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Sábado 22 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Cultura  

El teatro analiza a los seres humanos más allá de lo social, resalta Estela Leñero

La escritora, que el 17 de este mes recibirá en las Jornadas Alarconianas el Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón, utilizó su tesis como antropóloga para crear sus primeras obras escénicas

Mayo 02, 2025

Francisco Morales / Agencia Reforma

Ciudad de México

Dice mucho de la dramaturgia de Estela Leñero (Ciudad de México, 1960), plena de compromiso social e indagación, que la materia prima para una de sus primeras obras de teatro proviniera de su tesis de licenciatura.
Para egresar de la carrera de Antropología Social, la autora pasó una temporada trabajando en talleres de confección de Tlaxcala, para atestiguar de primera mano las condiciones de vida de las mujeres que ahí laboraban.
Aunque la experiencia fue transformadora en muchos sentidos, algo le hacía falta.
“Desde la Universidad (Autónoma Metropolitana), en Antropología, me fui incorporando a grupos feministas, a grupos de autoconciencia que estaban emergiendo apenas, entonces como que me quedó un tanto ajustado el campo antropológico”, recuerda en entrevista.
Fue entonces cuando decidió ingresar de lleno al taller de dramaturgia que su padre, el escritor Vicente Leñero (1933-2014), impartía en su estudio, en la parte superior de la casa familiar.
“Escribir teatro me abrió la puerta a la posibilidad de profundizar en los seres humanos, en las personas, no sólo enfocándome a lo social, lo político, lo estadístico y lo económico, como era el campo de la antropología”.
Cuatro décadas después y con más de 30 obras escritas, ha sido galardonada con el Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón por el conjunto de su obra.
El jurado, compuesto por Bertha Hiriart, José Antonio Cerezo y Jaime Chabaud, destacó cualidades que han ido afianzándose y complejizándose con los años, pero que ya estaban presentes en aquella obra de teatro que provino de su tesis, Las máquinas de coser (1984).
“No sólo de asuntos que van de lo íntimo a la justicia social desde una mirada feminista, sino por sus evidentes exploraciones formales de la escritura para la escena”, destaca el acta del jurado: “Sus búsquedas en el oficio de la dramaturgia muestran un amplio diapasón de estructuras que en distintos momentos del teatro nacional contemporáneo han resultado innovadoras. Los riesgos que asume en su escritura nos parecen dignos de todo encomio”.
Con una mirada declaradamente feminista y con las herramientas de análisis antropológico que obtuvo de su formación universitaria, la autora aborda cada proyecto menos desde las certezas y más desde las incógnitas.
“Cada obra significa un reto, el hacerme una pregunta para responderla escénicamente, no sólo de contenido, sino de forma”, explica. “El teatro es el espacio para preguntarse cosas, cuestionarse cosas y tratarlas de responder”.
Así, aunque su obra es amplia, distingue algunas piezas que han resultado clave en su trayectoria o que son emblemáticas de alguna etapa de su carrera.
Su primera obra, Casa llena (1982), por ejemplo, tiene todavía una gran aceptación del público.
“Hablaba de la liberación de una mujer. Realmente esa era la intención de la obra, y creo que es clave en que impactó, o tuvo mucha recepción, tanto del público como de los creadores que la siguen llevando a escena”, reflexiona.
Su experimentación formal está bien representada en Insomnio (1993), una obra sin palabras, en un momento en la que esta perspectiva teatral aún no era muy explorada en México.
Leñero también menciona, entre otras obras, Remedios para Leonora (2016), donde evoca el universo surrealista y onírico de Remedios Varo y Leonora Carrington, y El Codex Romanoff (2004), sobre una novicia que busca santificar al arte culinario, así como su tetralogía reciente de teatro histórico, que incluye la obra Derrota luminosa: Las anarquistas y la libertad de expresión (2023).
A la par con su labor como dramaturga, ha dedicado gran parte de su carrera a la crítica teatral, a fomentar la creación a través de un taller permanente, y a los montajes escénicos con la compañía Este Lado del Teatro, junto con Gema Aparicio.
Un repositorio de la obra que será premiada el 17 de mayo, en la apertura de las Jornadas Alarconianas en Taxco, Guerrero, puede ser consultado en www.esteladodelteatro.com.mx.

Quehacer precario

Como reflexión en el 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, Leñero señala que, si bien es cierto que el quehacer teatral en México siempre ha sufrido de una precarización, esta se ha agravado con el tiempo.
“Cuando yo empecé a hacer teatro sí había más apoyos, pero igual eran muy escasos y precarios, y luchábamos todo el tiempo por conseguir un teatro, un presupuesto”, rememora.
“Ese es como el antecedente, pero efectivamente en el presente hay un agravamiento de la situación”.
Esto, explica, se debe en parte a la disminución de recursos gubernamentales para el teatro y para apoyar a sus creadores, como fue evidente en el sexenio pasado con la cantidad de presupuesto que se destinó al Megaproyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura.
“Ahora, con esta reducción de presupuesto, agreguémosle que las becas o son las mismas, o aún son menos, siendo que se han duplicado o multiplicado los trabajadores del teatro”, acotó.
Por otro lado, aunque percibe que la brecha laboral en el teatro entre mujeres y hombres se ha ido reduciendo, no han desaparecido los problemas para las creadoras: el acoso, la violencia, la invisibilización…
“Entonces, ahí hay una deuda histórica”.