Lourdes Zambrano / Agencia Reforma Ciudad de México Cix Mugre ya perdió la cuenta de cuántos murales ha realizado en casi dos décadas de carrera dentro del grafiti. Saca un cálculo veloz y dice que, en los últimos seis años, ha hecho, en promedio, entre 18 y 20 por año. Antonio Triana es su nombre … Continúa leyendo Exporta el grafitero Cix Mugre su estética mexicanista a diversos confines del mundo
Junio 11, 2017
Lourdes Zambrano / Agencia Reforma
Ciudad de México
Cix Mugre ya perdió la cuenta de cuántos murales ha realizado en casi dos décadas de carrera dentro del grafiti.
Saca un cálculo veloz y dice que, en los últimos seis años, ha hecho, en promedio, entre 18 y 20 por año.
Antonio Triana es su nombre real y se inició en el grafiti durante la secundaria, en Tláhuac. Un poco por moda, siguiendo los pasos de un par de amigos.
“Me tocó todo el recorrido del grafiti, desde que te buscas tu placa hasta que sales a las calles a ser ilegal, a rayar zaguanes, bardas, hasta rayar vidrios con piedra. Estuve así como cuatro años y luego vino el grafiti legal”.
Y el pasatiempo devendría en profesión.
Desde un sitio que lo ubica ya como uno de los grafiteros mexicanos de mayor proyección internacional, se define: “Me identifico con el psychedelic pop, con el arte visionario y el neomexicanismo”.
Ha impreso su trabajo en países como Inglaterra, Francia, Portugal, Holanda, Egipto, Estados Unidos y Austria, y pasa sus días entre festivales de street art y psycho.
Irónicamente, no ha pintado ningún mural en México en los últimos dos años.
“Es curioso, no sé por qué… Como dice el dicho, uno no es profeta en su tierra”, lanza en entrevista.
Nació en Coyoacán en 1983. Creció en Tláhuac y ahora vive en Milpa Alta, que conserva un aire rural, mexicanista.
Sus muros son reconocibles por temas evidentemente relacionados con la cultura nacional, actual y prehispánica, y los colores estridentes.
Su estética abreva de las tonalidades ácidas del pop sicodélico, que imitan las experiencias de consumir peyote u hongos; dejar el cuerpo, provocar la introspección, reactivar los chacras.
“Para mí el estilo eres tú mismo. Te tienes que encontrar. En mi caso, fue algo muy espiritual, de saber quién soy”, cuenta Cix.
Sus murales buscan ser celebratorios, ofrecer un respiro ante la realidad estresante del país, y hacerlo en grandes formatos. Puede llegar a completar un muro de 10 metros en 7 días. Confiesa que le cuesta trabajo trazar en pequeño.
Se inclina por los elementos prehispánicos, lo cual lo atribuye a sus raíces familiares. Sus padres son de Río Manso, Oaxaca, ambos indígenas. Y aunque él nació en la capital, siempre vivió rodeado de esa raíz.
Es un artista autodidacta. Y el empleo del color, sus mezclas, lo aprendió cuando trabajó como rotulista en su adolescencia.
Admira a Jorge González Camarena, pero también a Siqueiros, Rivera y Orozco. Cada que tiene oportunidad, cuenta, visita sus murales en edificios públicos.
Cix ofrecerá el sábado 17, a las 19 horas, en Casa Picnic (Avenida José Vasconcelos 117, Col. San Miguel Chapultepec), un meet & greet donde pintará en vivo. Costo: 200 pesos.