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Martes 25 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Cultura  

El gobierno federal desdeñó a la Caniem, señala el ex dirigente Hugo Setzer

Francisco Morales / Agencia Reforma Ciudad de México Durante los tres años en los que Hugo Setzer estuvo al frente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), las puertas del gobierno federal siempre permanecieron cerradas. “Fue una gestión en donde yo diría que hubo un cierto distanciamiento con el gobierno federal”, evalúa … Continúa leyendo El gobierno federal desdeñó a la Caniem, señala el ex dirigente Hugo Setzer

Marzo 20, 2025

El libro de Flor Venalonso trata de “la historia de mi abuelo materno, quien a sus alrededor de ochenta años sufre parálisis en la mitad de su cuerpo, pero también es la historia de mi abuela y los cuidados que le proporciona” Foto: Cortesía de la escritora

Francisco Morales / Agencia Reforma

Ciudad de México

Durante los tres años en los que Hugo Setzer estuvo al frente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), las puertas del gobierno federal siempre permanecieron cerradas.
“Fue una gestión en donde yo diría que hubo un cierto distanciamiento con el gobierno federal”, evalúa en entrevista.
“No fuimos recibidos por ninguna secretaría de Estado, a pesar de que solicitamos cita en reiteradas ocasiones”, continúa.
Al término de su periodo como presidente de la Cámara, Setzer se va complacido con la gradual recuperación de la industria del libro tras la pandemia de Covid-19, pero insatisfecho por la cerrazón gubernamental para tratar diversos temas de importancia para los agremiados.
De todos los pendientes, quizá el más grave –y, con seguridad, el más ríspido– es el de la política gubernamental para imponer un libro de texto único a nivel secundaria.
“Nunca hubo una cita con ninguna secretaría de Estado y estuvimos tocando la puerta en repetidas ocasiones, sobre todo en la Secretaría de Educación Pública (SEP), por el tema de los libros de texto en secundaria”, enfatiza.
De acuerdo con cifras de la Caniem, la decisión del gobierno de revertir 25 años de colaboración con las editoriales privadas tuvo un impacto de mil 200 millones de pesos para la industria a causa de los 28 millones de ejemplares perdidos.
Cuando trató de mediar sobre este tema, Setzer no sólo fue ignorado en sus peticiones de audiencia por dos titulares de la SEP, Delfina Gómez en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, y Mario Delgado en el actual, sino que recibió la franca animadversión por parte de Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos.
En sus intervenciones públicas y en redes sociales, Arriaga reiteradamente ha calificado a los libros de texto realizados por editoriales privadas como un negocio de una “bola de sinvergüenzas”.
“Lamento el nivel de discurso”, comenta Setzer al respecto. “Nosotros no hemos querido dar respuestas públicas a todos esos señalamientos, porque me parece que no es la manera.
“Yo creo que podríamos habernos sentado a conversar. De hecho, con él se rompió el diálogo muy temprano, desde octubre de 2022, creo”.
Para Setzer, más allá de la pérdida económica a la industria, que es grave, lo que subyace en la imposición de un libro de texto único es una política educativa que considera errónea.
“Es un tema que nos parece muy preocupante, que es que lo que hemos visto también a nivel internacional, porque en la Cámara tenemos comunicación con la industria editorial de todo el mundo, y éste es un modelo que no funciona prácticamente en ningún país del mundo, porque el libro de texto único no refleja la pluralidad y la diversidad de un país”, critica.
Como funcionaba hasta hace dos años era que el gobierno realizaba una compra de los libros de texto realizados por editoriales privadas y correspondía a cada escuela o maestro elegir cuál utilizaría para cada materia.
“El programa que desarrollamos lo llegamos a perfeccionar de tal manera que cada maestro de secundaria podía elegir entre seis, ocho, libros con diferentes enfoques pedagógicos de diferentes editoriales, que venían de un catálogo previamente revisado y autorizado por la propia autoridad, por la Secretaría de Educación”, detalla Setzer.
“Ahora se dice que con este modelo hay más libertad de cátedra, pero en la práctica no pueden elegir el libro de texto que les acomode más”, lamenta.
Ante la imposibilidad de dialogar al respecto, la Caniem interpuso recursos de amparo contra esta medida que todavía siguen en curso.