El ganador del Premio Nacional de Dramaturgia fue internado el martes en el Hospital General de Chilpancingo, donde murió de neumonía. Sobre el homenaje que le hicieron en la Feria del Libro Guerrerense, en mayo, el autor declaró a El Sur: “Me sorprendió un poquito, y me asustó también; me dio gusto que en mi estado se reconozca mi trayectoria como escritor de dramas, que es lo que hago”
Noviembre 05, 2017

El dramaturgo guerrerense José Dimayuga Castañeda murió sorpresivamente la mañana del sábado en el Hospital General de Chilpancingo de neumonía tras complicaciones de una enfermedad, aparentemente tifoidea, que lo aquejaba desde hace semanas y que lo obligó a internarse en dicho nosocomio apenas el pasado martes.
Tenía 57 años de edad y recién en mayo pasado se le dedicó en su honor la Feria del Libro Guerrerense llevada a cabo en Zihuatanejo.
Sus restos son velados desde el sábado en la tarde y hasta este domingo en Tierra Colorada, de donde es oriundo y donde actualmente residía.
Licenciado en Filosofía por parte del Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue originalmente profesor de enseñanza primaria, dedicándose a la dramaturgia.
Ensayista y traductor del idioma inglés, entre sus obras destacan País de sensibles, primer lugar en el Concurso Nacional de Obras de Teatro de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y la UNAM, en 1994; Una mujer de tantas, mención especial en el Concurso de Obras de Teatro del ahora extinto Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) y el gobierno de Baja California, en 1995, y Hotel Pacífico, primer lugar en el Encuentro Estatal de Teatro, en Chilpancingo, en 1996.
Con la obra Afectuosamente su comadre fue finalista con mención especial en el VI Concurso Internacional de Obras Teatrales del Tercer Mundo, del ITI UNESCO en Venezuela (1993).
Ganador del Premio Nacional de Dramaturgia que convocó la Universidad Autónoma de Nuevo León en 1992 y del Premio Estatal al Mérito Civil de Literatura, Juan Ruiz de Alarcón 2010; también fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Recientemente, también fue becario del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Guerrero (PECDAG) de 2016 en la categoría Creadores con trayectoria.
Fue director de Cultura del municipio de Acapulco en 2003, durante el trienio de Alberto López Rosas (2002-2005), y fue ratificado en el siguiente trienio, en el de Félix Salgado Macedonio, dejando el cargo un par de meses después.
En 2007 aceptó nuevamente la encomienda y ese mismo año fue parte de la organización del primer Festival Internacional La Nao. Posteriormente sería director artístico del mismo festival en 2013.
En mayo de este 2017, Dimayuga fue la figura principal de la Feria del Libro Guerrerense, misma que se dedicó en su honor, y que se llevó a cabo en Zihuatanejo del 15 al 19 de ese mes.
Al respecto, Dimayuga Castañeda comentaba que “me sorprendió un poquito, y me asustó también”, pues con ello, dijo, estaría entrando en un capítulo de su vida donde se reconoce su trayectoria.
“Pero vamos, me dio mucho gusto; generalmente se dedican (las ferias) a gente difunta pero me decían que el perfil de esta dedicatoria es para creadores en activo, por lo que acepté y me dio gusto que en mi estado se reconozca mi trayectoria como escritor de dramas, que es lo que hago” (El Sur, edición del 13 de mayo, 2017).
Su última aparición en el puerto fue el 2 de agosto de 2017 y como parte de las actividades del programa Escritores en Verano en el Centro Cultural Acapulco donde dio lectura a El caso de la tía Dariela, una obra teatral inédita.
El dramaturgo y su obra
Dimayuga Castañeda celebraba que gracias a la dramaturgia se le hayan abierto las oportunidades lo mismo para montajes, lecturas, ferias, encuentros.
Asimismo, aceptaba que la comedia es lo que más abunda en su obra, “aunque yo no sé si es comedia lo que yo escribo, es creo un híbrido entre comedia, melodrama, farsa; la verdad es que no soy muy estricto o riguroso en cuanto a los géneros dramatúrgicos pero sí estoy convencido y siento que mis textos funcionan muy bien por ahí”, declaró a El Sur la primera quincena de mayo pasado.
En cuanto a temas, él mismo explicaba: “no sé, creo que (…) son dos: el amor que todo lo soluciona y la ausencia del amor que todo lo destruye, creo serían las dos premisas de mis obras que oscilan entre una otra. Es difícil hablar de la obra de uno, pero creo que son dos temas que predomina y es a la hora de desarrollarlos cuando adquieran su unicidad”, añadía, acotando que “es el lector el que final siempre encuentra otras cosas y yo no me voy a oponer a que las encuentre”.
Al referirse a José Dimayuga hay que pensar también en otros géneros literarios: ¿Y qué fue de Bonita Malacón?, editada por Jus en 2013 es una novela que muchos han celebrado.
El escritor José Joaquín Blanco escribió en la revista Nexos del mes de abril de 2008: “José Dimayuga llega a esta preciosa novela después de más de veinte años de dramaturgo”.
El hombre y su pensamiento
José Dimayuga no fue un creador ajeno a su entorno social, político y hasta económico, y lo mismo alzaba la voz por la falta de recursos para la cultura en Acapulco, el estado y en el país, que por la ola de violencia que azota a Guerrero desde hace muchos años.
Precisamente, y como parte de su discurso en el homenaje que se le rindió el pasado 16 de mayo en Zihuatanejo, en la Feria del Libro Guerrerense declaraba:
“Los tiempos por los que atraviesa el pueblo guerrerense son de verdad difíciles y complejos; en mis 57 años de vida nunca había visto tanto miedo, apuro y angustia reflejados en el rostro de gente; (hay) una inseguridad que a manera de espesa humareda cubre nuestros pueblos haciendo que la luz sea difícilmente vista”.
Hoy a partir de las 4 de la tarde en su natal Tierra Colorada habrá una misa en la casa arriba de la tienda Novedades Nancy, frente a la terminal Estrella de Oro y después será el sepelio.