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Martes 25 de Agosto de 2026

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Cultura  

José de la Serna, poeta y youtuber que en el ciberespacio las compone

Nunca le dieron la beca del Fonca y decidió hacer videos de poesía. Estamos en un punto de quiebre tecnológico pues la gente tiene siempre el teléfono a la mano. Mañana, en el teatro Esperanza Iris de la capital del país, presentará el show En el nombre de las diosas, con lectura dramatizada de poemas y la actuación especial de Susana Zabaleta

Andrés JuárezEl Sur / Ciudad de México

Agosto 18, 2017

Ser poeta y menor de 30 años no es lo más atractivo del mundo. Pero si escribes poemas, los publicas en libros, grabas en video lecturas de tus poesías y las colocas en YouTube, sí puedes hacerte de un público que compre tus obras, te busque en internet y acuda a verte en vivo.
Eso es lo que hace José de la Serna, un joven potosino que está por presentar su tercer libro, un poemario titulado En el nombre de las diosas, en el que ha incluido —inesperadamente— “unos ensayos sobre educación”, según adelanta en entrevista con El Sur.
Este sábado a las 19 horas, en el teatro Esperanza Iris, la lectura dramatizada de poemas será abierta por Oscar Mateis, compañero del poeta en Multiverso Films, la empresa que produce los videos de José de la Serna que circulan en redes sociales. Después le seguirá la estrella del programa y el espectáculo terminará con la actuación de una invitada especial: la cantante Susana Zabaleta.
Más celebridad del ciberespacio –las vistas de sus lecturas en YouTube se cuentan por decenas de miles– que reconocido autor en el mundo de las letras, De la Serna financia de su bolsillo tanto la edición de sus libros como sus clips y sus shows en vivo. Al menos es lo que dice a sus seguidores en Facebook: “El proyecto siempre lo he manejado yo, es independiente y lo seguirá siendo, así que compren boletos, de otra manera no sé cómo voy a pagar la renta del emblemático teatro”.
En marzo pasado se presentó en Tijuana con relativo éxito de público. Vendió ejemplares, se tomó fotos y conversó “con sus fans”. Semanas más tarde, en mayo, acudió al Poemm Festival de Guadalajara, que difunde la poesía emergente en el Larva (Laboratorio de Arte Variedades). Pero De la Serna no sólo leyó poemas, sino que promovió su novela Corina. Muchos de sus fans fueron a verlo ahí también.
Es posible que a este joven nacido hace 27 años le tenga sin cuidado que no se le considere una promesa literaria: como youtuber ha conseguido hacerse de una audiencia, a la que seduce con versos sencillos y que buscan ser románticos, sin importar que los tilden de cursis y se burlen en sitios web como el de Nacho Progre, una parodia de los hombres que se dicen feministas.
Curiosamente, José de la Serna creció entre mujeres, bajo el cuidado permanente de la abuela materna, en una sociedad conservadora, marcada por la religión.
“En San Luis Potosí las escuelas son católicas y ahí fue donde me hice ateo”, afirma. Sin embargo, se contradice enseguida: cree en un dios como símbolo de creación universal, aunque sin forma ni nombre. “La figura de Dios siempre ha estado súper presente en mi vida, ya sea para bien o para mal; mi tercer libro se llama En el nombre de las diosas y es un poco sobre las divinidades”.
A los 15 años, José fue lanzado sobre una hoja en blanco. Su abuela “murió de cáncer porque no quiso ir a hacerse una mamografía”. Sólo hasta entonces todas sus tías y su madre corrieron a hacerse un chequeo.
En ésas estaban cuando el adolescente descubrió que él tampoco era inmortal. “Me hice un tacto y me encontré algo raro en uno de los testículos. Fui con el médico y me dijo que efectivamente ahí había una masa extraña y que con un ultrasonido debía verificar si era un quiste, un tumor o qué. Eso yo no se lo comenté a mi familia, solo dije ‘ya, tengo cáncer, seguro que me voy a morir’”.
El dolor por la pérdida de la abuela, el miedo ante la propia muerte y la necesidad de dejar huella de su paso por el mundo, fueron las tres rocas en las que se cimentó el escritor en ciernes. “Tenía muchísimas ganas de estar vivo. Me preocupaba morir virgen y quería dejar algo, que alguien supiera que había pasado por el mundo un niño que se llamó José de la Serna. Por eso fue que comencé a escribir”.
Frente a la posibilidad de extinguirse, se dedicó a escribir. “Si me ha de llevar la muerte, será a rastras porque no me voy a dejar”, pensó. Ocho meses después supo que el bulto era un quiste inofensivo. El “temor al abismo” se esfumó, no así el hábito de la escritura.

Desahogarte duele

Al principio escribía guiones, cuentos que después pretendía pasar a lenguaje cinematográfico. La poesía llegó sin avisar. “Nunca tuve que tomar esa decisión… El camino se fue dando solito y cuando me di cuenta ya estaba envuelto”.
–¿Por qué poesía?
–Creo en la poesía como un cristal con el que se percibe la belleza. Uno puede observar la belleza en las cosas horribles que pasan, como la muerte de mi abuela por cáncer. Hay que aprender a poner atención a los detalles, aprender a ver. Por eso la poesía.
–Nos presionan a perseguir la felicidad, buscar la euforia perpetua…
–La sociedad nos ha dicho que tenemos que estar felices siempre y nos ha enseñado qué es la felicidad, como si tuviéramos que estar en un estado orgiástico de actividades. Producir y producir y producir.
Despreciamos el momento “en el que te puedes sentar a no hacer nada, puedes esperar, puedes contemplar con una intención de cambio, de freno”, de reflexión. Un instante efímero que halla su mejor lugar en la poesía, continúa De la Serna.
“Escribir es parte de un desahogo, pero desahogarte duele, porque tienes que repensar situaciones a las que preferirías no regresar; son incómodos, pero si no se solucionan, si no los resuelves al ponerlos en papel o en cualquier forma artística, difícilmente puedes alcanzar un punto en el que te sientas feliz”.
Leer y hacer poesía es escuchar la música contenida en cada palabra. Disfrutar el ritmo y el peso de cada símbolo. Por formación psicólogo, José encuentra terapéutico escribir, pero sabe que no necesariamente sana.
–Todo de ella, uno de tus poemas, ¿es el deseo del abismo o es un estruendo de cuando estás ya en el fondo?
–Es simplemente una despedida. También nos cuesta mucho trabajo eso. A veces despedirnos de alguien pareciera un abismo… Cuando lo aceptas aprendes que esa persona te enseñó algo y que eso siempre va a estar contigo.
–Un poeta explicando su trabajo.
–Si tienes que explicar lo que intentaste comunicar en una disciplina artística, entonces es un fracaso. Pero está la intención de las personas de saber quién vive detrás de una obra.
Indiferencia como muestra de repudio

–¿Es sincera esa compasión que manifiestas hacia la clase política en Holocausto presidencial?
–No siento que sea compasión, sino un gran desprecio. Cuando le dices a alguien “ya no me importa lo que hagas”, es porque no hay mayor muestra de repudio hacia alguien que la indiferencia. Eso es lo que se merecen los políticos hoy: darles la espalda totalmente. Las personas llegan ahí (al poder) y no van a cambiar. Históricamente, no lo han hecho nunca. ¿Cómo se cambia una estructura que se erigió con un determinado apoyo? Retirándolo. Hay que generar otra forma de conducirnos en sociedad. Es indiferencia hacia estos individuos que se corrompieron, pero no a las formas de gobierno, no al trabajo en sociedad.
–¿Por qué mucho hacia la clase política y poco hacia las otras élites privilegiadas que oprimen?
–Porque son los representantes del pueblo. Los políticos representan una búsqueda constante de alcanzar un estatus social. Al señalarlos a ellos no sólo señalas a un gobierno o un grupo, señalas toda una cultura, toda una forma de pensar el mundo: alguien con mucho dinero vale más. O que si un presidente “es guapo”, vale más. Porque es lo que nos han enseñado, es lo que vemos en televisión, lo que oímos en radio. Quiero señalar a los representantes de esa idea.
–Se dice que en política el cinismo es saber bien lo que se hace y aun así hacerlo. ¿Este cinismo les impide gozar de lo malhecho o de lo mal habido? Tú dices: “es ignorancia. Espero que solo sea ignorancia”, pero lo saben y parece que lo están disfrutando.
–No lo disfrutan… Espero de todo corazón que no lo disfruten porque no sé cómo una persona puede vivir con eso. Si te robas el presupuesto público y das solución salina a niños enfermos en lugar de una quimioterapia, no sé cómo puedes vivir con eso. Pero supongamos que lo están disfrutando y que son cínicos. Eso es la manifestación de poder y de control más grande que puede existir. El mensaje es clarísimo: “Podemos poner de presidente a quien sea, te podemos gobernar con quien sea porque ustedes no hacen nada. Hemos llegado al punto en el que podemos poner a una botarga de presidente y ustedes no van a hacer nada, están indefensos, vulnerables. No se muevan porque los vamos a desaparecer, a matar, a socavar, los vamos a hacer menos”. Eso está planeado, no es al azar. Eso es terrorismo, con un mensaje súper claro.
–Que se vuelvan locos podría ser un himno civilizatorio. Dices: “demos la espalda, reorganicémonos, formemos células que se conecten al margen, no queremos el poder, queremos colectivos aparte.
—Las cosas pueden ser diferentes. Organizarnos de manera diferente, educarnos de manera diferente. La mayor parte de la población es gente honrada y buena, tú sales a la calle y ves personas que trabajan de sol a sol; las personas que asaltan y hacen daño son los menos… me gusta creer que son los menos. Nos podemos entender de otras formas. Sólo eso.

De la hoja en blanco a la web

–¿Por qué YouTube y demás redes sociales para un poeta?
–No es inusual, nos hemos estado adaptando a las redes sociales. Hay una crítica sobre que todo el contenido que se mueve es vano, poco educativo, que no sirven para nada.
–¿Te consideras un influencer, un poeta influyente? ¿Es tu aspiración?
–No, ni siquiera sé si escribo poesía. ¿Qué cosa es poesía? ¡No sé! Si lo mío es cultura o arte, no sé. En realidad no me importa. Pero las redes sociales llegaron y su contenido va a evolucionar y podemos hacer que cambie para bien. Esa es mi intención trabajando en Facebook. Además de que da una facilidad tremenda de llegar a un público. En el momento en que ya no exista Facebook me cambiaré a otra cosa. A través de los videos mucha gente ha llegado a leer, porque por cada libro tengo 10 videos.
–¿Por qué te aventuras a presentar un libro en el Teatro de la Ciudad?
–Mi trabajo siempre ha sido independiente. Es mi mensaje de “sea lo que sea que te guste hacer, hazlo, desarróllate en ese sentido, no estés esperando becas, hazlo”. Estamos en un punto de quiebre, la gente trae un teléfono celular en la mano, se puede hacer una película con eso… Es un acto político. Y aplica para todos, investigadores, científicos, literatos, artistas: antes se dependía de un apoyo para que algo sucediera, ya no. Qué padre que algunas personas obtuvieron esos apoyos y lo lograron; yo pedí infinidad de veces la beca Fonca, Infojuve, etcétera, y no me la dieron. No me desgasto para nada en atacar a los que sí se las dieron. No es algo malo o bueno, simplemente tomé otro camino.