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Cultura  

Hacen eco en Acapulco al llamado del acto internacional Cien mil poetas por el cambio

*En el Paralibros del Parque Papagayo, siete escritores de muy distintas formaciones expusieron ante el público algunos fragmentos de su material Óscar Ricardo Muñoz Cano Con un mosaico representativo de la poesía que se hace en Acapulco se presentó la tarde del domingo el acto Cien mil poetas por el cambio, que tiene por objetivo … Continúa leyendo Hacen eco en Acapulco al llamado del acto internacional Cien mil poetas por el cambio

Octubre 01, 2013

*En el Paralibros del Parque Papagayo, siete escritores de muy distintas formaciones expusieron ante el público algunos fragmentos de su material

Óscar Ricardo Muñoz Cano

Con un mosaico representativo de la poesía que se hace en Acapulco se presentó la tarde del domingo el acto Cien mil poetas por el cambio, que tiene por objetivo exigir cambios políticos y sociales, así como en el medio ambiente dentro de la paz y la sustentabilidad, informó Marco Antonio Luna, su organizador.
La cita fue en el Paralibros del Parque Papagayo donde siete escritores de muy distintas formaciones expusieron ante el público algunos fragmentos de su material, mismo que fue de lo arcaico hasta lo novedoso y sin tener algún eje temático que los pudiera agrupar, por lo que la muestra fue de lo más variada.
Dividido en dos rondas, con un intermedio y una sección final de preguntas y respuestas, el acto, que duró dos horas, buscó la reflexión de los asistentes, “pero hacia adentro, hacia donde las visiones de estos siete escritores”, refirió Luna.
De manera aleatoria fue que la nobel Martha Iturbide inició las rondas; el dominio de la técnica por sobre la prosa y su contenido fue la constante.
Es tiempo de más, Las horas de mi vida y Muerta en vida, fueron algunos de los poemas leídos y que fueron desde la décima, pasaron por la glosa para llegar incluso a un renga (tipo de poema japonés) y que más que impresionar por las temáticas mostraron una poesía en desuso.
En su oportunidad, Sebastián Guerra, quien recientemente presentó su nuevo poemario de la mano de la editorial Rojo Siena leyó un poema de la antología Boleros de pasión y un par de estampas, dejando ver su admiración por el poeta Francisco Hernández, a quien incluso mencionó en algunos de sus versos.
Su participación concluyó con poema en verso libre: Todos queremos ver a Olga y que más allá de lo vivaz que pudiera resultar el título, el texto resultó una evocación al pasado del autor, propio del trabajo también de Hernández, a quien se le identifica como un poeta con un discurso desarraigado del mundo interior a pesar de que apele a él.
Caso contrario el de Alondra Berber, quien leyó fragmentos de su libro El péndulo de cal y que es el resultado de un ejercicio para exorcizarse del fantasma de un ser al que amó y que ya no está, según declaró en la sesión de preguntas.
Poemas como Onirismo repetitivo o Fragmentos, hicieron que el público reflexionara con frases tales como “El milagro de despertar…” o “La urgencia de creer…” y que apelaban a la introspección.
Andrés Monroy, sin duda el poeta más ligero de todos. Incluso declaró previamente que pretendía hacer de la tarde una bonita tarde, pretensión que logró con textos como Soledad y Claroscuro donde el juego con el verso libre, las repeticiones, las rimas y algunos ripios, fue de lo más desenfadado y divertido para los asistentes que no dudaron en aplaudir al finalizar su intervención.
La escritora Claudia Castrejón por su parte leyó un texto que tenía contenido social más allá del juego poético: Bestias, poema narrativo y que habló sobre los migrantes que viajan en tren hacia Estados Unidos. Así también, Junior love, que obligó al recuerdo del primer amor entre los asistentes.
Daniel Baruc, reciente ganador de una mención en Colombia, leyó fragmentos de sus más recientes libros: La música y el vértigo y Roja iconografía de los otoños, así como tres textos inéditos.
Baruc, el más experimentado de todos los poetas presentes, dio muestra de sobriedad, precisión en el lenguaje y una mirada propia para con temas universales como el amor.
Finalmente, y sólo por turno de aparición, Ari J. González, quien mostró su gusto por la poesía narrativa, reflexiva, llena de imágenes, unas lindas, otras feas y hasta grotescas, pero todas basadas en algún punto de la realidad y que bien se podría decir, se acercarían a la denuncia social.
Flores de hoy, Levitantes, Antiteatro y Conquistas, fueron algunos de los poemas leídos por Ari, quien cerró de esa manera la participación de Acapulco dentro del acto Cien mil poetas por el cambio, mismo que año con año se realiza en todo el mundo el 29 de septiembre.