Erika P. Bucio / Agencia Reforma Ciudad de México Al plantearse la pregunta filosófica de Baruch Spinoza, ¿sabemos lo que puede un cuerpo?, la respuesta del coreógrafo Shantí Vera (Comitán, 1986) resulta contundente: “Si alguien puede, son las madres buscadoras”. Es una certeza que funda en la práctica de cuidado de estos colectivos de mujeres … Continúa leyendo El coreógrafo Shantí Vera hace un homenaje a las madres buscadoras de desaparecidos
Julio 16, 2026
Erika P. Bucio / Agencia Reforma
Ciudad de México
Al plantearse la pregunta filosófica de Baruch Spinoza, ¿sabemos lo que puede un cuerpo?, la respuesta del coreógrafo Shantí Vera (Comitán, 1986) resulta contundente: “Si alguien puede, son las madres buscadoras”.
Es una certeza que funda en la práctica de cuidado de estos colectivos de mujeres que rastrean a sus miles de personas desaparecidas en el país.
“En la historia de la humanidad, las que pueden son las madres, y son las que han sostenido, tejido y cuidado al mundo que tenemos hoy”.
A ellas honra con ¿Qué puede un cuerpo?, “un conjuro para hacer que todas las personas desaparecidas regresen a casa”, en palabras del director artístico de la compañía Cuatro X Cuatro.
Vera partió de la pregunta de Spinoza, asociada a la condición humana, la sensibilidad y la fragilidad, e incorporó el concepto de leib, cuerpo en alemán antiguo, que retoma de Friedrich Nietzsche: el cuerpo vivido, la experiencia subjetiva, el vehículo para percibir el mundo, distinto del körper, el cuerpo físico, anatómico.
“Tengo una pregunta que ha ocupado la práctica de Cuatro X Cuatro desde hace muchos años: ¿Cuál es el lugar que ocupan los cuerpos dentro del mundo del capital integrado? ¿Cuál es el lugar que ocupan en la historia del pensamiento occidental? ¿Cuál es el lugar que ocupan los cuerpos en México?”, formula el coreógrafo.
Eso los llevó a una certeza más que a una pregunta: nadie sabe lo que puede un cuerpo. Pero no en cuanto al potencial físico, saltar más alto o ser más fuerte, conceptos que “han sido cooptados por el capital”, dice, sino en función de la sensibilidad y la fragilidad.
Lo leve, el cuidado, la ternura, el tejido, lo que sostiene… son conceptos bien recibidos en el arte, defiende el también bailarín y pedagogo.
“Creo que la danza, el teatro, las artes son el territorio vital para volver a poner al cuerpo como el primer territorio de encuentro sensible con el mundo, el primer territorio de pensamiento sensible”, argumenta.
Si bien la obra tiene en Spinoza y Nietzsche el soporte abstracto, el coreógrafo lo aterriza con el trabajo de las madres buscadoras documentado en investigaciones periodísticas.
Cita Desaparecido es un lugar, de Daniela Rea, en Pie de Página, sobre los lugares de búsqueda, y Los Jornaleros Forenses, de Wendy Selene Pérez y Paula Mónaco Felipe, en Gatopardo, ganador del Premio Nacional de Periodismo, sobre una cuadrilla de seis hombres que, pagados por familiares de desaparecidos, buscan rastros en fosas clandestinas.
El imaginario de las últimas tres décadas en México está atravesado por la violencia.
El coreógrafo y su familia la vivieron en carne propia con el asesinato de Nadia Vera, su hermana, antropóloga, activista social y defensora de derechos humanos, ocurrido en la colonia Narvarte en 2015.
Tras los sucesos, el artista escénico le ha dedicado varias obras, entre ellas, País/Gravedad, y reunió en el libro Cartas a la primavera las misivas que le escribió.
¿Qué puede un cuerpo? nace también del duelo por ese asesinato y de la urgencia de encontrar en el arte “un espacio para hacerse las preguntas esenciales” sobre la violencia y las desapariciones.
“¿Cómo podemos conjurar para que eso se disuelva, para que ese peso se haga leve?”, plantea.
“Creo que las artes tienen esa posibilidad de relacionarnos con aquello que nos aterroriza sin que nos haga daño”.
En la obra, una joven conjura a sus ancestros desde las montañas chiapanecas mientras teje con sus movimientos “una profunda práctica de cuidado” que alude a la tarea de los colectivos de búsqueda.
La palabra es parte de ese conjuro.