¿Qué resultados se esperan obtener con este programa? ¿Se pueden medir o evidenciar?, se pregunta el especialista en marketing cultural, Javier Reyes. Si hay interés en promover el orgullo guerrerense se podría empezar con la gestión de recursos para realizar más actividades, así como para el pago de adeudos a creadores y a los propios trabajadores de la Secretaría de Cultura del estado que llevan meses sin cobrar, afirma la escritora Adriana Ventura
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Agosto 10, 2017
Miembros de la comunidad cultural expresaron su dudas sobre el alcance del programa Orgullo Guerrero anunciado por el gobernador del estado Héctor Astudillo y que pretende, en una primera etapa y con la colaboración de diferentes secretarías –entre ellas la de Cultura estatal–, proyectar cápsulas cinematográficas de guerrerenses destacados, a manera de promocionar los valores de la entidad y ayudar a reconstruir el tejido social.
Primero en redes sociales y luego consultados telefónicamente, promotores culturales y creadores mencionaron entre otras cosas que si en verdad hay interés en promover el orgullo guerrerense se podría empezar con la gestión de recursos para realizar más actividades, así como para el pago de adeudos a creadores e incluso de los propios trabajadores de la Secretaría de Cultura del estado que llevan meses sin cobrar.
La escritora Adriana Ventura escribió en redes sociales: “Si de verdad la institución (la Secultura) y quien la dirige estuviera interesado en promover el orgullo guerrerense podría empezar pagando a los trabajadores, gestionando el recurso para que las ferias de libro, festivales y otros eventos puedan planearse con tiempo y los organizadores no tengan que andar pastoreando el recurso”.
“Si tienen ganas de promover el orgullo guerrerense podrían empezar por designar un presupuesto para que se publiquen varios libros que merecieron premios o que participaron en convocatorias como el (Premio estatal de cuento y Poesía) María Luisa (Ocampo), el Premio joven, la colección editorial, la antología de poesía para niños, libros que están atorados desde hace más de 2 años por falta de presupuesto, supongo”.
“Insisto, si esto se trata de nominar y de promover a los guerrerenses destacados, yo nomino a los trabajadores de la Secretaría que sacan adelante lo poco de cultura que hay en Guerrero y lo hacen con el estómago vacío”, concluyó quien reveló que precisamente en redes fue nominada para ser uno de los orgullos de Guerrero.
En el mismo tono, la también escritora Brenda Ríos comentó que “el #OrgulloGuerrero debe comenzar en el respeto a los trabajadores y a los creadores. No en hacer una marca sobre algo hacia fuera. Me gustaría tener orgullo de funcionarios dignos, honestos y congruentes”.
En charla telefónica posterior, añadió que “no entiendo muy bien de qué va el programa, me metí a la página y vi de todo un poco hasta que estamos orgullosos del limón y del aceite de coco por lo que no entiendo bien cuál es el papel de los creadores dentro de todo lo demás”.
Por su parte, el especialista en marketing cultural y también escritor, Javier Reyes cuestionó la falta de otro tipo de profesionistas como parte de la imagen de Orgullo Guerrero.
“Sólo preguntaré: ¿Por qué no hay académicos, investigadores y otro tipo de profesionistas? ¿No los hay? ¿Cómo estos cortos fomentan la reconstrucción del tejido social?, ¿Cuál es ese verdadero carácter del guerrerense?, Los guerrerenses ¿sólo tenemos un patrimonio cultural significativo?”.
Del mismo modo, añadió: ¿Qué resultados se esperan obtener con este programa?, ¿Se pueden medir o evidenciar esos resultados?, con este programa ¿se atenderán los problemas más graves del estado, como violencia, marginación y pobreza?”.
“No hay una única cultura guerrerense (ni mexicana), y duele la carencia de deportistas, académicos, científicos o empresarios (éticos) guerrerenses, ¿no los hay?”, añadió posteriormente en charla telefónica.