La escuela Abraham Castellanos, también patrimonio cultural y afectada por el sismo del 19 de septiembre, tiene daños estructurales, alertan
Yanireth Israde / Agencia ReformaCiudad de México
Enero 13, 2018

El gobierno federal carece de recursos para pagar la renta del andamio que sostiene el templo de Nuestra Señora de los Ángeles, cuya cúpula se desplomó parcialmente tras el sismo del 19 de septiembre.
El 22 de enero se retiraría la estructura, según comunicaron los encargados de la restauración al director de la Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis de México, José de Jesús Aguilar Valdés.
“Por falta de recursos del gobierno federal están a punto de caer 300 toneladas que pueden propiciar un efecto dominó y un gran derrumbe”, advirtió el sacerdote en referencia al peso de lo que queda de la cúpula en el inmueble de la colonia Guerrero.
“Había soportado inundaciones, incluso el terremoto de 1985, pero en este último temblor cayó la mitad de la cúpula. Esto produjo daños en la parte inferior, al caer el material, y se descubrió que la iglesia no está cimentada sobre tierra firme, pues había una antigua acequia”, expuso en entrevista.
A medida que avanza el tiempo y los movimientos sísmicos se multiplican, las grietas se agravan en el templo mariano más importante de la Ciudad de México, después de la Basílica de Guadalupe y de la Catedral Metropolitana, advirtió el sacerdote.
“Antes, las grietas no permitían paso de luz, estaban cerraditas; ahora, a través de ellas, puedes ver la luz. Hay dos dovelas (piedra central de un arco) a punto de caer. ¿Qué significa eso? Los arcos caerían completos si se quita el andamiaje”.
Los “testigos” o placas de yeso que se colocaron a lo ancho de los resquebrajamientos dan cuenta del peligro: cinco se han roto ya por el agrandamiento de las grietas en la cúpula restante, detalló Marco Antonio Fuentes, sacristán de la parroquia.
La renta y colocación del andamio fue la solución adoptada por la dirección de Sitios y Monumentos de la Secretaría de Cultura (SC) y la empresa de restauración Sakbé para apuntalar el recinto, mientras definen el proceso de intervención.
“El problema es que si retiran el andamio, hay el gran peligro de que caigan los arcos, las 300 toneladas del resto de la cúpula y las columnas, en un efecto dominó, pudiendo afectar a los vecinos que viven en el perímetro del inmueble religioso, causando daños mayores, sin quitar la posibilidad de pérdidas humanas”, previno Aguilar Valdés.
El sacristán agregó que se requiere de más de 40 millones de pesos para estudios de cimentación, consolidar columnas, muros y contrafuertes antes de colocar la cúpula.
Haría falta la participación de la iniciativa privada y del gobierno capitalino en el rescate, instó Fuentes. Aguilar Valdés sugirió la compra del andamio –se estima un costo de 750 mil pesos–, que se podría aprovechar después en otras construcciones afectadas por el sismo.
Reforma consultó a Sitios y Monumentos de la SC para conocer el monto del alquiler del andamio, sin obtener respuesta.
Lanzan llamado de ayuda por escuela dañada
La escuela Abraham Castellanos, que ocupa un edificio catalogado como patrimonio por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), resultó con daños estructurales a causa del sismo del 19 de septiembre y requiere atención inmediata, apremia Martha Jarquín, coordinadora de Acciones de Gobierno de la Autoridad del Centro Histórico.
Aunque profundas, las grietas en el inmueble de los años XX del siglo pasado –ubicado en Aztecas 4, colonia Centro– no eran visibles: fueron descubiertas cuando personal de la Fundación Carlos Slim retiró aplanados mientras reparaba daños menores.
“Por eso emitimos la alerta de que hay que levantar aplanados para hacer un mejor diagnóstico”, destaca Jarquín.
Al involucrar cuestiones estructurales, las autoridades educativas deben realizar un dictamen y definir un procedimiento de intervención, explica.
Se ha pedido tanto a la Secretaría de Educación de la Ciudad de México, como al Instituto Local de la Infraestructura Física Educativa del Distrito Federal (Ilife), definan los lineamientos para esta obra –que la fundación Slim está dispuesta a emprender–, sin que ninguna responda hasta ahora.
“Hay un riesgo de que pueda suceder algo, porque (en los alrededores) hay vendedores y gente todo el día”, advierte Jarquín.