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Martes 04 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Cultura  

El dibujo, la pasión oculta detrás del cineasta Nicolás Echevarría, también interesado en la música

El director de Cabeza de Vaca mostrará su trabajo en la Galerie Pepe

Abril 22, 2026

Francisco Morales / Agencia Reforma

Ciudad de México

El mundo lo conoce como cineasta, pero Nicolás Echevarría confiesa que, en realidad, lo único que recuerda haber hecho toda la vida, de manera constante, es dibujar.
Esto no implica, sin embargo, que su quehacer fílmico y el de artista plástico estén completamente disociados –por el contrario–, sino que uno de ellos ha permanecido mayormente oculto de la vista del público.
“Yo siempre, desde niño, lo único que he hecho toda mi vida es dibujar y, al principio, como yo dibujaba más o menos bien, mi destino como profesión andaba por el camino de la arquitectura”, recuerda en entrevista.
Al final, no fueron ni la arquitectura ni la música, una tercera vocación, las disciplinas que determinaron su trayectoria creativa, pero es posible afirmar que todos sus documentales y largometrajes de ficción, como el emblemático Cabeza de Vaca (1990), están enraizados en su vocación de artista plástico.
Lo anterior queda plenamente demostrado en la exposición que la Galerie Pepe (Amsterdam 123, Condesa) alista para ser inaugurada mañana, y que representa la primera de Echevarría como artista plástico y no como cineasta.
Se trata de casi 30 dibujos realizados con guache y una reunión de los cuadernos de trabajo con los que Echevarría (Tepic, 1947) ha concebido sus películas, sobre todo, a partir de una conjunción de dibujos, pinturas, collages, recortes de libros y bocetos de producción y vestuario.
En esta muestra, el vínculo más cercano con la cinematografía son, definitivamente, los cuadernos, que podrían considerarse libros de arte sin que él los haya concebido como tal.
“Siempre tengo la costumbre de que cada vez que inicio un proyecto, por una cuestión nada más de guía y de disciplina, compro un cuaderno y todas las ideas, sin tomar en cuenta la cronología o la estructura o nada, empiezo a apuntar y a dibujar las cosas que se me ocurren”, relata el realizador.
Éste es el caso de piezas de gran relevancia histórica para la cinematografía nacional, como Niño Fidencio, el taumaturgo de Espinazo (1980) y Cabeza de Vaca; esta última, obra cuyo cuaderno de dibujos fue publicado apenas el año pasado por el sello editorial Piano.
Fue a partir de este singular proyecto editorial que el galerista José Rojas y el curador Francisco Berzunza decidieron que era necesario que la faceta de Echevarría como artista plástico fuera revelada al público.
“Estoy muy nervioso, porque es como mi debut como artista plástico, que yo realmente nunca me consideré tal”, señala el creador.
Quienes hayan seguido la trayectoria del cineasta encontrarán no solamente las referencias estéticas, intelectuales y visuales de sus obras, sino también los proyectos que todavía están en construcción.
Si el cuaderno de Cabeza de Vaca tardó 8 años en conformarse, que son los mismos que la película estuvo detenida antes de filmarse, Echevarría tiene proyectos inconclusos que ya se muestran en la obra pictórica que se presenta.
Uno de ellos es su apuesta para la adaptación del Popul Vuh, un texto de la tradición maya donde sus protagonistas, los gemelos Huhnapú e Ixbalanqué son jugadores de pelota.
En la versión de Echevarría, la historia se desarrolla en un ambiente de luchadores, para hacer más contemporáneo el deporte, como se muestra en los pasajes que el cineasta ha pintado con sus ideas para la cinta.
Lo mismo con la investigación que ha realizado hasta ahora sobre el llamado “Tigre de Álica”, Manuel Lozada, un bandido y revolucionario nayarita que ya tiene su propio libro de trabajo por parte del director y cuya vida no ha podido filmar aún.
A través del arte plástico, de la cotidianidad de pensar a través del dibujo, Nicolás Echevarría construye las películas que va a filmar en un futuro.
“Siempre me he querido expresar a través de imágenes y por eso hago los libros, y por eso mi fascinación con el dibujo, porque es una manera mía de hacer guiones, aunque son guiones visuales, de alguna manera”, señala.
Las obras que se van a exponer en la muestra de Galerie Pepe, sencillamente titulada Nicolás Echevarría, incluyen autorretratos del artista en el cuerpo de animales de gran significación para las culturas indígenas, como una forma de recalcar su interés longevo por los rituales y la cosmovisión de los pueblos originarios.
Un collage reciente, pintado a partir de una fotografía suya, muestra el mito del cocodrilo que está enterrado bajo la ciudad de Teotihuacán; una imagen que, sin intenciones de hacerlo, resuena con la reciente jornada de violencia en la zona arqueológica.
A los 80 años de edad, Nicolás Echevarría debuta con su primera exposición como artista plástico y muestra que, aunque no se pueda ver a simple vista, el cine tienen otras artes que las nutren profundamente, desde adentro.