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Cultura  

Exaltan la vigencia del Guernica de Picasso por la violencia mundial actual

La pintura surge de un hecho muy específico, pero se encuentra por encima de las circunstancias que la provocaron, indica historiadora de arte

Junio 03, 2017

Teresa Martínez / Agencia Reforma

Monterrey

La tragedia que Pablo Picasso plasmó en el Guernica no solo se refiere al ataque de los alemanes a la población vasca en 1937. Lamentablemente, sigue reflejando las crisis actuales.
El 4 de junio de 1937, el pintor malagueño concluyó el mural, impactado por el bombardeo ocurrido el 26 de abril de ese año, durante la Guerra Civil Española.
Desde 1992 se exhibe en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Millones de espectadores han sido atraídos por la gran imagen.
“El público conecta de forma inmediata porque Guernica es una expresión de dolor real, una tragedia que afecta a personas y a familias que nos resultan muy próximas: madres e hijos, casas ardiendo. vemos escenas como éstas a diario en televisión”, expresa María Dolores Jiménez Blanco, historiadora de arte y experta en la obra de Picasso.
“Son imágenes tristemente llenas de actualidad en una época tan cargada de guerras y destrucciones como los siglos XX y XXI”.
Aunque Guernica surge de un hecho muy específico, se encuentra por encima de las circunstancias que la provocaron, indica Jiménez Blanco. No hay datos del hecho que la inspiró.
“Es un lamento de carácter universal, y por eso es también nuestro lamento, el de cada generación que lo contemple, el de cada espectador”, reflexiona la catedrática de la Universidad Complutense de Madrid.
Ejemplos hay muchos, dice Alejandro Ugalde, catedrático de historia del arte en la Universidad Iberoamericana, desde la Segunda Guerra Mundial, hasta los conflictos del presente.
“Desgraciadamente, todo lo que Picasso dice acerca del uso de la tecnología con fines de destrucción masiva en el caso de la población de Guernica, es algo que ha seguido sucediendo en diferentes lugares en estos 80 años”.

Espacio cubista

Aunque visualmente podría relacionarse con el cubismo, el Guernica no es precisamente una obra cubista, destaca Rosario Peiró, jefa del área de colecciones del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
“El cubismo es un movimiento que Picasso fundó y dejó en el año de 1925. (Guernica) es un cuadro que tiene un estilo muy personal del Picasso en el que hay elementos de la descomposición del espacio cubista, como elementos de un cierto surrealismo”.
Así, Picasso concibe el cuadro de historia más importante del siglo XX, considera Peiró. Una de sus influencias es la serie de grabados Los desastres de la guerra (1810-1815), en los que Francisco Goya muestra el horror de la Guerra de la Independencia Española.
El Guernica marca un clímax en el cuerpo de obra del artista y refleja la tensión del momento, desde los problemas socio-políticos en España, como la crisis económica de 1929 y el ascenso de los totalitarismos en Europa, apunta Jiménez Blanco.
Además, se combina con el cuestionamiento hacia las vanguardias, porque buscaban el deseo de libertad y experimentación, en una época que exigía un posicionamiento político al artista. También Picasso vivía tensiones amorosas.
“Guernica es la pieza que marca el momento de mayor conciencia histórica por parte de Picasso: hace visible su conciencia de estar en el mundo, de estar en la historia (y en la historia del arte) y tener un papel importante que jugar”, dice Jiménez Blanco.
Es posible que Picasso se haya influido de los muralistas, pues el Guernica es una obra de grandes dimensiones con contenido político, sugiere Ugalde.
“Lo que está pintando Picasso, que es una crítica a la guerra y el fascismo, es algo que los artistas mexicanos estuvieron pintando en los años 30 en México y Estados Unidos”, observa el catedrático en historia del arte en la Universidad Iberoamericana.
Inspirada en el dolor y la tensión humana, esta obra permanece como un recordatorio de la tragedia y un llamado a la sensibilidad.

Sus elementos

En vida, Picasso se rehusó a explicar el significado de la obra y sus elementos, indica Rosario Peiró.
“Es un cuadro poblado por mujeres y animales. No hay hombres. Los hombres que están en la pintura están o muertos o son esculturas, por lo tanto es un cuadro profundamente femenino”, reflexiona la jefa del área de colecciones del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Para guiar al espectador, María Dolores Jiménez Blanco, experta en la obra de Picasso, analiza algunos elementos de la obra.
1. Madre que llora con su hijo en brazos
Es la figura más importante de la obra porque es el símbolo de todas las guerras, el desgarro mayor que puede conocerse y revierte el símbolo cristiano por excelencia, el de la Virgen sujetando en su regazo un niño lleno de vida. Picasso la concibe desde los bocetos. También en su obra posterior hay referencias a la mujer llorando.
2. Mujer con edificio en llamas
Recuerda que el bombardeo destruyó ciudades, no ejércitos, e incidió sobre todo en población civil, en familias y no en soldados.
3. Toro
Es la fuerza de lo irracional, también simboliza lo español, aunque en realidad es un ícono ancestral de la cultura mediterránea, desde Creta, que Picasso representa a lo largo de su carrera.
4. Caballo
Se ha interpretado de formas diversas: es la representación del grito de todas las víctimas, hasta el de la cultura crispada y rota. También lo entendemos como parte de una escultura que se quiebra y su jinete sería el muerto fragmentado que aparece abajo.
5. Lámpara
Su forma le da una ambigüedad entre la figura del sol y una lámpara. habla de esa industrialización del conocimiento que ha llevado a la destrucción. La luz ya no viene de un sol bondadoso, sino de la ciencia que sustituye a Dios. Y pone a prueba la capacidad del hombre para destruir.