatro UNAM.
Mientras Vega interpreta una versión de sí mismo que duda sobre qué destino escribir para Django, una variedad de sets en miniatura desfilan por el escenario ante seis cámaras, bajo la dirección de Graham.