En un comunicado, la agrupación manifestó su rechazo tajante al esquema administrativo que la dependencia pretende aplicar en el recinto, denominado “Centro Generador”
Julio 24, 2026

Erika P. Bucio / Agencia Reforma
Ciudad de México
El Comité de Defensa de la Casa del Poeta Ramón López Velarde rompió el diálogo con la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y trasladó sus exigencias a la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, y al Congreso capitalino.
En un comunicado difundido ayer, el colectivo rechazó de manera tajante el modelo administrativo anunciado por la dependencia para el recinto, como Centro Generador, y demandó la creación de “un nuevo régimen jurídico” que refunde la institución.
“El Comité de Defensa de Casa del Poeta no participará en mesas, consultas y convocatorias en tanto no se detenga la propuesta administrativa de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y no se atienda la propuesta de la refundación jurídica de la institución”, advirtieron.
Amagaron también con solicitar a las autoridades federales que declaren a la Casa del Poeta como “institución de naturaleza federal”, si sus demandas no son atendidas por el gobierno capitalino.
El pronunciamiento responde al comunicado del 13 de julio de la titular de la Secretaría de Cultura local, Ana Francis Mor, en el que anunció una convocatoria pública para designar al nuevo director del recinto y el registro del inmueble como Centro Generador de la propia dependencia.
Con esa figura, según dijo, los ingresos que el recinto genere podrían reinvertirse en la propia Casa del Poeta.
Para el Comité, ese modelo significaría en los hechos la explotación comercial del inmueble, incluso la renta de espacios, la producción de espectáculos y “la conversión del Café-Bar Las Hormigas en un negocio lucrativo concesionado”.
“En suma, para desfigurar su naturaleza literaria y convertir a la Casa del Poeta en un espacio rentable de la zona, eliminando la gratuidad que la caracterizó e imponiendo sobre ella una visión patrimonialista y neoliberal de la cultura que nada tiene que ver con la izquierda, y mucho menos con la poesía”, criticó el Comité.
Por otra parte. el colectivo calificó de “grosera insistencia en la mentira” la versión de que la vocación histórica de Las Hormigas ha sido “el diálogo creativo de naturaleza interdisciplinaria”.
Fue justamente el proyecto de convertir el café bar en el primer cabaret público de la Ciudad de México y de renombrar el recinto como Casa de las Palabras, intentos de los cuales desistieron las autoridades, lo que detonó la protesta de la comunidad literaria.
El Comité exige un nuevo régimen jurídico para el recinto “con el instrumento legal más adecuado”, que defina objeto social, régimen de gobierno interno y partida presupuestal específica para su operación y mantenimiento, y que respete “la historia, la identidad y las políticas institucionales que rigieron durante treinta años a la institución hasta la extinción del comodato.
“No tuvo nunca por objeto ser una institución comercial ni de lucro, tampoco ser una Casa de Cultura, ni centro de reunión vecinal, sino una institución especializada dedicada a la memoria y legado del poeta Ramón López Velarde”, recordaron.